lunes, 3 de abril de 2017

Domingo 2 de abril de 2017 (Celebrando los 15 años del Club)



Con algo de fresquito a primera hora aunque con previsión de una buena climatología nos hemos juntado en la Plaza Mayor para pedalear en la jornada de hoy un grupito compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Jorge, Horacio y Rafa.
Con unas cervecitas “en mente” con motivo de la celebración del “15º cumpleaños del Club” al finalizar la ruta, se hacía “necesario” estar pronto de vuelta, así que con ese fin unos minutos después de las nueve echamos a rodar desde la Plaza Mayor de Villa del Prado poniendo rumbo sur para abandonar Villa del Prado por el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que llegamos hasta la pista asfaltada que enlaza la carretera M-507 con la ermita de La Poveda, donde giramos a la izquierda para tomar durante unos metros la misma y a continuación desviarnos a la derecha para por un camino llegar hasta la carretera M-507, con una paradita incluida durante unos minutos por un “problema mecánico” de Transcastro.
Cruzamos la carretera para incorporarnos al camino del Molino de Rodeles, que recorrimos hasta enlazar con el camino-sendero que transcurre por detrás del Safari Park, y por el que llegamos hasta la carretera de Picadas, incorporándonos a la misma para realizar un rápido ascenso para terminar de calentar las piernas antes de descender hasta el muro del embalse.
Allí comenzamos a rodar a buen ritmo con Jorge “desbocao” tirando del grupo y demostrando que es “pájaro de llaneo” hasta llegar a la explanada donde comienza la subida hacia la urbanización “El Morro”, donde giramos a la derecha para comenzar con dicha subida para tras unos metros girar de nuevo a la derecha para afrontar “el paredón” de la jornada, con una subida por el camino del Cerro de Mesa, que como su nombre indica recorre la ladera del mencionado cerro y que con algún tramo de rampas del 30% nos puso “las patas” y sobre todo “la patata” a reventar.
Siendo Rafa el que pudo llegar más arriba sobre la bici, tuvimos todos que hacer unos metros de “empuja-bike” (unos más que otros) hasta llegar a unas rocas al sol donde hicimos una paradita para tomar aire antes de continuar ya con la parte más suave del ascenso, bordeando a continuación la urbanización de Santa Ana para después incorporarnos al trazado de la conducción de agua Picadas-Valmayor.
Rodando a buen ritmillo por el senderito que transcurre sobre la conducción llegamos hasta las cercanías de Navas del Rey, abandonando el sendero para girar a nuestra derecha para incorporarnos al camino de Socaancho, recorriendo a continuación la zona más bonita de la jornada, un espectacular tramo de senderos por la dehesa de Las Mojoneras para continuar después con otro bonito sendero por el que llegamos hasta la carretera M-510, que cruzamos para continuar hacia Chapinería.
Atravesamos a continuación el pueblo de Chapinería para dirigirnos hacia el mirador que se encuentra sobre el Centro de Educación Ambiental “El Águila”, donde hicimos la “parada-barrita” de la jornada mientras disfrutábamos de unas espectaculares vistas de los encinares y del valle del río Perales.
Tras reponer fuerzas reanudamos la marcha para dirigirnos hacia un senderito que conocimos durante la reciente “Rascaencinas” por el que realizamos un divertido descenso para a continuación tomar el camino de las Lagunillas y dirigirnos hacia el arroyo de la Oncalada, que cruzamos sobre unas piedras para comenzar después con un bonito ascenso por un sendero entre las encinas que nos condujo hasta la Cañada Segoviana.
Nos incorporamos a la cañada para realizar un rápido descenso con dirección a Aldea del Fresno, tomando a continuación durante unos pocos metros la carretera M-510 para tras pasar por el puente sobre el río Perales incorporarnos al camino que transcurre en paralelo al río para llegar hasta el puente de “La Pedrera” entre un buen “perfume a panceta” proveniente de las barbacoas, que se encontraban “a pleno rendimiento”.
Tomamos durante unos metros la carretera M-507, para tras pasar por el puente abandonar el asfalto para incorporarnos al senderito que transcurre entre las encinas en paralelo a la carretera y que nos llevó hasta el camino de La Poveda.
Mientras rodábamos por el camino de La Poveda, ante la duda de continuar hacia la ermita o “acortar” por la vía y por cuál de las dos alternativas se tardaba menos, Transcastro se ofreció en compañía de Horacio a tomar la opción de la ermita mientras el resto pasábamos bajo la valla de alambre para incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox que recorre la finca de El Rincón.
Al final resultó que llegamos al “punto de encuentro” exactamente al mismo tiempo, agrupándonos de nuevo el quinteto para afrontar los últimos kilómetros hasta el pueblo por el trazado del ferrocarril, con Jorge de nuevo dándolo todo en “su terreno”.
Tras hacernos una buena rutilla de unos 50 kilómetros y cumpliendo con el objetivo de estar de vuelta prontito, nos dirigimos a hacer una visita al amigo Valentín para tomarnos esas merecidas cervecitas que habíamos previsto en conmemoración de los 15 años de existencia del Club mientras brindábamos por al menos otros 15 años de continuar saliendo a pedalear (aunque para entonces nos hayamos tenido que pasar a las “bicis-eléctricas).

lunes, 27 de marzo de 2017

Domingo 26 de marzo de 2017 (Pasando del calor al frío)



Con un cambio drástico en la climatología con respecto al domingo pasado en el que disfrutamos de más de veinte grados, en esta ocasión la mañana ha amanecido lluviosa y desapacible, lo que ha provocado una “espantá general” reuniéndonos en la Plaza Mayor a la hora de siempre únicamente dos valientes, Eltiolavara y Rafa.
Como es habitual cuando la climatología “no acompaña”, nada mejor que tirar “p’arriba” para entrar pronto en calor, con lo que tras constatar que no hacía acto de presencia nadie más comenzamos a pedalear con rumbo norte abandonando la Plaza Mayor por la Avenida Reina Sofía.
Dejamos el pueblo y comenzamos a subir por el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado “dándole al palique” mientras pedaleábamos a buen ritmillo, con el terreno algo pegajoso en algunos tramos debido a las lluvias caídas durante la noche anterior.
Llegamos al alto en la ladera del cerro de Santa Lucía y tras descender a continuación unos metros, giramos a la izquierda para incorporarnos a un cortafuegos “sube-baja” que recorrimos hasta llegar a los pies del cerro Otanejo, donde tomamos un senderito que transcurre junto al arroyo del Bodegón y que nos llevó hasta la Cañada de Talavera.
Cruzamos la Cañada y de nuevo nos incorporamos al camino de San Martín de Valdeiglesias, recorriendo el cortafuegos y haciendo una paradita junto al “Canto del Pichón” para hacernos una fotito continuando después por el cortafuegos hasta enlazar con el camino de La Fuenfría, donde Eltiolavara propuso dirigirnos hacia un sendero por la ladera del “Alto la Mira” que había descubierto el lunes pasado.
Giramos más adelante a la derecha para tras recorrer unos metros girar a continuación a la izquierda y bajar por un cortafuegos hasta enlazar con el comienzo del sendero, que aunque en la primera parte era “asequible”, a continuación se convertía en un “paredón” del 30% por el que subimos hasta que “nos dejó la patata”, teniendo que subir un tramo haciendo “empuja-bike” hasta enlazar con el camino que sube por la cara norte del “Alto de la Mira” (el sendero quedó claro que mucho mejor para bajarle).
Al salir al camino, subimos de nuevo a “las cabalgaduras” para continuar con el durillo ascenso hasta la cima, donde una espesa niebla impedía disfrutar de las vistas. Tras una breve paradita para una fotito y “reponer fuerzas” rápidamente ya que en esos momentos la lluvia comenzó a “arreciar”, emprendimos un rápido descenso por el cortafuegos en el que las gotas de lluvia y el frío hacían que “doliera la cara”.
El descenso por el cortafuegos nos condujo hasta la Cañada de Talavera, donde giramos a la izquierda para descender unos metros por la misma hasta girar a la derecha para comenzar a ascender de nuevo entre los pinos por el camino que transcurre entre el cerro de La Puebla y el Cerro Rojo, continuando posteriormente por la ladera de éste último hasta enlazar con el antiguo camino de Pelayos a Villa del Prado.
Comenzamos entonces a realizar el descenso final con destino al pueblo hasta que ya en las cercanías nos desviamos a la derecha para tomar el divertido senderito que lleva hasta la parte de detrás del depósito del agua de Villa del Prado finalizando la ruta en el comienzo del camino de Pelayos.
Aunque la mañana tenía “muy mala pinta” finalmente nos ha respetado, lloviendo únicamente en la cima del Alto de la Mira y unas pocas gotillas durante el resto de una ruta que aún siendo cortita (unos 22 kilómetros), ha tenido un buen tramo de exigencia hasta subir al Alto la Mira además de lo blandito del terreno en muchos tramos de la misma.
Una vez más, haciendo honor a nuestro lema……”Salimos aunque haga bueno” (al menos los más locos).

martes, 21 de marzo de 2017

Domingo 19 de marzo de 2017 (Celebrando "con rampones" el Día del Padre)



Con la previsión de disfrutar de una climatología estupenda y dispuestos a “regalarnos” una buena rutita por ser “El día del Padre”, nos hemos reunido en la Plaza Mayor a la hora de siempre un sexteto compuesto por Horacio, Perejil, Transcastro, Jorge, Edu y Rafa, uniéndose también al grupo nuestro amigo Javi, de El Encinar, dispuesto de nuevo a disfrutar de otra mañana en nuestra compañía.
Al ser un día “señalado” en el que tendríamos que cumplir con la familia, habíamos hablado por el grupo del Whatsapp de hacer una ruta cortita para estar pronto de vuelta, con lo que con intención de no alejarnos mucho del pueblo comenzamos a subir “a la aventura” por el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado, con Perejil “evidenciando” un “estado de forma” que no debe de distar mucho del que pueda tener Bahamontes a día de hoy.
Subíamos por el camino cuando Edu comento……”El otro día corriendo descubrí un sendero nuevo para enlazar el camino de San Martín y el de Pelayos…..”, así que fieles a nuestro “espíritu aventurero” nos encomendamos a sus indicaciones, y continuamos subiendo por el camino de San Martín hasta desviarnos a la derecha para tras pasar junto a una puerta tomar el camino que recorre la ladera del cerro Lucía y lleva hasta una explotación ganadera abandonada, punto donde comenzaba el “supuesto sendero”.
Al llegar junto a los restos de las construcciones, siguiendo las instrucciones de Edu nos incorporamos a unas “rodadas” por las que tras recorrer unos metros nos encontramos…..¡¡Con un rampón del 27%!!!.
Con los comentarios de…¡¡Cabrón, donde nos has traído!!, comenzamos a subir el rampón, teniendo poco a poco que ir poniendo todos pie a tierra, menos Jorge, que aunque tuvo que tirarse al suelo después para “tomar aire” consiguió subirlo casi entero sobre la bici.
Tras el rampón llegamos a un pequeño claro en la ladera del “cerro del Juego de Bolos”, donde “el rastreador” Edu, comenzó a dudar por donde continuar, optando finalmente por un sendero entre las chaparras que más adelante desapareció…..(parece que no es por aquí, comentaba), con lo que terminamos “jabalineando” por la ladera recorriendo lo que parecían senderos de los ciervos o jabalíes.
Finalmente y tras un rato de “exploración” entre las jaras y encinas encontramos un camino por el que conseguimos incorporarnos al camino de Pelayos y continuar con el ascenso hasta llegar a la ladera del Cerro Rojo, donde estuvimos esperando al “rezagado” Perejil para en vez de continuar hacia Pelayos desviarnos a la izquierda para rodar unos metros por un camino antes de desviarnos a la izquierda para por un cortafuegos comenzar a ascender por la ladera del “cerro de La Puebla”.
Molinillo “p’arriba” ascendimos por el cortafuegos hasta llegar a la cima (936 metros) con Perejil coronando un ratillo después y “llamándonos de todo”, mientras al solecito y con unas impresionantes vistas de la zona hacíamos la “parada barrita” de la jornada.
Tras reponer fuerzas, retomamos la marcha realizando un vertiginoso descenso “ladera abajo” por el cortafuegos para después incorporarnos a la Cañada de Talavera justo al comienzo de la cuesta asfaltada, por la que de nuevo tocaba realizar una subidita para continuar después con un descenso hasta la carretera N-403.
Tomamos unos metros la carretera y nos desviamos a la izquierda para llegar junto a la laguna del manantial del Andrinoso, donde de nuevo afrontamos a nuestra izquierda un rampón del 25%, donde ésta vez únicamente Rafa pudo subirlo dando pedales, con el resto del grupo haciendo algo de “empuja-bike”.
Al coronar el cerro nos incorporamos a un cortafuegos por el que nunca habíamos rodado y por el que fuimos a salir a un trozo de la antigua N-403, bajando por el asfalto hasta una cantera junto a la actual carretera, donde comenzamos a recorrer un bonito “sendero-cortafuegos” que transcurre entre los pinos junto a la misma por el que llegamos junto al cruce de la N-403 y la M-507, donde cruzamos la carretera para continuar recorriendo el pinar hasta llegar a la Cañada de Talavera.
Cuando íbamos a reanudar la marcha tras reagruparnos después de la bajada, descubrimos un sendero de nueva creación que entre los pinos nos condujo al punto donde queríamos llegar, o sea los tubos para cruzar bajo la N-403 al otro lado.
Contentos por haber descubierto un nuevo senderito, tras cruzar la carretera de nuevo comenzaba un ascenso por la ladera del cerro de Pino Romero hasta llegar a la pista hormigonada que enlaza El Encinar del Alberche y El Romillo, por la que continuamos ascendiendo hasta llegar a la puerta de entrada a El Encinar.
Junto a la puerta el grupo se dividió en dos, ya que Perejil, Edu y Horacio no estaban por la labor de subir más cuestas y decidieron bajarse al pueblo por la carretera, mientras que Javi ya se quedaba en su casa y Jorge, Gabriel, y Rafa continuaron la ruta por el cortafuegos que bordea toda la toda la parte sur de la urbanización haciendo frente a otras buenas rampas.
Tras bordear El Encinar descendimos hasta el arroyo de Arrofresnos, donde a continuación nos esperaba el último rampón del 20% para subir por la ladera del cerro Crespo, mientras Gabriel comentaba…..¡¡Si no “reventamos” hoy………..!!!.
Conseguimos los tres subir el rampón sin poner pie a tierra y a continuación bajamos por el divertido senderito entre las encinas hasta el arroyo Arrelobos, para continuar con la subida final y posterior descenso que nos condujo hasta el Polígono Industrial, donde llegamos unos minutos después de las 12,30 horas.
Aunque ha sido una ruta cortita, (únicamente unos 31 kilómetros) ha sido bastante intensa, con varios rampones de entre el 20% y el 27% que nos han puesto “las patas” y “la caldera” a tope, añadiendo además una temperatura espectacular durante toda la mañana y cumpliendo nuestro objetivo de estar prontito de vuelta.
Y el próximo domingo, si la climatología no lo impide, comenzamos con nuestras rutas mensuales!!!