lunes, 6 de febrero de 2017

Domingo 5 de febrero de 2017 (Vaya ventolera!!!!!)



Tras unos días pasados por agua, en la jornada de hoy el viento ha desplazado las nubes, y dispuestos a combatir ese viento en la Plaza Mayor a la hora de siempre nos hemos reunido un “sexteto” compuesto por Horacio, Mariano, José “Mara”, Perejil, Jorge y Eltiolavara.
Como en esta ocasión no hacía un “frío invernal” y no era muy necesario “tirar p’arriba” para combatirlo, decidimos abandonar el pueblo por el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que llegamos hasta la pista asfaltada que enlaza la carretera M-507 con la ermita de La Poveda, donde giramos a la izquierda para tomar durante unos metros la misma y a continuación desviarnos a la derecha para por un camino llegar hasta la carretera M-507.
Cruzamos la carretera para incorporarnos al camino del Molino de Rodeles, que recorrimos hasta enlazar con el camino-sendero que transcurre por detrás del Safari Park, por el que rodamos mientras veíamos a todos los animales como nunca tomando el sol y pegados a la alambrada.
Llegamos hasta la carretera de Picadas y realizamos el ascenso a buen ritmillo aunque con Perejil un poquito Vago, bajando a continuación hasta la presa y luchando contra el viento hasta desviarnos a la derecha para subir hacia la urbanización “El Morro”, reagrupándonos en el alto tras la subida.
Tomamos a continuación un camino a la derecha que por bonitos tomillares y subidas nos llevó hasta el transvase de agua Picadas-Valmayor, sobre el que rodamos durante unos kilómetros luchando de nuevo contra fuertes rachas de viento hasta desviarnos a la derecha para tomar el camino de Socaancho y recorrer a continuación el bonito tramo de los senderos entre las encinas hasta llegar a la carretera M-510 junto a la vieja cantera de Chapinería.
Cruzamos la carretera y junto a la laguna del Pozairón hicimos la “parada barrita” del día y la fotito de grupo para el recuerdo, retomando la marcha tras los minutos de relax para atravesar el pueblo y tomar otro bonito sendero por el “Prado de la Lancha” por el que hicimos una divertida bajada hasta enlazar con la Cañada Segoviana y continuar bajando hasta Aldea del Fresno.
Bordeamos el pueblo por el camino que transcurre junto al río hasta llegar al puente de La Pedrera, donde nos incorporamos durante unos kilómetros a la carretera M-507 hasta desviarnos a la izquierda para tomar el camino de La Poveda y dirigirnos hacia la Ermita, donde tras repostar agua y subir la cuesta nos encontramos con “un huracán” que pegaba de cara, y pensando que sería más sencillo decidimos regresar al pueblo por el camino de La Aceña, dándonos cuenta de que tampoco iba a ser tarea fácil.
Y así luchando contra “El Dios Eolo” y sufriendo de lo lindo estábamos de regreso en el pueblo antes de las 13,00 horas, tras recorrer una bonita ruta de unos 48 kilómetros en la que el aire no nos ha abandonado durante toda la jornada.
El próximo domingo………., más!!!!!
Fdo. Eltiolavara

miércoles, 1 de febrero de 2017

Domingo 29 de enero de 2017 (De ruta arqueológica por Cenicientos)



Después de varios domingos “en seco”, hoy nos hemos despertado con la sorpresa de que aunque de manera moderada la lluvia volvía a acompañarnos durante nuestra jornada dominical, lo que no fue impedimento para que en la Plaza Mayor a la hora habitual nos juntáramos un buen grupo compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Jose "el Mara", Alberto, Rafa y Jorge, además de Mariano y Javi.
Para la ruta de hoy, el Presi había preparado una rutilla en la que estaba previsto visitar tres lugares desconocidos para nosotros, un puente “romano”, un paraje natural, y un molino de la edad media, todos en Cenicientos.
Y con ese objetivo y con alguna gotilla que otra cayendo comenzamos nuestra ruta partiendo desde la Plaza Mayor para dirigirnos hacia el Polígono Industrial, donde nos incorporamos al camino de Almorox para a continuación tomar un bonito sendero entre las encinas ascendiendo por la ladera del cerro Crespo y descendiendo después hasta el arroyo Arrofresno.
Cruzamos el arroyo y comenzamos con el primer “apretón” de la jornada, haciendo frente a unas buenas rampas para dirigirnos hacia la urbanización de El Encinar del Alberche, donde tomamos el cortafuegos que bordea la urbanización por su parte sur para continuar subiendo por el mismo haciéndonos darlo todo, ya que el cortafuegos se encontraba bastante “embarradito” y exigía un “esfuerzo extra”, haciendo incluso que algunos tuvieran que poner “pie a tierra”.
Tras la subida llegamos a la puerta de entrada a la urbanización (algunos más asfixiados que otros) y nos dispusimos a atravesar la misma (y continuar subiendo) hasta llegar junto al cerro de Pino Romero, donde se encuentra la torreta de vigilancia contraincendios y donde comienza la pista hormigonada que desde allí baja hasta la carretera N-403 junto a la urbanización de El Romillo.
Antes de comenzar a bajar pudimos contemplar como una espesa niebla lluviosa cubría toda la zona del pinar hacia donde nos dirigíamos, lo que se confirmó al cruzar la carretera, momento en el cual empezó a llover, lo que nos obligó a realizar una breve paradita para ponernos los chubasqueros antes de continuar y que la cosa fuera a más.
Tras “plastificarnos”, reanudamos la marcha para incorporarnos durante unos metros a la Cañada de Talavera y desviarnos posteriormente a la derecha para tomar un camino que transcurre paralelo al arroyo del Pajar del Mudo y por el que pusimos rumbo hacia Cadalso, abandonando más adelante el camino para internarnos en una zona de senderos y lanchas de piedra y pasando junto a una cantera abandonada donde hay una gran cantidad de enormes bloques de granito.
Salimos a continuación al antiguo camino de Cadalso de los Vidrios a Almorox, por el que llegamos hasta la carretera M-507, cruzando la misma para incorporarnos al camino del Canto del Agua y rodar por el hasta Cadalso, donde llegamos en una hora y media, dando pruebas del alto ritmo al que estábamos rodando en lo que iba de ruta.
Bajo la lluvia, rodamos unos metros por la carretera M-507 hasta desviarnos a la izquierda por la carretera M-542 para tras unos seiscientos metros desviarnos a la izquierda para incorporarnos al camino del Lanchar de los Huertos, por el que pusimos rumbo hacia Cenicientos.
Recorrimos el camino a buen ritmo hasta que llegó el “momento cumbre”, con ese rampón final de porcentajes de hasta el 32% donde la mayoría del grupo tuvo que hacer algo de “empuja-bike”.
Tras reagruparnos después del rampón y “bajar las pulsaciones”, retomamos la marcha cruzando la carretera para por un divertido senderito bajar hasta Cenicientos, atravesando a continuación el pueblo para tomar un camino por el que tras recorrer cerca de un kilómetro llegamos hasta el primer objetivo de la jornada, el puente “romano” de Cenicientos, donde hicimos una paradita para hacernos la obligada “fotito de grupo”.
Después unos minutos, volvimos sobre nuestras monturas para dirigirnos a la “segunda visita” de la jornada, el lugar denominado “las Hoyas”, donde el arroyo del Molinillo ha ido horadando el lecho de piedra y formando oquedades de considerable tamaño que permanecen anegadas, produciendo un bonito espectáculo natural.
Aunque también fue “un espectáculo” el vernos cruzar “el paraje”, ya que con la lluvia las piedras estaban muy resbaladizas, lo que unido a llevar las zapatillas de bici hacía la empresa complicada como pudo constatar Eltiolavara, que se pegó una buena “culá”.
Cruzamos las Hoyas y a pocos metros se encontraba el “Molino Vidal”, con una espectacular pared de sillares de piedra junto a la que nos hicimos otra fotito de grupo además de aprovechar para realizar allí la “parada barrita” de la jornada.
Después de reponer fuerzas, retomamos la marcha “sendereando” unos metros hasta salir al Camino de Piedraescrita, que más que camino es un sendero por el que realizamos un divertido descenso, enlazando a continuación con un camino a nuestra derecha por el que llegamos a la carretera M-543, por la que rodamos durante un par de kilómetros hasta desviarnos a la izquierda para tras pasar un par de puertas para el ganado recorrer unos senderos que nos llevaron hasta la Senda de Cerro Altillo.
Ya con rumbo de regreso al pueblo ascendimos por la Senda de Cerro Altillo hasta llegar a la carretera M-544, que cruzamos para tomar la Cañada de Talavera y llegar de nuevo junto a la urbanización El Romillo, desde donde ascendimos hacia El Encinar del Alberche por la pista de hormigón que anteriormente habíamos bajado reagrupándonos después en la puerta de entrada a la urbanización.
Como ya íbamos algo “justos de hora”, la mayoría del grupo decidió bajarse al pueblo por la carretera, mientras que Rafa y Javi optaron por la opción de continuar la ruta por camino y regresar al pueblo por el antiguo camino de Villa del Prado a Almorox como habíamos comenzado la ruta.
Aunque nos ha acompañado durante algunas partes de la mañana, por suerte la lluvia ha caído de manera “leve”, lo que nos ha permitido disfrutar de una buena mañana de mountain bike en la que hemos realizado una bonita ruta de unos 48 kilómetros con algunos tramos algo durillos por el barro y en la que hemos conocido unos nuevos “vestigios históricos” por la comarca además del bonito paraje natural de las Hoyas de Cenicientos.

lunes, 23 de enero de 2017

Domingo 22 de enero de 2017 (Visitando Piedraescrita)



Aunque ha helado menos que otros días continuamos con el fresquito invernal, lo que no es impedimento para que en la Plaza Mayor a la hora de siempre nos juntáramos un buen grupo compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Jose "el Mara", Horacio, Alberto, Rafa, Perejil y Jorge, que volvía “al tajo” después de su “permiso de paternidad”.
Tal como habíamos hablado en el grupo de Whatsapp, en la ruta de hoy teníamos pensado visitar Piedraescrita, un bonito lugar que tiempo atrás Alberto y Jorge habían comentado que aún no conocían.
Como siempre, tras los minutos habituales “de cortesía” para los rezagados, comenzamos nuestra ruta poniendo rumbo norte para pasar junto a las instalaciones de la piscina municipal y continuando hacia la ermita del Cristo para dirigirnos hacia el antiguo camino de Villa del Prado a San Martín de Valdeiglesias.
Aunque en el pueblo “la cosa” estaba tranquila, nada más empezar la subida nos dimos cuenta de que el viento iba a ser nuestro compañero durante toda la jornada, soplando desde el norte y por tanto trayendo bastante fresquito con él.
Por suerte subiendo a buen ritmo se cogen rápido calorías, aunque algunos como Jorge y sobre todo Perejil, notaban la inactividad de las últimas semanas. Aunque normalmente tras la subida nos reagrupamos en el alto que hay en las faldas del cerro Lucía, en esta ocasión con el viento tan frío que soplaba continuamos unos metros más adelante buscando una zona de sol para esperar a Perejil, que se había quedado bastante descolgado.
Una vez estuvimos todos, reanudamos la marcha y llegamos hasta la Cañada de Talavera, donde giramos a la izquierda para hacer frente a la cuesta asfaltada y continuar después por la pista hasta desviarnos a la izquierda para tomar un bonito camino entre los pinos por el que descendimos hasta la carretera M-507.
Atravesamos la carretera y giramos a la derecha para por un camino-cortafuegos realizar un divertido descenso entre pinos hasta la carretera N-403, que también atravesamos para incorporarnos de nuevo a la Cañada de Talavera, por la que rodamos durante unos ocho kilómetros hasta salir a la carretera TO-1560, por la que rodamos unos metros para enlazar con la M-544 y recorrer unos pocos metros hasta abandonar la misma para tomar el camino que nos condujo hasta nuestro objetivo de la jornada, Piedraescrita.
Allí al solecito hicimos la “parada barrita” de la jornada además de la obligada fotito de grupo junto al “monolito”, retomando la marcha tras unos minutillos de relax para “volver sobre nuestras rodadas” hasta la carretera M-544, rodando por la misma unos pocos metros hasta desviarnos a la derecha para incorporarnos a la Senda del Cerro Altillo, un bonito camino-sendero que siempre que pasamos nos encanta.
Rodábamos por la senda cuando “para no perder las buenas costumbres” nos dispusimos a realizar “labores de investigación”, tomando un camino que salía a nuestra izquierda y al que nos incorporamos hasta que tras pasar una valla nos quedamos “sin rodadas”, con lo que en esta ocasión la investigación no fue “fructífera” ya que terminamos “jabalineando” entre las encinas mientras bajábamos por la ladera.
Con un “vuelo sin motor” de Jorge al topar la rueda delantera con una piedra (sin consecuencias por suerte, únicamente las risas de los demás) y tras recorrer un tramo perdidos por el monte, al final logramos salir al camino del arroyo Cantarranas, por el que ya sin pérdida pusimos rumbo hacia Almorox.
Tras subir “La cuesta del tío Calambres”, llamada así en honor de nuestro compañero Javichy, hicimos una paradita en la puerta del cementerio de Almorox para esperar a Perejil, al que a éstas alturas de ruta ya la más mínima rampita se le hacía un monte.
Cuando estuvimos todos, atravesamos el pueblo para dirigirnos hacia el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, que tomamos durante un tiempo hasta desviarnos después por el camino de Valdeolivas y llegando hasta la parte de arriba de la urbanización de Las Hoyas, que bordeamos por un sendero entre las encinas hasta llegar a la M-540 (carretera del Alamín), tomando posteriormente el kilómetro obligatorio de la misma para poder enlazar de nuevo con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox junto a la finca "La Blanca" y regresar por él a Villa del Prado,
En una jornada en la que hubiéramos tenido un tiempo espectacular si no hubiera sido por el viento que nos ha acompañado durante la misma, hemos realizado una bonita ruta de unos 47 kilómetros en la que hemos visitado Piedraescrita (los que no la conocían han quedado encantados) y en la que hemos disfrutado de bonitos senderos y con la única “pega” de que en esta ocasión las “labores de reconocimiento” no han terminado de manera positiva…..¡¡Otra vez será!!.