martes, 29 de septiembre de 2015

Domingo 27 de septiembre de 2015 (El rutón del año)



Nueva rutilla mensual en la jornada de hoy, en la que teníamos propuesto el reto de completar "El Póker" de las cumbres de la Reserva Natural del Valle de Iruelas, habiendo conquistado anteriormente "La Escusa", "El Mirlo" y "Cabeza de Parra", nos disponíamos a afrontar en esta ocasión el reto del "Puerto de Navaluenga", con sus algo más de 1.800 metros de altitud.
Para ello habíamos quedado en la estación de autobuses a las 7,45 un buen grupo de diez integrantes compuesto por Eltiolavara, Horacio, Perejil, Noesperoanadie, Antonio, Edu, Transcastro, Miguel y Rafa como miembros del Club, uniéndose a nosotros para la ocasión Alberto, un amigo de Villamanta.
Una vez estuvimos todos, cargamos las burras en el camión de Transcastro y emprendimos el trayecto hasta Navaluenga, donde junto al puente romano estacionamos los vehículos y realizamos los preparativos oportunos antes de comenzar la ruta.
Una vez estuvimos todos preparados, con una temperatura bastante fresquita comenzamos a rodar pasando sobre el río Alberche y abandonando Navaluenga para dirigirnos hacia el sur, comenzando a ascender a los pocos metros de dejar el pueblo.
Y poquito a poco íbamos subiendo por un camino con dirección a la ermita de la Virgen del Espino, donde llegamos tras una subida de unos siete kilómetros aunque no muy exigente a pesar de encontrarnos ya a una altura de mas de 1.100 metros y mientras por el camino nos íbamos "despojando" de prendas de ropa.
Tras una paradita junto a la ermita para hacernos unas fotitos y tomar un respiro, reanudamos la marcha volviendo al camino que un poco más adelante nos llevaría hasta una puerta que marca el límite de la Reserva Natural del Valle de Iruelas, y que tuvimos que salvar pasando las bicis por encima.
Continuamos ascendiendo entre los robles y los pinos y un poco más adelante llegamos hasta la garganta del Cambronal, donde viendo "la pared" que teníamos delante y hasta donde teníamos que llegar "se nos metía el miedo en el cuerpo".
Y así, tras pasar el arroyo comenzaba "lo bueno" de la jornada, un ascenso interminable a base de "zetas" (32 desde ese punto) por la ladera de la montaña, mientras "a lo tonto, a lo tonto" se van ganando metros de altitud a un ritmo como pocas veces.
El ascenso transcurre todo él a la sombra de los pinos y los robles, con lo que se disfruta de un entorno espectacular, no teniendo rampas de excesiva dureza y siendo las curvas los puntos que requieren de mas esfuerzo, debido a que es donde más inclinación hay y también a la gran cantidad de piedra suelta que hay en casi todas.
Y en el último tercio de la ascensión fue cuando se produjo el incidente desafortunado de la jornada, cuando mientras transitaban juntos Eltiolavara, Rafa y Transcastro, a este último se le metió un palo en el cambio y se lo arrancó de cuajo partiendo la patilla. Tras estar Eltiolavara (nuestro experto en mecánica) durante un largo rato intentando arreglarlo de todas las maneras, al final no fue posible, ya que aún recortando la cadena y dejándola "fija", se pasaba de piñón a piñón haciendo imposible dar pedales.
Así pues a Transcastro no le quedó mas remedio que "abortar" y descender todo lo subido y regresar hasta Navaluenga de la mejor manera posible dadas las circunstancias de su bici ya que no podía pedalear.
El resto del grupo esperaban unas curvas más arriba, donde ya desaparecieron los árboles y donde el camino se ponía "mas chungo", ya que si hasta ahora tenía bastante piedra suelta pero de manera "aceptable", a partir de ahí el resto de la subida sería bastante técnica, con mucha piedra suelta.
Ya con nuestro objetivo a la vista, y disfrutando asimismo de las vistas desde las alturas (entre ellas Navaluenga, desde donde habíamos comenzado), afrontamos la última parte del ascenso permaneciendo cada uno sobre la bici lo que las piernas le aguantaran, aunque a falta de un kilómetro para coronar hay un tramo de unos 200 metros donde "to kiski" tuvimos que bajarnos de la bici debido a la gran cantidad de piedra suelta, (quizás alguno que sea un fenómeno lo subiría, pero no estaba entre nosotros).
Tras ese tramo malo de "empuja-bike", llegamos hasta una curva a izquierdas donde a pesar de la piedra suelta ya podíamos mantenernos encima de la bici (si quedaban fuerzas), y realizar los últimos metros hasta coronar el puerto, donde fuimos llegando con cuentagotas y nos fuimos reagrupando.
En la cumbre estuvimos un buen ratillo de relax mientras nos hacíamos unas fotos y disfrutábamos de las vistas tanto de la vertiente del Tiétar, como de la del Alberche antes de comenzar a descender.
¡¡Y qué decir del descenso.....!!. Si la subida fue difícil, el descenso........ y es que por el "traqueteo" por tanta piedra, hacía que los brazos y las manos se nos durmieran, llegando incluso a doler.
Tras unos primeros kilómetros de descenso más duro, después el tema "aflojaba" al no haber tanta piedra, realizando entre medias una paradita en una fuente que había en una de las curvas donde pudimos repostar un agua bien fresquita antes de continuar nuestro largo descenso hasta llegar de nuevo a la garganta del Cambronal.
Paramos unos minutos a relajar los brazos y de paso hacernos una fotito junto al arroyo antes de afrontar los últimos kilómetros de descenso de regreso a Navaluenga, con unos primeros metros por un sendero de bastante piedra bajando por la garganta en paralelo al arroyo, alternando entre trozos de pista y trozos de trialera hasta salir finalmente a una pista asfaltada por la que recorrimos los últimos metros hasta Navaluenga.
Y allí nos esperaba Transcastro, que había llegado sin problemas a excepción de algún tramo que tuvo que ir andando, así como el avituallamiento líquido y sólido habitual al final de nuestras rutas ideal para rematar la jornada y bien merecido después del rutón que nos habíamos marcado.
La ruta ha sido cortita, sólo 30 kilómetros, pero de una intensidad........no solo por la subida, en la que en 15 kilómetros hemos ascendido 1.200 metros (unos 80 metros en cada kilómetro), sino por la bajada, con mucha piedra y batante técnica, que dejaba los brazos........
Dejando a un lado la dureza, la ruta ha sido muy bonita, consiguiendo con ella coronar nuestro objetivo, "el puerto de Navaluenga", y completar asimismo el "Póker de Iruelas".
Una verdadera lástima la avería de Transcastro, que le ha impedido realizar toda la ruta junto a el resto ya que durante el ascenso había demostrado estar "a tope".  ¡¡Que putada!!
Y de esta manera hemos disfrutado de una inmejorable jornada de bici, campo, risas y buen rollo del Club MTB Villa del Prado donde además..............¡¡¡¡OBJETIVO CONSEGUIDO!!!!.


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Domingo 20 de septiembre de2015 (participando en La Crujebielas)



En la jornada de hoy tocaba desplazarnos hasta la vecina localidad de Almorox, para participar en la tercera edición de "La Crujebielas", y para ello habíamos quedado a las 8,45 en la estación de autubuses un buen grupito de ocho integrantes compuesto por Eltiolavara, Javichy, Jose "el Mara", Horacio, Transcastro, Noesperoanadie, Miguel y Rafa.
Tras apañar las bicis en la fregoneta de Javichy, pusimos rumbo hacia Almorox y aparcamos en el campo de futbol, lugar destinado para esos menesteres, procediendo después a recoger los dorsales y colocarlos en las bicis junto con el chip.
Una vez que estuvimos preparados, bajamos para colocarnos en la salida y esperar allí el momento de comenzar a dar pedales disfrutando de un buen ambientillo de bikers.
Echamos a rodar pasadas las diez y cuarto de la mañana, recorriendo algunas calles de Almorox para abandonar el pueblo con dirección hacia el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que rodamos unos kilómetros hasta desviarnos a la izquierda y comenzar el terreno "rompepiernas" por el que llegamos hasta las cercanías de la parte de atrás de la urbanización de Pinar de Almorox, punto donde el recorrido se dividía en dos, uno para los de 20 kilómetros y otro para los de 40.
Con excepción de Jose, que "salió escopetado" desde el principio y no le vimos el pelo en toda la mañana, el resto rodábamos mas o menos agrupados, y así nos dirigimos hacia la "parte mas chunga" de la ruta, la subida por el cortafuegos que bordea El Encinar del Alberche, con un tramo "heavy" de un buen rampón donde la mayoría del personal tenía que echar pie a tierra y donde Eltiolavara, Transcastro y Rafa dejaron el pabellón alto al subirlo sobre la bicicleta.
Continuamos después bordeando la urbanización por el cortafuegos y dirigiéndonos hacia la carretera M-507, donde Eltiolavara nos dejó para volverse al pueblo debido a compromisos personales, continuando juntos el sexteto restante compuesto por Horacio, Transcastro, Javichy, Miguel, Noesperoanadie y Rafa.
Tocaba después bajar entre los pinos hasta la carretera N-403, pasando por debajo de la misma y ascendiendo después unos metros hasta llegar al primer avituallamiento de la jornada, donde nos tomamos unos minutos de relax para tranquilamente comer y beber algo.
Proseguimos la marcha para dirigirnos hacia la urbanización de El Romillo, con Noesperoanadie dando "muestras de flaqueza" debido a la inactividad, pero arropado en todo momento por el resto (aunque alguno le daba un poco de caña de vez en cuando).
Tomamos varias calles de la urbanización y a continuación descendimos hasta el pequeño embalse que hay en la parte de atrás de la misma, que bordeamos por un senderito para salir a la Cañada de Talavera, por la que rodamos durante bastante tiempo hasta desviarnos a la izquierda y volver posteriormente a tomar la Cañada hasta llegar a la carretera M-544.
Cruzamos la carretera y allí nos esperaba el siguiente avituallamiento, donde de nuevo nos tomamos unos minutillos de relax antes de afrontar la parte "fácil" de la ruta con el descenso hasta la cantera del Diente de la Vieja y recorriendo después el último tramo del recorrido ya con Almorox a la vista.
Y cuando ya estábamos prácticamente en el pueblo, subiendo la cuesta que va hacia el cementerio por el camino de los Enebrales, apareció "el tío del Mazo" en forma de tirones en algunos, lo que nos ralentizó en los últimos metros llegando a meta todos juntos con un tiempo de tres horas y unos pocos segundos.
Y así completamos nuestra participación en la tercera edición de "La Crujebielas" después de una fantástica mañana en la que en algunos momentos pasamos calor, pero disfrutando de nuestro deporte en un gran ambiente y sin prisas por la clasificación.
Para reponer fuerzas, nada mejor que un buen platito (o dos) de la riquísima caldereta de venado que había preparado la organización acompañado de cervecita o refresco mientras esperábamos el sorteo de regalos y la entrega de premios, donde Horacio consiguió el trofeo al más longevo en realizar la ruta de los 40 kilómetros. ¡¡Enhorabuena, fenómeno!!.
Y para el próximo domingo nos espera una "heavy", el puerto de Navaluenga!!!.


martes, 15 de septiembre de 2015

Domingo 13 de septiembre de 2015 (Recuperando después de las fiestas)

Después de la última noche de las fiestas del pueblo, en una jornada que ha amanecido algo fresquita nos hemos dado cita en la Plaza Mayor a la hora de siempre Horacio, Transcastro (algo convaleciente después de acostarse a las tantas y con diez cubatas en el cuerpo) y Rafa por el Club, uniéndose a nosotros Paquito “el máquina” y su hijo Abraham.
Como venía algo de aire fresquito, con la idea de entrar en calor pronto, decidimos tirar “pal monte”, y así pues comenzamos la ruta saliendo del pueblo por el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias.
Subiendo a buen ritmo con Transcastro cerrando el grupo “sudando a gota gorda” los cubatas de la noche anterior llegamos al alto, continuando después la marcha hasta llegar a la Cañada de Talavera, donde giramos a nuestra izquierda para hacer frente a la cuesta asfaltada y rodar durante unos metros por la pista hasta desviarnos a la izquierda en una puerta y continuar descendiendo unos metros por la Cañada de Talavera.
Tras rodar unos metros por la Cañada, nos desviamos a la derecha para bajar por un camino entre los pinos hasta la carretera N-403 junto a la laguna del Pozo Alcornocoso, donde cruzamos la carretera.
Tomamos a continuación un camino entre los pinos por el cerro Alcornocoso, para después bajar por un cortafuegos hasta el arroyo del Linar, que al encontrarse seco cruzamos sin problemas para después comenzar a ascender por la ladera del cerro de la Cuba por un camino-sendero por el que entre pinos llegamos hasta los pies de la Peña Muniana, donde nos reagrupamos.
Tras unos minutillos de relax, continuamos la marcha atravesando la enorme cantera que se encuentra a los pies de la Peña Muniana y comentando lo impresionante de la forma de extraer esos grandes bloques de granito que nos flanqueaban a ambos lados del camino, parando además para hacernos la fotito de la jornada.
Proseguimos nuestro camino bajando por un camino entre los pinos hasta enlazar con el camino del Canto del Agua, que tomamos con dirección a Cadalso de los Vidrios, aunque posteriormente nos desviamos a la izquierda para cruzar la carretera M-507 y tomar el camino de Cadalso de los Vidrios a Almorox.
Por realizar un poco de investigación, tomamos un camino que nos llevó a un punto sin salida en medio de las jaras, por lo que tuvimos que rehacer nuestros pasos para probar suerte en otro desvío que esta vez nos llevó con éxito hasta salir al camino que discurre en paralelo al arroyo del Pajar del Mudo, por el que llegamos hasta la Cañada de Talavera.
Parecía que Transcastro ya iba “mas entonado”, así que tras unos metros por la cañada nos desviamos a la izquierda para tomar el bonito sendero que va hasta el pequeño embalse del Romillo, que bordeamos  y pasamos sobre el muro para después ascender hacia la parte de atrás de la urbanización de El Romillo.
De nuevo nos desviamos a la derecha para bajar por un senderito entre las jaras y ascender posteriormente para dirigirnos hacia la urbanización de Pinar de Almorox, la cual atravesamos para tomar la pista que va hacia la urbanización del Encinar del Alberche.
Tomamos un par de calles de El Encinar para después salir al cortafuegos que bordea la urbanización, por el que enlazamos con el camino del Majanal, para emprender la última parte de la ruta y regresar al pueblo.
Comenzamos a descender por el camino del Majanal, aunque nos desviamos a la izquierda para tomar una trialera por la que bajamos hasta el arroyo Arrofresno, cruzando su cauce seco para continuar ascendiendo por una ladera hasta enlazar con el camino del Valle, por el que regresamos al pueblo.
En una jornada en la que nos ha acompañado un airecito bastante fresco que al salir de manga corta hacía en muchos momentos que tuviéramos sensación de frío, hemos hecho una rutilla muy chula de unos 37 kilómetros, que nos ha servido para retomar de nuevo las buenas costumbres después de las fiestas y a alguno de buena “desintoxicación” de alcohol.
El domingo que viene vamos a “La Crujebielas”!!
 

jueves, 3 de septiembre de 2015

Domingo 30 de agosto

Fotito de la ruta del domingo 30 de agosto, en el cerro de las Mucas

miércoles, 26 de agosto de 2015

lunes, 17 de agosto de 2015

Domingo 16 de agosto de 2015 (recorriendo el suroeste)



Después de la rutilla del domingo pasado por tierras abulenses, volvemos a nuestra zona en una mañana con muy buena pinta en lo climatológico debido la bajada de temperaturas que se ha producido últimamente.
Nos hemos reunido en esta ocasión un quinteto compuesto por Horacio, Perejil, Noesperoanadie y Rafa por el Club, uniéndose a nosotros Juanjo "Bene".
Como hacía mucho tiempo que no íbamos por allí, decidimos encaminarnos hacia Colmenar de Arroyo, para lo que abandonamos la Plaza Mayor dirigiéndonos hacia el sur para después desviarnos hacia el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y comenzar llaneando un poco para calentar las piernas.
Por el trazado del ferrocarril llegamos hasta la pista asfaltada que comunica la carretera M-507 con la ermita de La Poveda, donde tomamos la pista a la izquierda y tras unos metros nos desviamos a la derecha para tomar un camino por el que salimos a la carretera M-507, cruzando la misma para tomar el camino del Molino de Rodeles, por el que rodamos hasta enlazar con el camino-sendero que transcurre por detrás del Safari Park y llegar hasta la carretera que va desde la M-507 hasta el embalse de Picadas.
Ascendimos por la carretera y descendimos a continuación hacia la presa, pasando por encima y continuando por la vía verde de Picadas a buen ritmo hasta llegar a la explanada donde comienza la pista que sube hacia la urbanización "El Morro", situada en el cerro del mismo nombre.
Tras realizar el ascenso, corto pero intenso, atravesamos la urbanización para continuar por la carretera que comunica la misma con Navas del Rey, por la que llegamos al mencionado pueblo.
Atravesamos Navas del Rey y posteriormente nos desviamos a la izquierda para tomar un camino que transcurre por el pinar del cerro del Monje, bajando a continuación por una trialera que nos llevó hasta la carretera M-501 junto al desvío con la M-512 que va hacia Robledo de Chavela, donde hicimos una breve "parada barrita".
Cruzamos la M-501 y rodamos unos metros por la M-512 hasta desviarnos a la derecha para tomar un camino que enseguida nos puso a subir por la ladera del cerro Fuenteanguila, donde en un alto paramos a hacernos la fotito de la jornada con las antenas de la estación de Robledo de fondo.
Continuamos el ascenso y a continuación tocaba un rápido descenso que nos llevó hasta Colmenar de Arroyo, donde nos dirigimos hacia una fuente junto al arroyo de los puentes que en otras ocasiones habíamos repuesto agua, aunque esta vez salía un chorrillo mínimo y con mal sabor, por lo que decidimos repostar mejor en Chapinería.
Tras unos minutillos de relax, reanudamos la marcha volviendo sobre nuestros pasos para atravesar un parque con algunos "artilugios" para "hacer el cabra" con la bici, saliendo a continuación junto a la carretera M-510, donde cruzamos la misma para incorporarnos a otro camino con dirección a la urbanización Valquigoso.
Atravesamos la urbanización y continuamos pasando un par de vallas para el ganado para salir a otro camino que nos llevó hasta las cercanías de la rotonda de las carreteras M-510 y M-501, pasando sobre ésta última para internarnos en el pueblo de Chapinería, donde hicimos una nueva paradita en una fuente para, esta vez si, llenar las botijas.
Reanudamos la marcha y atravesamos el pueblo, para en las afueras desviarnos a la izquierda para tomar la cañada Segoviana con dirección a Aldea del Fresno, abandonándola posteriormente para descender por un bonito tramo de senderos e incorporarnos a la misma algo más abajo y continuar ya por la cañada hasta Aldea del Fresno.
En la fuente junto a la noria árabe de Aldea del Fresno echamos de nuevo agua fresquita para emprender el camino de regreso al pueblo, para lo que bordeamos Aldea por el camino que hay junto al río y llegamos hasta el puente de La Pedrera, incorporándonos a la carretera M-507 durante los aproximadamente tres kilómetros necesarios para enlazar con el camino de La Poveda, por el que llegamos a la ermita.
Continuamos la marcha y por la pista asfaltada que enlaza la ermita con la carretera M-507 llegamos de nuevo hasta el trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, al que nos incorporamos pero ésta vez en dirección contraria para llegar al pueblo sin inconvenientes.
En una jornada con una temperatura estupenda, nos ha salido una rutilla de casi 55 kilómetros en la que saliendo desde Villa del Prado hemos recorrido cuatro de los pueblos del suroeste madrileño.
Y para rematar y de paso reponer líquidos, hemos terminado la jornada entre buen ambiente y risas acompañados cada uno por un par de cervecitas en una terracita a la sombra mientras intercambiábamos impresiones de la jornada.


lunes, 10 de agosto de 2015

Domingo 9 de agosto de 2015 (De ruta por Ojos-Albos)



En la jornada de hoy tocaba una rutilla de las que realizamos mensualmente, estando previsto para esta ocasión visitar la localidad abulense de Ojos-Albos, donde teníamos como anfitriones a los padres de nuestro compañero Jose.
Habíamos quedado a las siete y cuarto en la estación de autobuses, y allí nos hemos reunido un grupillo compuesto por Eltiolavara, Horacio, Transcastro, Perejil, Miguel, Jose y Rafa. Una vez acomodamos las bicis en la fregoneta de Eltiolavara, iniciamos camino hacia Ojos-Albos, de donde nos separaban unos 95 kilómetros.
Llegamos a nuestro punto de destino minutos después de las ocho y media, donde ya nos esperaba nuestro amigo Raúl, que se había desplazado directamente desde Madrid para acompañarnos en la ruta.
Aparcamos los vehículos y tras saludar a los padres de Jose y dejar en su casa el avituallamiento para después, comenzamos con los preparativos previos de montaje de las bicis, etc. Para acompañarnos en la ruta también se unió al grupo Juan, un primo de Jose buen conocedor de la zona y amante de la bici como nosotros.
Tras los preparativos oportunos, comenzamos a rodar minutos después de las nueve de la mañana, con un temperatura fresquita pero sin ser necesario usar algo de abrigo, y por si alguien tenía frío, nada mejor que comenzar la ruta haciendo frente a unas buenas cuestas.
Y con las mismas, abandonamos el pueblo para comenzar a subir hacia la sierra de Ojos-Albos por el camino de la Sierra, con un ascenso inicial de unos tres kilómetros con una pendiente media del 11% y llegando en algún punto casi al 23%, lo que unido al irregular estado del camino hizo que alguno tuviera que hacer algo de "empuja-bike".
Entramos rápido en calor mientras ganábamos rápidamente metros de altitud, algunos disfrutando de las vistas durante el ascenso mientras otros sólo podían mirar la rueda de la bici.
Ascendimos hasta enlazar con el camino de la Atalaya, un camino que siguiendo toda la línea de los aerogeneradores recorre toda la parte alta de la sierra de Ojos-Albos, y por el que continuamos con alguna breve paradita para reagruparnos y hacer algunas fotos para dirigirnos hacia el pico más alto de la sierra de Ojos-Albos, el "alto de la Cabeza", con 1.662 metros de altitud, desde donde disfrutamos de unas vistas espectaculares.
Después de realizar la "parada barrita" en lo más alto, a continuación tocaba descender por la ladera del alto de la Cabeza, por un camino-sendero casi en línea recta de unos dos kilómetros y medio con una pendiente media del 15% y con bastante piedra suelta, lo que obligaba a extremar las precauciones.
Tras un descenso que nos dejó "los brazos adormecidos", llegamos hasta el embalse de los Serones, donde tras pasar las bicis por encima de una puerta, bordeamos el embalse por una pista hasta enlazar con la carretera AV-500, por la que sin apenas tráfico rodamos a buen ritmo durante unos seis kilómetros hasta llegar al pueblo de Urraca-Miguel, realizando a la entrada del pueblo una nueva paradita para reponer agua en la fuente del pueblo.
Tras unos minutos de relax y charla con algún paisano, reanudamos la marcha atravesando el pueblo para tomar una pista por la que rodando entre algunos alcornoques de un tamaño impresionante llegamos hasta el pueblo de Mediana de Voltoya.
Sin entrar en el pueblo, lo dejamos a nuestra izquierda para tomar un camino ascendente para a continuación descender por la Cañada del Cura hasta el cauce de un pequeño arroyo seco que cruzamos para tomar un tramo de sendero hecho por las vacas por el que entre las encinas enlazamos con un camino por el que bajamos hasta el río Voltoya.
Cruzamos el río y mientras el sol comenzaba a "calentar de lo lindo" continuamos por un sendero para realizar el ascenso de regreso a Ojos-Albos, topándonos con una valla en el camino que tuvimos que sortear pasando las bicis por encima. Una vez pasada la valla, continuamos ascendiendo unos metros "campo a través" y por senderos de las vacas hasta enlazar con el camino de Ojos-Albos a Urraca-Miguel, por el que regresamos a Ojos-Albos.
Ya estábamos de regreso en Ojos-Albos, aunque ahora nos tocaba la "parte extra" de la ruta prevista, la visita a las pinturas rupestres de la Peña Mingovela, para lo que abandonamos de nuevo el pueblo para tomar un camino ascendente con dirección hacia el alto de los Cerrillos.
En el descenso posterior con dirección hacia el arroyo del Corral, que se encuentra junto a la cueva de las pinturas rupestres, a Raúl se le fue la rueda delantera y dio con sus huesos en el suelo, dándose sobre todo un buen raspón en el codo izquierdo. Como en estas excursiones llevamos un pequeño botiquín, limpiamos la herida y la tapamos para poder continuar la ruta y llegar hasta las pinturas.
Al llegar junto al arroyo abandonamos las bicis y ascendimos andando unos metros por la ladera hasta llegar a la cueva, donde pudimos ver los pocos restos de pinturas rupestres que aún quedan, ya que según Juan nos comentaba, ha habido gente que ha ido "con maceta y cortafríos" y se ha llevado los trozos de la roca......¡¡¡MANDA COJONES!!!.
Tras unos minutillos de relax y las oportunas fotitos, tocaba rehacer el camino para volver a Ojos-Albos, pensando ya en el avituallamiento líquido fresquito que nos esperaba ya que el sol calentaba lo suyo.
Y sin mayores contratiempos recorrimos los tres kilómetros de regreso al pueblo, donde antes de nada colocamos de nuevo las bicis en la fregoneta del Eltiolavara y nos dispusimos a disfrutar de "la prórroga del partido".
En la parte trasera de la casa de Mariano y Amelia, había un jardincito donde a la sombra de un ciruelo habían preparado una mesa donde se estaba de lujo, unido ello a un par de exquisitas tortillas de patata que nos había preparado Amelia para ir "abriendo boca" mientras se preparaba el fuego para la barbacoa que nos esperaba para reponer fuerzas.
Y después de "adecentarnos" un poco con la manguera y cambiarnos de ropa, sentados en la mesa nos dispusimos a reponer las fuerzas perdidas a base del menú típico de barbacoa, compuesto por chorizos, lomo, chuletas, panceta y pinchos morunos, todo ello acompañado por una sana ensalada que nos preparó Mariano con los productos de su huerto.
¡¡Y desde luego que las repusimos bien!!. Nos pusimos "moraos", mientras charlábamos con nuestros anfitriones Mariano y Amelia sobre la gente de Villa del Prado que conocían y los viejos tiempos.
Y para rematar, Mariano se ofreció a invitarnos a un cafecito en el bar del pueblo, así que para allá nos dirigimos para terminar de redondear la jornada.
A pesar de estar tan "a gusto", llegó el momento de partir, para lo que nos despedimos de los padres de Jose....¡¡MIL GRACIAS POR VUESTRA AMABILIDAD Y HOSPITALIDAD!!, y emprendimos el camino de regreso al pueblo, donde llegamos sin imprevistos cerca de las seis de la tarde.
Y así pasamos una jornada inolvidable, tanto por la ruta, durante la que disfrutamos de unas vistas increíbles, como por lo que vino después, donde nos sentimos "como en casa" y lo pasamos genial, lo que nos obligará a reservar un día en el calendario de rutas para repetir en el futuro.
Hasta el verano que viene Ojos-Albos!!!!!!.