miércoles, 10 de enero de 2018

Domingo 7 de enero de 2018 (Rodando bajo la nieve)



Primera ruta del nuevo año 2018, el cual ha comenzado con una jornada desapacible como corresponde a la época que estamos, y cayendo algunas gotas nos hemos reunido en la Plaza Mayor un grupito compuesto por parte del Club por Eltiolavara, Mariano, Javichy y Rafa, a los que se nos han unido los integrantes de la U. C. Juan Carlos y Mónica.
Decidimos hacer un recorrido hacia “Canto Ceñido”, por lo que con ese objetivo abandonamos el pueblo por el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado, con Juan Carlos y Mónica de “liebres” tirando del grupo a un ritmo que “los mortales” no pudimos aguantar.
Conforme íbamos ganando metros de altitud las gotas que caían se iban convirtiendo en copitos de nieve, pudiendo observar cómo la parte de arriba de los cerros blanqueaba por la poca nieve que cuajaba sobre las jaras y las encinas.
Habiendo entrado ya en calor durante la subida (al menos el cuerpo, porque las manos……..) tras la misma nos reagrupamos en el alto en la ladera del cerro de Santa Lucía para continuar con dirección hacia la Cañada de Talavera, para lo que más adelante abandonamos el camino para descender hasta los pies del cerro Otanejo, desde donde tomamos un senderito que transcurre junto al arroyo del Bodegón y que nos llevó hasta la Cañada de Talavera.
Nos incorporamos entonces a la Cañada de Talavera, donde giramos a nuestra izquierda para hacer frente a la cuesta asfaltada, donde en el alto y como cada vez nevaba más, hicimos una breve paradita para sacar los chubasqueros de la mochila antes de que la cosa se pusiera “más seria”.
Tras “enfundarnos” los chubasqueros reanudamos la marcha bajando hasta la carretera N-403, a la que nos incorporamos durante unos pocos metros hasta desviarnos a la izquierda para abandonar el asfalto y tomar un camino para dirigirnos hacia la laguna del Manantial del Andrinoso.
Bordeamos la laguna por un sendero y cruzamos a continuación el arroyo del Linar para dirigirnos hacia la carretera M-541, la cual atravesamos para enlazar con la vía Pecuaria del arroyo del Boquerón, donde unos metros más adelante comenzaríamos el bonito ascenso entre los pinos hacia Cadalso por la ladera de La Nava del Cerro, durante el que aprovechamos para hacernos una fotito de grupo aprovechando la gran cantidad de copos de nieve que caían.
Continuamos con el ascenso y llegamos a Cadalso de los Vidrios, bordeando el pueblo por diversos senderitos entre los pinos y haciendo la “parada barrita” a los pies de la Peña Muniana, donde nos hicimos una nueva fotito de grupo con la Peña “blanqueando” detrás nuestra.
Reanudamos la marcha y continuamos bordeando el pueblo para enlazar con el camino del Canto del Agua, por el que recorrimos unos metros para a continuación cruzar la carretera M-507 y tomar el antiguo camino de Cadalso de los Vidrios a Almorox, por el que rodamos durante unos dos kilómetros hasta desviarnos a la izquierda para tomar un camino-sendero por la ladera de Canto Celidorio, pasando junto a una cantera de granito abandonada, con enormes bloques de piedra a los lados del camino.
Siguiendo el sendero llegamos hasta las cercanías de nuestro objetivo, Canto Ceñido, desde donde únicamente quedaba dejar allí las bicis para continuar el trayecto “a pie” hasta llegar al Canto. En ese momento “pusimos en la balanza” elegir entre subir al Canto o encaminarnos de regreso al pueblo para tener tiempo de unas “cervecitas de reyes”, resultando ganadora la segunda opción, por lo que dejamos visitar el Canto para otra ocasión y emprendimos camino del pueblo.
Descendimos entonces por el camino del Pajar del Mudo hasta la Cañada de Talavera, a la que nos incorporamos durante unos metros para a continuación desviarnos por un senderito que nos llevó hasta la carretera N-403, pasando bajo la misma por un tubo para a continuación emprender la subida hacia El Encinar del Alberche.
Ya Javichy comenzaba a notar la inactividad de muchos días sin tocar la bici, teniendo que parar a hacer estiramientos durante la subida, aunque tras unos segundos pudo continuar con normalidad.
Nos reagrupamos al llegar a la pista de hormigón, por la que realizamos la última parte del ascenso hasta llegar a la urbanización, atravesando a continuación la misma hasta llegar a las pistas de tenis, donde Javichy abandonó el grupo para bajarse al pueblo por la carretera mientras los restantes continuamos atravesando la urbanización hasta enlazar con el camino del Majanal.
Nos desviamos a continuación para bajar entre las encinas hasta el arroyo Arrofresnos y emprender después la subida por la ladera del Cerro Crespo hasta enlazar con el camino del Valle, por el que realizamos los últimos kilómetros hasta regresar al pueblo.
En la mañana más fría de lo que va de invierno, nos ha salido una bonita rutilla de unos 36 kilómetros en la que hemos estado acompañados por la nieve durante buena parte de ella y llegando a una temperatura de -2º.
Pese a las inclemencias meteorológicas, nos lo hemos pasado fenomenal y hemos disfrutado un montón, con un terreno en estado ideal por las lluvias caídas y terminando la ruta con unas cervecitas que nos han sabido a gloria.
Y el próximo domingo tenemos visita……….!!!!

miércoles, 3 de enero de 2018

Domingo 31 de diciembre de 2017 (Terminando el año)

Última ruta del año, y para despedir el 2017 nos hemos juntado en la Plaza Mayor a la hora de siempre un quinteto compuesto por Eltiolavara, Mariano, Transcastro, Jose y Rafa por parte del Club, además de Javi “Tresme”, Miguel, y Juan Carlos, de la U. C. Villa del Prado.
Sin ningún plan previsto para la jornada de hoy, únicamente con la idea de estar de vuelta pronto para poder tomarnos unas cervecitas “de año nuevo”, Juan Carlos propuso realizar una ruta que tenía en mente como “posible” recorrido de una futura marcha ciclista en Villa de Prado, a lo que estuvimos todos dispuestos.
Y a eso de las nueve y diez minutos echamos a rodar para abandonar el pueblo dirigiéndonos hacia el norte para tomar el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado.
Con “las liebres” de la U.C. en cabeza del grupo, emprendimos la subida a un ritmo “fuertecillo”, lo que ocasionó un “goteo” de unidades del grupo, optando al final cada uno por subir a un ritmo “dentro de nuestras posibilidades” (estos cabrones están muy fuertes).
Tras la subida nos reagrupamos como es habitual en el alto de la ladera del cerro de Santa Lucía, desde donde continuamos la marcha para dirigirnos hacia la Cañada de Talavera, desviándonos más adelante por un sendero para descender hasta el arroyo del Bodegón, donde nos incorporamos a un sendero junto al arroyo por el que llegamos finalmente hasta la Cañada de Talavera.
Cruzamos la Cañada y continuamos por el camino de San Martín de Valdeiglesias recorriendo el cortafuegos y después un camino entre las jaras hasta enlazar con el camino de La Fuenfría, por el que continuamos con dirección a San Martín.
Tras unos metros por el camino de la Fuenfría nos desviamos a la derecha con dirección hacia el alto de la Mira, para tomar el camino de subida que con algunos tramos del hasta el 20% de inclinación nos “puso a tope”, con Mariano y Jose haciendo bastantes metros de “empuja-bike”.
A continuación tocaba la bajada, con un primer tramo por sendero donde Miguel se dio un “pequeño vuelo” aunque por suerte sin consecuencias, saliendo después al cortafuegos para continuar bajando hasta la “explanada” que hay entre el alto de la Mira y el cerro Valdenoches, donde Javi “Tresme” abandonó el grupo para regresar al pueblo, ya que tenía que currar.
El resto proseguimos la marcha tomando el senderito entre las jaras que transcurre por la cara norte del cerro Valdenoches, por el que “zigzagueando” bajamos hasta un camino donde al llegar Eltiolavara se dio cuenta de que había pinchado la rueda delantera. Intentando que el líquido sellante hiciera su función, nos dirigimos entonces por el camino hacia el cerro de Las Mucas, que bordeamos por un camino para después incorporarnos a un cortafuegos que baja desde la cima y por el que descendimos hasta el arroyo de Las Labores.
Tras la bajada, la rueda de Eltiolavara necesitó de “una dosis de aire” a ver si “por fin” se cerraba el pinchazo, por lo que paramos unos minutillos para esos menesteres continuando después la marcha para comenzar de nuevo a ascender por un sendero-trialera “bastante exigente” paralelo a la Cañada de Talavera.
Cruzamos la Cañada y continuamos por un camino por la “Loma de las Labores”, donde hicimos una breve paradita para hacernos la foto de grupo de la jornada, recibiendo allí una llamada telefónica de nuestro compi Perejil, que había salido más tarde y quería saber si estábamos por la zona.
Tras quedar con él, reanudamos la marcha para continuar ascendiendo pasando junto a la torreta de vigilancia contra-incendios y después junto al antiguo vertedero para después bajar hasta la Cañada de Talavera, desde donde tomamos el antiguo camino de Villa de Prado a Pelayos de la Presa.
Ya con las cervecitas en la mente, realizamos toda la subida y arriba nos encontramos por fin con Perejil, que llevaba un rato esperándonos. Como ya considerábamos que “no estaba mal” la paliza que nos habíamos dado, decidimos tirar ya de regreso al pueblo, mientras que Juan Carlos y Miguel continuaron por otro lado para realizar la ruta que tenía Juan Carlos prevista.
Comenzamos a descender hacia el pueblo, aunque nos desviamos pasando por una barrera para tomar un bonito camino que transcurre “faldeando” el cerro de los Lobos hasta enlazar con un cortafuegos por el que realizamos un vertiginoso descenso hasta enlazar de nuevo con el camino de Pelayos.
Continuamos la marcha por el camino de Pelayos hasta las cercanías del pueblo, donde nos desviamos a la derecha para tomar el divertido senderito que lleva hasta la zona de detrás del depósito del agua para desde allí bajar hasta el pueblo, donde nos dirigimos hacia la Plaza Mayor para tomarnos esas “merecidas cervecitas”.
Al igual que el domingo anterior, la ruta no ha sido “larga”, únicamente unos 31 kilómetros (pero de categoría), con más de 1.000 metros de desnivel positivo acumulado. Aunque la jornada comenzó con algo de niebla, finalmente lució el sol y nos acompañó una buena climatología.
Y así terminamos el año con unas cervecitas brindando por que en el 2018 disfrutemos en nuestras salidas llenas buen rollo y camaradería de tantas buenas jornadas de bici como en el año que nos dejaba.

¡¡¡FELIZ AÑO 2018 A TODOS!!!

martes, 26 de diciembre de 2017

Domingo 24 de diciembre de 2017 (Una de cortafuegos para ser Nochebuena)



Jornada de Nochebuena, lo que seguramente ha influido para que esta mañana el grupo fuera poco numeroso, juntándonos únicamente un “triplete” por parte del Club compuesto por Transcastro, Jose y Rafa, a los que se nos ha unido al igual que últimamente un “ilustre”, el Presi de la U. C. Villa del Prado, Juan Carlos.
Como es habitual en estas mañanas “frescas”, hay que romper pronto a sudar para combatir el frío, para lo que  en esta ocasión abandonamos el pueblo con rumbo suroeste para tomar el camino del Valle, donde calentamos las piernas con el cuestón que hay tras cruzar el arroyo Arrelobos.
Por el camino del Valle llegamos hasta el camino del Majanal que sube hacia El Encinar del Alberche, que atravesamos para descender unos metros hasta llegar a una laguna que forma el arroyo de Navacarrala para desde allí comenzar a ascender por un bonito sendero entre las jaras y encinas recorriendo el cerro de Los Valles hasta salir de nuevo al camino del Majanal ya en las cercanías de El Encinar del Alberche.
Descendimos a continuación hasta el arroyo del Charco de Cahorzo, donde comenzamos a bordear la urbanización de El Encinar por un cortafuegos teniendo que hacer frente a unas buenas rampas, lo que por fin nos hizo “entrar en calor”.
Tras bordear la urbanización por el cortafuegos que recorre toda la parte sur, tuvimos que pasar al otro lado de una pequeña alambrera para poder incorporarnos a otro cortafuegos de los que bordean la urbanización, para hacer frente de nuevo a unas buenas rampas, una de ellas de hasta el 21%, que nos puso “a tope la caldera”.
Bordeando, bordeando, subimos hasta el cerro de Pino Romero donde se encuentra una torreta de vigilancia de incendios, donde cruzamos la pista que baja hacia la urbanización El Romillo para continuar con nuestro “paseíto” por el cortafuegos, terminando de bordear la urbanización para después rodar en paralelo a la carretera M-507.
Por fin tras bastantes metros de subida, llegamos al cerro de Pino Tabernero, desde donde continuando por el cortafuegos comenzamos una divertida bajada entre los pinos que nos llevó hasta la carretera N-403.
Atravesamos la carretera y nos incorporamos a la Cañada de Talavera, por la que rodamos durante unos metros hasta desviarnos a la derecha para poner rumbo hacia Cadalso de los Vidrios.
Comenzamos de nuevo a ascender poco a poco por el camino que transcurre en paralelo al arroyo del Pajar del Mudo, para después tomar un sendero por el que enlazamos con el antiguo camino de Cadalso de los Vidrios a Almorox, por el que continuamos ascendiendo.
Como ya llegaba la hora de la “parada barrita”, nada mejor que reponer fuerzas con unas bonitas vistas, para lo que Rafa nos desvió a la derecha para ascender por un sendero que conocía e inédito para el resto que recorriendo la ladera de Canto Celidorio, nos condujo hacia unas piedras desde donde podíamos contemplar unas fantásticas vistas de todo el “Pinar de Almorox”, y donde al solecito nos dispusimos a reponer fuerzas.
Tras unos minutos al solecito “avituallando”, nos hicimos la “fotito de grupo” de la jornada y retomamos la marcha para volver por el sendero hasta el camino de Cadalso a Almorox, por el que continuamos con dirección hacia Cadalso de los Vidrios.
Llegamos posteriormente hasta la carretera M-507, que atravesamos para incorporarnos al camino del Canto del Agua para ya poner rumbo de regreso al pueblo pensando en unas “cervecitas navideñas” que nos estaban esperando al finalizar la ruta.
Recorrimos unos metros por el camino del Canto del Agua y nos desviamos a la izquierda para darnos otra sesión de “calorcito p’al cuerpo” tomando un camino por el que ascendimos hasta la cantera de granito que se encuentra al pie de la Peña Muniana, quedándonos impresionados por los enormes bloques de granito que se encuentran a ambos lados del camino.
Desde allí tocaba un rápido descenso entre los pinos hasta llegar al arroyo de Labros, para a continuación ascender hasta tomar un camino por el que llegamos hasta la carretera N-403 junto a la laguna de Pozo Alcornocoso.
Con Jose ya “pidiendo la hora”, todavía nos quedaba otro buen “tramito” de subida entre los pinos hasta enlazar con la Cañada de Talavera, y como la mañana estaba “de cortafuegos”, pues en vez de continuar por la Cañada para después tomar el camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado, pues nos desviamos a la derecha para tras un sendero incorporarnos al cortafuegos que recorre el cerro de Pino Águila y que después continúa haciendo sube-baja hasta enlazar con el camino de San Martín.
Y ya “para respiro de Jose” y pensando en las cervecitas, emprendimos en descenso final hasta el pueblo, donde nos dirigimos directamente a la Plaza Mayor para “reponer líquidos”.
Aunque la mañana comenzó fresquita, al final la temperatura no ha estado mal durante toda la jornada, dándonos una buena paliza de cortafuegos (para “hacer hambre” para la cena) en la que en una ruta de unos 37 kilómetros nos hemos metido 1.256 metros de desnivel acumulado.
Mención especial para Jose, que no termina de recuperarse de su resfriado pero que está ahí “al pie del cañón” sufriendo como un campeón.
Y el próximo domingo, unas cervecitas por ser el último día del año.