jueves, 9 de enero de 2020

Domingo 5 de enero de 2020 (Comenzando nuevo año)


Comenzamos 2020 en la jornada de víspera de los Reyes Magos y para desafiar a las bajas temperaturas de esta época del año nos hemos reunido en la Plaza Mayor a las 9,00 horas un cuarteto compuesto por Alberto, Nacho, Horacio y Rafa.
Por variar y no “tirar p’al monte como es habitual en el invierno, decidimos poner rumbo hacia la zona de Chapinería, así que tras los minutos habituales de cortesía por si se animaba algún “valiente” más, emprendimos la marcha dirigiéndonos hacia el sureste para abandonar el pueblo por el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que intentando “entrar en calor” lo antes posible comenzamos a pedalear a buen ritmo, aunque con el frío que hacía y además la velocidad, lo que conseguimos fue que la cara y los dedos de las manos se quedaran “heladitos”.
Por el trazado del ferrocarril llegamos hasta la pista asfaltada que enlaza la carretera M-507 con la ermita de La Poveda, girando a la izquierda para rodar unos metros por la pista y desviarnos a la derecha para tomar un camino por el llegamos hasta la carretera M-507.
Cruzamos la carretera para incorporarnos al camino del Molino de Rodeles, que recorrimos hasta enlazar con el camino-sendero que transcurre por detrás del Safari Park, mientras contemplábamos como los animales buscaban también el calorcito de los primeros rayos de sol del día, y por el que llegamos hasta la carretera de Picadas, a la que nos incorporamos para dirigirnos hacia la presa.
Realizando la subidita por la carretera por fin pudimos “meter temperatura” al cuerpo, descendiendo a continuación hacia la presa para comenzar a recorrer la vía verde, rodando a buen ritmo hasta llegar a la explanada donde comienza la subida hacia la urbanización “El Morro”, donde giramos a la derecha para comenzar con dicha subida.
La subida de “El Morro” fue lo que nos acabó de “calentar”, así que tras atravesar la urbanización nos desviamos a la derecha para tomar un camino por el que continuamos ascendiendo por un camino-sendero por el que llegamos hasta el camino rural del valle, que cruzamos para continuar ascendiendo por un sendero entre los tomillos hasta llegar a la conducción de agua Picadas-Valmayor, donde giramos a la derecha para tras rodar unos metros por la conducción salir a la carretera de la urbanización Santa Ana, y ascender por ella en dirección hacia el cerro del Guijo y desde allí descender de nuevo hasta la conducción Picadas-Valmayor.
Tras rodar por la conducción, nos desviamos a la derecha para tomar el camino de Socaancho, que recorrimos unos metros hasta desviarnos a la izquierda para disfrutar por un sendero entre las encinas que nos llevó hasta la carretera M-510, que cruzamos para seguir ascendiendo hasta llegar al pueblo de Chapinería.
Atravesamos Chapinería y a continuación bordeamos el pueblo para pasar bajo la carretera M-501 y recorrer la zona de “El Rosnillo” para dirigirnos hacia la urbanización Valquijoso, desde donde tomamos un camino y posterior sendero para dirigirnos hacia la estación de tratamiento de residuos junto a la carretera M-501, pasando bajo la misma e incorporándonos al camino de Villamantilla.
Tras recorrer diversos caminos llegamos hasta el río Perales, rodando junto a su cauce para tomar a continuación el camino de Las Labores y llegar hasta el arroyo de la Oncalada, donde comenzaba una buena rampa con tramos del 17% de inclinación que nos condujo hasta el vértice geodésico de “La Marota”, desde donde continuamos por el camino de la Mina para ascender hacia el cerro Agudo y descender a continuación por la ladera hasta la Cañada Segoviana, a la que nos incorporamos para descender hasta Aldea del Fresno.
Bordeamos a continuación Aldea del Fresno por el camino que transcurre junto al río hasta llegar al puente de “La Pedrera”, donde nos incorporamos a la carretera M-507 para recorrer los casi tres kilómetros necesarios para enlazar con la carretera de Picadas, a la que nos incorporamos para al terminar la urbanización tomar el camino que bordea el Safari Park por el que habíamos iniciado la ruta y dirigirnos hacia la carretera M-507, atravesando la misma para para posteriormente enlazar con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y realizar los kilómetros finales de la ruta hasta regresar al pueblo.
Para comenzar el año nos ha salido una bonita ruta de unos 62 kilómetros con bastante senderito, disfrutando de una estupenda jornada aunque con bastante fresquito al principio como es habitual en esta época del año.

jueves, 28 de noviembre de 2019

Domingo 24 de noviembre de 2019 (Visitando la Sierra de San Vicente)


Hoy estaba previsto realizar la que probablemente sea la última de nuestras “rutas mensuales”, siendo en esta ocasión el destino elegido la “Sierra de San Vicente”, donde nuestra última visita tuvo lugar en el año 2013.
A las ocho de la mañana nos habíamos dado cita en la estación de autobuses de Villa del Prado un estupendo grupo compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Senderitos, Alberto, César, Jorge, Mariano, Noesperoanadie, Horacio y Rafa, dispuestos a disfrutar a tope de la ruta.
Tras apañar las bicis en la furgoneta, nos subimos a los vehículos y pusimos rumbo hacia Almendral de la Cañada, hasta donde teníamos unos 50 kilómetros de camino, y donde llegamos unos minutos antes de las nueve de la mañana, haciendo los preparativos oportunos en las burras para seguidamente echar a rodar.
Y tras una fotito antes de empezar, comenzamos a dar pedales para abandonar Almendral de la Cañada calentando rápidamente las piernas por una estrecha pista de hormigón con algunas buenas rampas durante algo más de tres kilómetros y continuando después con el ascenso ya por camino y a la sombra de los robles hasta llegar a la cima del monte de Cruces tras recorrer unos diez kilómetros de continuo ascenso desde Almendral, haciendo “entre medias” una paradita para arreglar un pinchazo de Noesperoanadie.
Disfrutamos de las vistas desde la cima y nos hicimos varias fotitos antes de retomar la marcha para descender rápidamente y en línea recta por la ladera del monte de Cruces, teniendo que parar nuevamente ya que a Senderitos se le habían roto tres radios de la rueda trasera.
Quitamos los radios rotos continuamos bajando hasta llegar a la carretera de el Piélago, a la que nos incorporamos durante aproximadamente un kilómetro hasta desviarnos a la izquierda con dirección hacia el campamento de El Piélago y comenzar a ascender entre los robles hasta llegar de nuevo a la pista que sube hacia el monte de Cruces por donde ya habíamos pasado.
De ahí tomamos un camino que bordeando un pinar nos llevó hasta el segundo pico de la jornada, el “Monte Pelados”, con una nueva avería esta vez en la burra de Eltiolavara, a la que se le rompieron tres piñones del casette, pero que al menos no le impedían rodar.
Coronamos el Monte Pelados desde donde también podíamos divisar unas bonitas vistas y donde claro está nos hicimos una fotito de grupo y descendimos a continuación por un sendero casi perdido entre los pinos (entre las “pestes” de Senderitos” hasta llegar de nuevo a la carretera de El Piélago para afrontar a continuación el ascenso al último de los picos de la jornada, el cerro de San Vicente, para lo que tuvimos que hacer frente a un buen rampón, mereciendo totalmente la pena la subida por las impresionantes vistas que teníamos desde allí, visitando además unas ruinas que al parecer son de un castillo de los Templarios.
Y cuando nos disponíamos a descender del cerro de San Vicente se produjo la avería más grave de la jornada, cuando a Alberto se le rompió el tornillo que sujeta el amortiguador de la bici, para lo que hubo que improvisar remedio gracias a un tornillo que llevaba Noesperoanadie y la siempre útil “cinta aislante” que llevaba a su vez Senderitos.
Solventado el problema, tocaba descender hasta El Real de San Vicente, marchándose Alberto junto con Senderitos y Mariano por la carretera para no forzar la bici, mientras el resto realizamos un divertido descenso hasta llegar al pueblo, esperándonos a continuación una buena subida para bordear el pueblo hasta llegar a la gasolinera, donde nos incorporamos al “camino de Almendral” para recorrer los últimos cinco kilómetros de la ruta hasta regresar a Almendral de la Cañada, donde nos esperaba nuestro habitual avituallamiento líquido y sólido para reponer fuerzas, que bien nos habíamos merecido.
Y una vez más hemos pasado una mañana fantástica, realizando una ruta de únicamente 34 kilómetros pero bastante durilla y en un entorno espectacular de robles que “hizo las delicias” del personal, esperando que no pase tanto tiempo hasta que estemos de vuelta por la Sierra de San Vicente.




jueves, 14 de noviembre de 2019

Domingo 10 de noviembre de 2019 (Empieza ya el otoño verdadero)


Esta jornada de domingo ha amanecido bastante “fresquita”, despertándonos con un viento del norte bastante considerable hacía la temperatura más baja aún, aunque ello no ha sido impedimento para que en la Plaza Mayor a la hora habitual nos juntáramos un grupito de valientes compuesto por Eltiolavara, Horacio, Senderitos, Alberto, Transcastro y Rafa.
Ante el “frescor” del ambiente, nada mejor que entrar pronto en calor, para lo que como es habitual, nos dirigimos hacia el norte para abandonar el pueblo por el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado, por el que poco a poco fuimos entrando en calor.
Realizamos los cinco kilómetros de la subida hasta “coronar” en la ladera del cerro de Santa Lucía, desde donde continuamos con dirección hacia la Cañada de Talavera abandonando posteriormente el camino para tomar un caminito por el que descendimos hasta los pies del cerro Otanejo, desde donde tomamos un senderito que transcurre junto al arroyo del Bodegón y que nos llevó hasta la Cañada de Talavera.
Atravesamos la Cañada de Talavera y tras detener unos segundos la marcha al cruzarse delante de nosotros un grupo de no menos de una docena de ciervos, continuamos la marcha con rumbo hacia San Martín de Valdeiglesias por el camino-cortafuegos, para algo más adelante abandonarlo para internarnos en la finca de la Granjilla por una parte donde la valla estaba rota y recorrer un bonito sendero entre los pinos y las jaras por el que ascendimos para luego descender hasta la carretera M-541.
Cruzamos la carretera y tomamos un camino de una viña por un claro donde las frías “rachas” de viento del norte nos daban de frente y hacían notar bastante el fresquito en la cara, haciendo entonces la “parada barrita” de la jornada al resguardo de unas piedras entre las cuales había un gran eucalipto y aprovechando además para hacernos la fotito de grupo.
Por fin conseguimos librarnos del viento internándonos al abrigo de los pinos, continuando después por un sendero hasta llegar al “alto de Castillejos”, donde Transcastro y Senderitos abandonaron en grupo para regresar al pueblo al tener sendos “compromisos”, quedando entonces un cuarteto compuesto por Eltiolavara, Alberto, Horacio y Rafa.
Continuamos la ruta realizando un divertido descenso por sendero hasta enlazar con el camino de la Fuenfría, por el que ascendimos unos metros hasta desviarnos a la izquierda y tomar un sendero para internarnos en la dehesa del Canto del Guarro para seguir disfrutando de los senderos además de hacer una parada junto a unas curiosas rocas apiladas.
Disfrutamos después de un divertido descenso por un sendero entre los pinos recorriendo la zona de “El Riscadero” hasta llegar a la explanada de “La Cancha”, desde donde tomamos el sendero por el que recorriendo la zona de “La Corcobada” llegamos hasta la carretera M-541.
Cruzamos la carretera y teníamos intención de dirigirnos hacia el cerro del Valdenoches, pero un cartel anunciando una montería nos hizo cambiar de idea, descendiendo entonces por la carretera M-541 durante un kilómetro hasta desviarnos a la izquierda para continuar descendiendo en paralelo a la misma hasta llegar a las cercanías de Pelayos de la Presa, donde tras pasar bajo la carretera M-501 a través de un tubo, bordeamos el pueblo de Pelayos hasta salir al GR-10, llamándonos la atención sobre la cantidad de todo tipo de basuras que hay por los alrededores del pueblo.
Con idea ya de ir poniendo rumbo de regreso al pueblo, recorrimos un par de kilómetros por el GR-10 para desviarnos a continuación y tomar diversos senderos entre los pinos para dirigirnos hacia la zona del muro del embalse de San Juan, pasando sobre el mismo y comprobando como el embalse está en un nivel bajísimo, encontrándose a menos del 20% de su capacidad.
Descendimos después hasta la gasolinera de Pelayos de la Presa para cruzar allí la travesía de la carretera M-501 y tomar a continuación un sendero que bordea la nueva estación de tratamiento de aguas y pasar bajo la carretera M-501, rodando en paralelo a la misma para bordear el cerro del Cubo e incorporarnos al trazado de la vía verde del embalse de Picadas.
Recorrimos la vía verde a buen ritmo y ascendimos después por la carretera para después descender hasta enlazar con el camino que transcurre por detrás del detrás del Safari Park hasta conectar con el camino del Molino de Rodeles que nos llevó junto a la carretera M-507 a la altura de El Rececho, donde atravesamos la carretera y enlazamos con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox para realizar los últimos kilómetros de la ruta.
En la que ha sido probablemente la jornada más fría de lo que va de otoño y acompañados por el viento nos hemos hecho una buena rutilla de unos 48 kilómetros muy divertida y con bastante senderito, y que nos puede servir para ir ya acostumbrándonos a la climatología que nos queda por delante.
A ver si se anima algún valiente más para próximos domingos………