lunes, 30 de marzo de 2020

viernes, 13 de marzo de 2020

Domingo 8 de marzo (La vuelta (fallida) a Las Cabreras)


Para esta jornada teníamos planeado una ruta por la zona de “Las Cabreras” junto al embalse de San Juan, para lo que habíamos quedado en la estación de autobuses a las 8,15 un grupo compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Horacio y Rafa, que iríamos en coche hasta el “Mesón el Puerto” para allí reunirnos junto con Alberto y Nacho que llegarían desde Villamanta y Madrid respectivamente y asimismo con Jorge, Pablo y Javi, que como “están muy fuertes” harían la ruta partiendo desde el pueblo.
Minutos antes de las nueve nos dimos cita en el parking del mesón, donde esperamos unos minutillos hasta que llegó el trío que venía desde Villa del Prado, echando a rodar con ganas de combatir el frío, ya que había amanecido una mañana con una “buena pelona” después de muchos días.
Y como ya sabemos que lo mejor para el frío es tirar p’arriba, comenzamos por incorporarnos a un sendero en paralelo a la carretera por el que llegamos hasta el comienzo del camino que asciende por la margen derecha del embalse de San Juan, por el que agrupados y a buen ritmo nos pusimos a subir disfrutando de las vistas con dirección hacia la “recula” donde el río Cofio vierte sus aguas al embalse.
Tras un tendido ascenso de unos cinco kilómetros con algún respiro, descendimos por un bonito sendero hasta el puente sobre el río Cofio, cruzando sobre el mismo para comenzar con el ascenso por el “camino del Oso”, disfrutando a nuestra izquierda de unas fantásticas vistas del río Cofio.
Hicimos una paradita para reponer fuerzas además de hacernos una fotito de grupo y continuamos la marcha para rodar entre los pinos recorriendo el “camino del Oso” para bordear el cerro de “La Cabreruela”, y más adelante abandonar el camino del Oso para tomar otro camino muy poco transitado que nos llevó hasta un sendero por el que descendimos hasta el arroyo del Santero, teniendo que hacer empuja-bike durante unos diez metros hasta enlazar con un camino desde donde podíamos ver en la otra orilla la zona de “La Virgen de la Nueva”, aunque ya el puente está totalmente cubierto por las aguas del embalse.
Continuamos por el camino recorriendo la zona de “La Tejonera” hasta que pasamos junto a una casa desde donde salieron en nuestra “persecución” con un quad para decirnos que estábamos en una finca privada y que nos diéramos la vuelta. Intentamos explicar que aunque la finca es privada los caminos eran públicos según el Catastro, pero no hubo manera, la conversación fue “subiendo de tono” hasta recibir incluso algún insulto.
Finalmente y por “evitar problemas”, decidimos volver sobre nuestras rodadas (acompañados por el guarda en el quad), que nos dejó en el punto donde cruzamos el arroyo del Santero para que desde allí nos “buscáramos la vida”.
Por no subir empujando la bici por el sendero-trialera por el que habíamos bajado, decidimos investigar un sendero que transcurría junto a la valla de alambre que delimita la finca, por el que en paralelo al arroyo fuimos ascendiendo hasta llegar de nuevo al Camino del Oso, que cruzamos para tomar un nuevo camino por el que tuvimos que hacer frente a unas buenas rampitas en la cara norte de “La Cabreruela”, haciendo una nueva parada para retomar fuerzas y una fotito de grupo.
Tomamos a continuación unos senderos que nos llevaron de nuevo al camino del Oso, por el que emprendimos el camino de regreso volviendo sobre nuestras “rodadas” para “rehacer” todo el camino hasta el río Cofio, cruzando de nuevo por el puente para a continuación comenzar con un nuevo ascenso de unos dos kilómetros hasta llegar al GR-10, por el que descendimos hasta enlazar con el camino por el que habíamos iniciado la ruta y realizar el último descenso hasta el mesón “El Puerto”, donde terminamos la ruta y “repusimos líquidos”.
Aunque no hemos podido realizar la ruta prevista, nos ha salido una ruta preciosa de unos 39 kilómetros, por unos caminos y senderos entre los pinos por los que hemos disfrutado mogollón.
Una lástima que no hayamos podido rodear Las Cabreras……..

miércoles, 4 de marzo de 2020

Domingo 1 de marzo (Desempolvando el chubasquero)


Después de varios domingos de climatología “benévola”, en esta ocasión la jornada ha amanecido muy nublada, incluso con una fina lluvia cayendo a nuestra hora habitual de salida, lo que seguro ha influido para que alguno se quedara en casita. Aún así, nos hemos reunido en la Plaza Mayor un grupo compuesto por Eltiolavara, Horacio, Transcastro, Alberto y Rafa.
Como la mañana estaba para “entrar pronto en calor” decidimos poner rumbo p’al monte, así que el grupo echó a rodar con rumbo norte para dirigirnos hacia el antiguo camino de Pelayos de la Presa a Villa del Prado, por el que con Alberto en cabeza comenzamos a subir a un ritmo que rápidamente “nos puso las pilas”. Tanto fue así, que entre que la lluvia cesó y el calor de la subida, fuimos parando todos escalonadamente para “despojarnos” del chubasquero.
Tras la “relajada subidita” nos reagrupamos en el “alto” de la ladera del Cerro Rojo, donde nos tomamos unos segundos para recuperar fuerzas antes continuar ascendiendo unos metros hacia lo que llamamos “el mirador de Paco”, donde paramos a hacernos la “fotito de la jornada” para a continuación descender por un camino entre los pinos hasta la Cañada de Talavera.
Giramos a la izquierda y continuamos ascendiendo por la Cañada hasta enlazar con el camino de Valdenoches, por el que ascendimos hacia el cerro del mismo nombre para a continuación desviarnos por un sendero que recorre la cara norte del cerro Valdenoches, por el que al haberse “cerrado” por las jaras nos hizo “calentar” los dedos de las manos y las piernas a base de “varetazos” al ir golpeándonos con las jaras de los lados.
A pesar de los golpes, disfrutamos con un descenso que nos condujo hasta el camino que recorre la cara norte del cerro Valdenoches y del Alto de la Mira, el cual atravesamos para afrontar una “segunda parte” del sendero en la que tuvimos que poner “pie a tierra” en algunas zonas debido a la inclinación y las “roderas” de las motos.
Tras el descenso llegamos hasta la carretera M-501, pasando bajo la misma por un puente para a continuación bordear el pueblo de Pelayos de la Presa para dirigirnos hacia el monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias y desde allí al cerro de San Esteban.
Y allí comenzamos a ascender por senderos entre los pinos para dirigirnos hacia “Casa Quemada”, el bonito mirador desde el que se disfrutan unas estupendas vistas del embalse de San Juan y donde hicimos la “parada barrita” de la jornada.
Después de unos minutos de “charleta” y relax reanudamos la marcha para continuar disfrutando de los senderos del cerro de San Esteban, ascendiendo por unas lanchas de piedra para a continuación descender “disfrutando mogollón” hasta llegar al muro de contención del embalse, pasando sobre el mismo para después dirigirnos hacia la gasolinera de Pelayos de la Presa.
Bordeamos la nueva estación de tratamiento de aguas de Pelayos de la Presa y pasando después bajo la carretera M-501 nos dirigimos hacia la Cañada de Talavera, para cruzar la misma y ascender por un camino hacia el cerro de “La Loma de Las Labores” y desde allí descender de nuevo hacia la laguna que hay junto a la Cañada de Talavera para afrontar a continuación el ascenso por “las eses” con un fuerte viento que nos golpeaba de cara.
Tras un “sufrido” ascenso, llegamos al alto del cerro Rojo por donde habíamos pasado al comenzar la ruta y antes de comenzar a descender hacia el pueblo nos desviamos a la izquierda para tras pasar por una barrera recorrer el cerro de Los Lobos y descender por un empinado cortafuegos hasta salir de nuevo al camino de Pelayos a Villa del Prado, por el que ésta vez si que comenzamos a descender con dirección al pueblo.
Ya en las cercanías del pueblo y como es habitual, nos desviamos hacia el sendero que conduce hacia el depósito del agua, encontrándonos con la “sorpresa” de que se encontraba marcado y abierto para su “reconocimiento” el circuito de la prueba del Campeonato de Madrid que tendrá lugar el próximo domingo y que transcurre por una finca privada, con lo que aprovechamos la ocasión para disfrutar de un nuevo y divertido descenso por el circuito hasta llegar al pueblo.
A pesar de haber comenzado la mañana con lluvia finalmente sólo nos acompañó al inicio de la ruta, tomando su relevo el viento en una jornada en la que hemos disfrutado de bastante senderito realizando una ruta de unos 37 kilómetros en la que hemos sobrepasado los 1.100 metros de desnivel acumulado, lo que ha hecho que llegáramos “maduritos”.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Domingo 23 de febrero de 2020 (Primer día de "canillas al aire")


Este domingo ha amanecido con una agradable temperatura, lo que ha hecho que alguno ya “luciera canillas” por primera vez en el año, y para disfrutar de la jornada nos hemos reunido en la Plaza Mayor un buen grupo compuesto por Eltiolavara, Perejil, Transcastro, Horacio, Alberto Fernández, Alberto García y Rafa.
Con cervecitas prometidas por Horacio con motivo de su cumpleaños, se hacía “necesario” estar prontito de vuelta, con lo que lo mejor sería no alejarse mucho del pueblo y hacer una rutilla “corta pero intensa”.
Echamos a rodar poniendo rumbo sur para abandonar el pueblo por la carretera M-540, por la que rodamos unos metros para a continuación desviarnos a la derecha e incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox hasta llegar a la finca "La Blanca".
Allí giramos a la derecha para tomar un camino entre las encinas rumbo norte que nos llevó a pasar las bicis por un par de puertas de madera para poder continuar la marcha ascendiendo por los Valles hasta el Prado de Valdeolivas, desde donde descendimos para dirigirnos hacia las Casas de Valdeolivas.
Continuamos la marcha y un poco más adelante giramos a la derecha para dirigirnos hacia la primera “tachuela” de la jornada, incorporándonos al cortafuegos que delimita las comunidades de Madrid y Toledo, y por el que "despacito y con buena letra" comenzamos a ascender por la ladera del cerro "Cabecita de la Reina".
Durante la subida, a Perejil y Alberto García se les atragantó un poco el cortafuegos, por lo que tuvieron que hacer algo de “empuja-bike” por primera vez en la mañana, aunque sin muchas dificultades llegamos todos a la cima, donde hicimos una fotito de grupo antes de continuar nuestra marcha por el cortafuegos.
Después de un tramo de descenso por el mismo, tomamos el senderito que transcurre junto al arroyo del Toril hasta llegar a la pista que enlaza las urbanizaciones de El Encinar y Pinar de Almorox, donde nos “vino” la vena investigadora y tomamos unos senderos creados por las vacas por los que nos fuimos encaminando hacia la urbanización de Pinar de Almorox, atravesando la misma para llegar hasta la carretera N-403 y atravesarla también para tomar diversos caminos que nos condujeron hasta el pequeño pantano de El Romillo, donde tras pasar por el muro hicimos una “parada barrita” además de otra fotito de grupo.
Tras reponer fuerzas, reanudamos la marcha y bordeamos el pantano por un senderito hasta que salimos a la Cañada de Talavera, desde donde nos dirigimos hacia la carretera N-403 para cruzarla y comenzar a ascender por un cortafuegos a la sombra de los pinos y en paralelo a la carretera M-507.
Al llegar al alto, Perejil “nos dio la espantá” y decidió bajarse al pueblo por la carretera, mientras que el resto continuamos unos metros por la Cañada de Talavera, para tras unos metros desviarnos a la derecha para internarnos en un camino entre los pinos por el que continuar ascendiendo y tras pasar junto a una laguna volver a salir de nuevo a la Cañada de Talavera.
Antes de comenzar a bajar por la pista asfaltada, nos desviamos a la derecha para tras un tramito de sendero incorporarnos a un cortafuegos que recorre el Cerro Otanejo y realizar un par de bajadas de vértigo por el mismo para salir después al antiguo camino de San Martín a Villa del Prado.
Como solemos hacer, antes de afrontar el descenso final hasta el pueblo nos desviamos a la izquierda para tras pasar una puerta, tomar el camino que discurre por la ladera del cerro Lucía pasando por una explotación ganadera abandonada y enlazar así con el antiguo camino de Villa del Prado a Pelayos para tras unos metros desviarnos a la derecha y así tomar el divertido senderito que lleva hasta detrás del depósito del agua de Villa del Prado, desde donde continuamos bajando entre los tomillos hasta tomar contacto con las calles del pueblo.
Aunque nos ha salido una rutilla cortita en distancia de unos 31 kilómetros, ha tenido unos ochocientos metros de desnivel acumulado, por lo que no ha sido “moco de pavo” y nos ha exigido darlo todo en las subidas por los cortafuegos y senderos en una mañana espectacular en la que hemos “enseñado cacha” por primera vez este año.
Y, sobre todo, hemos cumplido con el objetivo de estar pronto de vuelta para tomarnos esas cervecitas prometidas por Horacio por sus “67 castañas”, cosa que hicimos sentados al solecito en la Plaza Mayor mientras animadamente comentábamos la jornada y planificábamos las posibles rutas a realizar próximamente.