martes, 14 de julio de 2020

Domingo 12 de julio de 2020 (Menos calorcito del habitual)


Tras la bonita ruta del domingo pasado por tierras de Cebreros, hoy de nuevo tocaba recorrer “nuestros dominios”, y para ello en una jornada con menos calor del que últimamente estábamos pasando nos hemos reunido en la Plaza Mayor a la hora habitual un sexteto compuesto por Noesperoanadie, Transcastro, Nacho, Senderitos, Horacio y Rafa.
Minutos después de las nueve y sin un destino concreto echamos a rodar con rumbo norte para abandonar el pueblo por el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado, con ritmo tranquilo para realizar los cinco kilómetros de la subida y reagruparnos al solecito en el alto en la ladera del cerro de Santa Lucía para desde allí continuar con dirección hacia la Cañada de Talavera.
Cruzamos la cañada y mientras continuábamos por el cortafuegos con dirección a San Martín, Senderitos propuso internarnos en la finca de La Granjilla para desde allí dirigirnos hacia la vía pecuaria del arroyo del Boquerón, así que “dicho y hecho”, pasamos por el agujero que hay en la valla y tomamos un sendero y a continuación un camino por el que llegamos hasta la carretera N-403, a la que nos incorporamos durante unos metros para desviarnos a posteriormente a la izquierda y tras pasar por la laguna del manantial del Andrinoso dirigirnos hacia el comienzo de la vía verde del Boquerón.
Una vez en la vía pecuaria, “enfilamos” hacia abajo y rodando a buen ritmo “a favor del terreno” llegamos hasta un desvío donde giramos a la derecha para incorporarnos al GR-10 y tras hacernos la “fotito de grupo” poner rumbo hacia San Martín de Valdeiglesias, donde al llegar nos dirigimos hacia la antigua estación del tren para realizar allí la “parada barrita” de la jornada además de reponer “líquido elemento”.
Tras la parada para reponer fuerzas, reanudamos la marcha para continuar por el GR-10 hacia Pelayos de la Presa, donde con Nacho en cabeza tirando del grupo con un ritmo infernal de casi 50 km/hora nos plantamos enseguida, teniendo que hacer una parada para solventar un pinchazo en la rueda trasera de Noesperoanadie.
Llegamos hasta la gasolinera de Pelayos junto a la carretera M-501 y bordeamos la nueva estación de tratamiento de aguas de Pelayos para después pasar bajo la M-501 por un tubo y rodar en paralelo a la misma bordeando a continuación el cerro del Cubo para enlazar con el comienzo de la vía verde de Picadas.
Comenzamos a recorrer la vía verde con la “grata sorpresa” de que no había casi nadie, cosa extrañísima después de ver como estaba la zona los domingos anteriores, en los que incluso teníamos que parar al coincidir con multitud de ciclistas y viandantes.
Esta vez con tranquilidad (al contrario de lo que es habitual), recorrimos toda la vía verde para realizar el posterior ascenso por la carretera y reagruparnos todos en el alto para desde allí descender por la carretera hasta desviarnos a la derecha para tomar el camino que va por detrás del Safari-Park hasta llegar a la carretera M-507, donde cruzamos la misma para incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y regresar al pueblo.
Tras una ruta de unos 50 kilómetros ya estábamos de regreso en el pueblo, y para no perder las “buenas costumbres” adquiridas últimamente, nos dirigimos a “dar buena cuenta” de unas cervecitas fresquitas que claro está nos supieron a gloria, y eso que al estar algo nubladillo la jornada transcurrió con una temperatura mucho más agradable de lo habitual los últimos días.

sábado, 11 de julio de 2020

Domingo 5 de julio (De ruta por Cebreros y Hoyo de Pinares)


Y por fin después de muchos meses llegó la ocasión de realizar otra de nuestras rutas “lejos de nuestras fronteras”, siendo el lugar elegido para la ocasión la localidad abulense de Cebreros, para lo que habíamos quedado a las 7,45 en la estación de autobuses un grupito compuesto por Eltiolavara, Noesperioanadie, Horacio, Alberto y Rafa.
Tras apañar las bicis en la fregoneta de Eltiolavara y con un poco de retraso sobre la hora prevista, pusimos rumbo hacia Cebreros, donde nos esperaba Nacho para completar el “sexteto” de integrantes de la ruta.
Una vez montadas las bicis y tras los preparativos oportunos, comenzamos la ruta desde el polideportivo del pueblo rodando algo menos de un kilómetro por la carretera AV-504 para después desviarnos a la izquierda y comenzar a ascender pasando junto a la base de helicópteros y un depósito del agua.
Con paso lento pero seguro fuimos ganando metros de altitud, hasta realizar una subida de unos cuatro kilómetros que con alguna buena rampita nos llevó hasta el puerto de Arrebatacapas, donde tras hacernos una fotito cruzamos la carretera AV-503 para continuar ascendiendo durante aproximadamente otros cuatro kilómetros, por una pista con tramos intermitentes de hormigón y mientras disfrutábamos de unas vistas impresionantes antes de hacer frente al rampón final de hormigón que llegando al 23% de inclinación nos llevó a coronar en el vértice geodésico de "La Merina", donde disfrutamos de unos buenos minutos de relax contemplando desde allí toda la zona del Valle de Iruelas y el embalse de El Burguillo.
Después de unas fotitos mientras nos alegrábamos la vista comprobando como había merecido la pena la subida, tocaba una pequeña bajada por un sendero, para después recorrer una zona algo rompepiernas todo por senderos que nos llevó a una zona con una buena cantidad de vacas pastando tranquilamente mientras pasábamos a su lado.
Tras una zona de llaneo, llegamos a la carretera AV-503, que cruzamos para continuar por un camino por el que pusimos rumbo hacia Hoyo de Pinares, haciendo una paradita a la sombra de unos pinos para “reponer fuerzas” y continuando después con un descenso que nos condujo hasta el arroyo de la Mujer.
Cruzamos el arroyo (medio seco) y realizamos una zona de ascenso entre los pinos para a continuación realizar un divertido descenso por un sendero por el que llegamos hasta el muro del embalse de Hoyo de Becedas I, desde donde continuamos descendiendo hasta llegar al pueblo de Hoyo de Pinares.
Tras unos pocos metros por la carretera, nos desviamos a la izquierda para de nuevo tomar otros divertidos senderos que ascendían por la ladera del cerro de Las Mesas para a continuación descender hacia el camino de Rasueros, donde nos hicimos otra fotito junto a un bonito puente románico sobre el río Becedas.
Ya “cayendo” una buena “torraera”, llegamos por el camino hasta el cementerio de Hoyo de Cebreros, desde donde nos incorporamos a un carril bici que transcurre pegado a la carretera AV-562 y que nos llevó justo hasta donde teníamos los vehículos y donde nos esperaba nuestro habitual avituallamiento líquido y sólido que nos supo a gloria (sobre todo el líquido, cayendo las primeras latas casi de un trago).
Y así pasamos una estupenda jornada realizando una rutilla de unos 34 kilómetros en la que hemos disfrutado de mucho sendero y sin mucha “dificultad” a excepción de los ocho kilómetros iniciales de subida.
Tras reponer fuerzas tirados en el césped a la sombrita de un árbol, “recogimos el chiringuito” y emprendimos el camino de regreso al pueblo (Nacho hacia Madrid), donde estábamos de vuelta a las dos y algo, a punto para comer (si es que alguno tenía hambre)…
Y viendo como se están poniendo las cosas……..esperemos tener ocasión de realizar más rutas “fuera del pueblo” antes de vernos de nuevo confinados “en breve”.

miércoles, 1 de julio de 2020

Domingo 28 de junio de 2020 (Acostumbrándonos al calor)


Con previsión de nuevo de calorcito para hoy nos hemos reunido en la Plaza Mayor un grupito compuesto por Horacio, Alberto, Nosperoanadie, Senderitos y Rafa, uniéndose a nosotros por primera vez Jose, que había venido desde Robledo de Chavela para compartir con nosotros una jornada de bici. Grupo muy reducido con respecto al domingo anterior, pero dispuestos a “darlo todo” sobre la bici.
Para enseñarle a Jose “nuestros dominios” decidimos dirigirnos hacia la zona de Cadalso de los Vidrios, que no conocía, para lo que nos encaminamos hacia el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias, por el que realizamos un ascenso a ritmo tranquilo hasta llegar al “alto” en la ladera del Cerro Lucía, donde hicimos una paradita de “reagrupamiento” tras realizar cada uno la subida según sus posibilidades.
Continuamos después la marcha hasta llegar a la Cañada de Talavera., la cual atravesamos para proseguir con dirección hacia San Martín de Valdeiglesias aunque un poco más adelante nos desviamos a la izquierda y tras pasar por un hueco de la valla nos internamos en la finca de “La Granjilla”, por donde disfrutamos de un divertido sendero y después camino que nos condujo hasta la carretera N-403.
Tras rodar unos metros por la misma, nos desviamos a la izquierda para tras pasar junto a la laguna del “Manantial del Andrinoso” continuar hacia la carretera M-541 y atravesarla para incorporarnos a la vía pecuaria del arroyo del Boquerón y recorrerla con dirección hacia la urbanización “El Mirador de Cadalso” rodando a la sombrita y con fresquito a la sombra de los pinos.
Llegamos hasta la carretera M-542, y cruzamos la misma para rodar en paralelo al arroyo de Tórtolas hasta desviarnos a la izquierda para tomar un camino por el que ascendimos hasta Cadalso de los Vidrios, teniendo que hacer frente a un “tramito intenso” de una rampa de hormigón del 20%.
Al llegar al alto nos hicimos la “fotito de grupo” de la jornada y realizamos a la sombra de los árboles de un parque la “parada barrita” para reponer fuerzas, realizando a continuación una parada en el cementerio de Cadalso para rellenar las botellas de “líquido elemento”.
Reanudamos la marcha y atravesamos el pueblo para incorporarnos unos metros al camino del Canto del Agua continuando después hasta llegar a las cercanías de la Peña Muniana (comúnmente la Peña de Cadalso), donde nos desviamos a la derecha para por otro caminito salir a la carretera M-507, atravesando la misma para continuar por el antiguo camino de Cadalso de los Vidrios a Almorox, tomando a continuación unos senderos para enlazar con el camino del Pajar del Mudo y continuar bajando hasta llegar a la Cañada de Talavera.
Rodamos unos metros por la Cañada hasta desviarnos a la derecha para tomar un senderito entre los pinos hasta llegar a unos tubos por los que pasamos bajo la carretera N-403 para comenzar a continuación un ascenso entre los pinos hacia el Cerro de Pino Romero y continuar después hasta la urbanización de El Encinar del Alberche.
Atravesamos la urbanización y salimos al cortafuegos que bordea la misma por su parte sur, continuando la marcha para dirigirnos hacia el camino del Majanal, por el que descendimos unos metros hasta desviarnos a la izquierda y continuar descendiendo hasta llegar al arroyo Arrofresnos y ascender a continuación por la ladera del Cerro Crespo hasta enlazar con el camino del Valle y regresar al pueblo.
En esta jornada nos ha salido una bonita ruta de unos 38 kilómetros en la que en muchos tramos hemos disfrutado de una “brisilla” fresca que nos ha hecho más llevadero el calor de la jornada.
Y para continuar con las “buenas costumbres”, nada mejor que tomarse unas cervecitas frescas para reponer líquidos tras la ruta, que en estos días calurosos……..¡¡¡Saben a gloria!!
El “debutante” Jose, aunque ha llegado al pueblo “pegadillo”, se ha portado “como un jabato” durante toda la ruta. Esperemos que pese a la “paliza” haya disfrutado con nosotros y se anime más días.
El próximo domingo……. más!!

martes, 23 de junio de 2020

Domingo 21 de junio de 2020 (Ya llegó el "calorcito del bueno")


Jornada calurosa la que se preveía para hoy, y dispuestos a “sudar un poquito” nos hemos reunido en la Plaza Mayor a las 9,00 horas un estupendo grupo compuesto por Eltiolavara, Horacio, Transcastro, César, Jorge, Senderitos, Noesperoanadie, Edu, Granaíno y Rafa por parte del Club, uniéndose también a nosotros Ángel, Toni y Adrián, dispuestos a compartir esta jornada con nosotros.
Con unas cervecitas prometidas por Antonio “Granaíno” por haber aprobado “la opo” el año pasado (es que llevábamos mucho tiempo sin “verle el pelo” y aún se las debía), comenzamos nuestra ruta minutos después de las nueve ya con “Lorenzo” calentando lo suyo.
Abandonamos el pueblo por un camino con rumbo sur para posteriormente incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox para ir calentando las piernas a buen ritmillo hasta llegar a la finca "La Blanca".
Giramos a nuestra derecha y comenzamos a ascender hacia El Encinar del Alberche por un camino paralelo al arroyo de Navacarrala, rodando entre las encinas por la zona de “Los Valles” y entrando del todo en calor (por si hacía poco ya) haciendo frente a alguna buena cuesta.
Tras el bonito ascenso entre las encinas, nos reagrupamos en el alto junto al camino del Majanal (es que a alguno la subida se le “atragantó”) y descendimos a continuación para incorporarnos al cortafuegos que bordea la urbanización de El Encinar del Alberche y hacer frente de nuevo a un par de buenos rampones.
Pasamos las bicis al otro lado de una valla para incorporarnos al cortafuegos que hace de límite entre las provincias de Madrid y Toledo para tras unos metros de ascenso descender para desviarnos a la derecha y tomar el bonito sendero de aproximadamente un kilómetro que transcurre junto al arroyo del Toril y que recorrimos a la sombrita de los pinos.
La primera parte de sendero nos condujo hasta la pista que va hacia la urbanización de Pinar de Almorox, cruzando la misma para continuar ascendiendo y salir más adelante a la mencionada pista, por la que descendimos unos metros hasta desviarnos a la derecha para afrontar un rampón del 25% que nos llevó hasta el camino que sube desde la urbanización de Pinar de Almorox hasta el cerro de Pino Romero, descendiendo a continuación entre los pinos hacia la urbanización Pinar de Almorox.
A la sombra de los pinos rodamos en paralelo a la carretera N-403 haciendo en ese trayecto la “parada barrita” de la jornada además de nuestra fotito de grupo antes de continuar hasta llegar a la pista hormigonada que comunica las urbanizaciones de El Encinar del Alberche y El Romillo.
Ascendimos por la pista y el grupo perdió a su primer integrante, ya que César se desvió para dirigirse ya de vuelta a casa en El Encinar, mientras los demás nos desviamos a la izquierda para descender hasta el “Arroyo del Moro” y ascender después hacia la carretera M-507, donde perdimos a otro miembro, ya que Jorgito se había pegado buena paliza el día anterior y ya “iba en reserva”.
El resto del grupo emprendimos el ascenso por la Cañada de Talavera hasta llegar a la pista asfaltada de arriba, donde más miembros “se cansaron de dar pedales” y dejaron el grupo para dirigirse al pueblo (Eltiolavara, Toni y Adrián), mientras el resto (los que tenían aún ganas de dar pedales) descendíamos por la pista para a continuación desviarnos a la derecha e internarnos en la finca de “La Granjilla” y realizar unos kilómetros “extra” por senderos hasta enlazar posteriormente con el camino de La Fuenfría (el de San Martín) y ya poner rumbo de regreso al Pueblo.
Llegamos hasta la Cañada de Talavera y cruzamos la misma para proseguir hacia Villa del Prado por el antiguo camino de San Martín, aunque como hacemos habitualmente, antes de comenzar el descenso final hasta el pueblo nos desviamos a la izquierda para tomar el camino que recorre la ladera del cerro Lucía pasando por una explotación ganadera abandonada y enlazar a continuación con el antiguo camino de Villa del Prado a Pelayos de la Presa, recorriendo unos metros por el mismo hasta desviarnos a la derecha y tomar como es habitual el divertido senderito que lleva hasta detrás del depósito del agua de Villa del Prado y continuar desde allí hasta el pueblo.
Aunque ha sido corta, nos ha salido una bonita ruta de unos 35 kilómetros “durilla” por la temperatura y la elevación, pero estábamos de vuelta en el pueblo a eso de las 12,30 para refrescarnos y reponer líquidos con las cervecitas prometidas por Antonio, que claro está nos supieron a gloria después de la calurosa jornada que habíamos pasado.






martes, 16 de junio de 2020

Domingo 14 de junio de 2020 (De visita en "Cabeza de la Huerta")


De nuevo habíamos quedado en esta jornada a las 8,00 horas para nuestra ruta dominical, ya que habíamos planeado para la ocasión una visita al cerro de “Cabeza de la Huerta” en las cercanías de Robledo de Chavela, así que al ser una ruta “larga” y con bastante subida estuvimos de acuerdo en madrugar.

Y para disfrutar de la mañana nos hemos reunido en la Plaza Mayor un grupito compuesto por siete integrantes, formado por Eltiolavara, César, Nacho, Alberto y Rafa como miembros del Club, además de Juan y Claudio, que de nuevo se animaban a disfrutar de una mañana con nosotros.

Echamos a rodar minutos después de las 8,00 horas para abandonar el pueblo por el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, para tras un par de kilómetros desviarnos a la izquierda por un camino por el que llegamos a la carretera M-507 y cruzar la misma a la altura de El Rececho incorporándonos al "camino del Molino de los Rodeles" para enlazar con el camino de detrás del Safari hasta salir a la carretera de Picadas.

Tomamos a continuación la carretera de Picadas hacia la Presa, pasando sobre el muro y continuando por la vía verde de Picadas hasta la explanada de la subida a "el Morro", donde iniciamos la subida con dirección a la urbanización para atravesar la misma y continuar por la carretera hasta llegar a Navas del Rey, donde atravesamos el pueblo para dirigirnos hacia el pinar del Monje y desde allí descender hasta la carretera M-501, cruzando la misma (por una vez sin coches) para a continuación desviarnos a la derecha y tomar un camino paralelo al arroyo de Valdezate por el que llegamos junto a las instalaciones de la NASA en Robledo de Chavela, donde paramos para hacernos una “fotito de grupo”.

Tras la foto reanudamos la marcha y bordeamos las instalaciones para incorporarnos a la carretera M-531 durante aproximadamente un kilómetro y medio hasta desviarnos a la derecha para tras pasar las bicis sobre una puerta tomar un sendero por la cara sur de “La Almenara” por el que fuimos ascendiendo (no sin pasar otras dos puertas) hasta salir a la carretera M-512 en un alto, descendiendo a continuación unos metros por la misma hasta desviarnos a la izquierda para incorporarnos a un GR-10 y comenzar a ascender con unas vistas impresionantes hacia el norte.

Tres kilómetros y medio de ascenso con alguna buena rampa del 14% nos condujeron hasta nuestro objetivo, el cerro de Cabeza de la Huerta, donde mientras “reponíamos fuerzas” y nos hacíamos otra fotito de grupo podíamos disfrutar de las vistas impresionantes que desde allí hay, contemplando todos los pueblos de los alrededores como Pelayos, San Martín, El Tiemblo, Chapinería, Navas,…….

Tras el ratillo de relax y un poco de “charleta” con un vigilante que había en el puesto situado en la cima, llegó el momento de emprender el camino de vuelta, para lo que tomamos un cortafuegos por la cara sur del cerro con algún tramo “de vértigo” donde únicamente Juan y Claudio bajaron sobre la bici, mientras los “viejales” del Club echábamos pie a tierra durante unos metros.

Una vez descendido el cortafuegos, nos incorporamos de nuevo al GR-10 (Cuerda de la Parada) para empezar un largo descenso que nos condujo hasta el mesón “El Puerto”, donde unos metros más adelante atravesamos la carretera M-501 bajo el puente para seguidamente incorporarnos a la vía verde de Picadas.

¡¡¡Madre mía!!!, pocas veces hemos visto tantísima gente en ese tramo, entre “paseantes” caminando en los dos sentidos, ciclistas, pescadores…….¡¡¡Eso parecía una “romería”!!!, con lo que nos lo tuvimos que tomar con tranquilidad, teniendo que parar incluso en varias ocasiones debido a la cantidad de gente con la que coincidíamos en algún tramo.

Tras terminar toda la zona de “peregrinaje” pasamos sobre el muro para afrontar el posterior ascenso por la carretera y reagruparnos en el alto, descendiendo a continuación por la carretera hasta enlazar con el camino que transcurre del detrás del Safari Park que recorrimos para continuar después por el camino del Molino de Rodeles y llegar junto a la carretera M-507 a la altura de El Rececho tal y como habíamos hecho al inicio de la ruta pero ahora en sentido contrario.

Cruzamos la carretera y enlazamos con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox para realizar los últimos kilómetros de la ruta y regresar al pueblo tras hacernos un buen rutón de unos 63 kilómetros en el que una agradable temperatura nos ha acompañado toda la mañana, estando además de regreso en el pueblo sobre las 12,45 horas, por lo que tras mucho tiempo por fin “se terciaba” la ocasión de tomarnos unas cervecitas para “reponer líquidos”.

Y eso hicimos, en la Plaza Mayor donde habíamos comenzado la jornada, terminamos la misma echándonos unas risas y tomándonos unas cervecitas a la salud de Nacho por su cumple (se nos han acumulado algunos durante la cuarentena, así que en próximas semanas alguna invitación más caerá).

Así que………¡¡Jornada “redonda”!!.

miércoles, 10 de junio de 2020

Domingo 7 de junio de 2020 (Por fin volvemos a la "normalidad")


Tras el “paréntesis” en nuestras salidas motivado por la declaración de “Estado de Alarma” debido al Coronavirus, por fin volvíamos a quedar un domingo por la mañana para una salidita en bici y disfrutar reuniéndonos de nuevo tras muchas semanas sin poder hacerlo.

En esta ocasión y por evitar el calor, habíamos decidido adelantar la hora de salida a las 8,00 horas, y en la Plaza Mayor a esa hora nos hemos reunido un estupendo grupo compuesto por los miembros del Club Eltiolavara, César, Horacio, Alberto y Rafa, uniéndose también a nosotros Pablo, Kike, David, Claudio y Juan, algunos “habituales” compañeros de ruta.

Para variar, decidimos tirar “p’arriba”, abandonando el pueblo por el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias, y subiendo a buen ritmo (unos más que otros) los casi cinco kilómetros de ascensión hasta llegar al alto en la ladera del Cerro Lucía, donde hicimos una parada de reagrupamiento para “tomar un poco de aire”.

Continuamos después la marcha por el camino para unos metros más adelante desviarnos a la derecha tomando otro camino por el que continuamos ascendiendo suavemente por la ladera del Cerro de la Puebla hasta llegar a un “alto” entre este cerro y el Cerro Temblón, donde nos desviamos a la izquierda para comenzar a subir de nuevo por un cortafuegos “recién pasadito” el bulldozzer.

Tras unos metros de subida por el cortafuegos nos desviamos a la izquierda para tras una barrera incorporarnos a un camino que recorre toda la falda del Cerro de la Puebla durante “poco más” de un kilómetro con unas buenas vistas hacia el sur hasta salir al cortafuegos que va desde la cima del cerro de la Puebla hasta el camino de San Martín (y que separa los términos municipales de San Martín y Villa del Prado).

Después de hacernos una fotito de grupo con las vistas que desde allí había, atravesamos el cortafuegos y tomamos un sendero por la cara norte del Cerro de la Puebla, donde tuvimos que “hacer frente” a un rampón del 28% de inclinación donde la mayoría del grupo tuvo que poner “pie a tierra”, descendiendo después hasta la Cañada de Talavera y cruzando la misma para a continuación comenzar a ascender por el camino de Valdenoches por la cara sur del “Alto de la Mira”

De nuevo otra buena rampa con tramos de hasta el 23% donde algunos tuvieron que “patear” algunos metros hasta llegar al alto, continuando de frente para descender por el cortafuegos muy “suelto” hasta enlazar con el camino de La Fuenfria (Camino de San Martín), por el que tras rodar unos metros nos desviamos a la izquierda para internarnos en la finca de “La Granjilla”, por donde disfrutamos de un divertido descenso que nos condujo hasta la carretera M-541.

Cruzamos la carretera y tomamos un camino de una viña por un claro para después internarnos en una zona de pinos rodando por un sendero hasta llegar al “alto de Castillejos”, donde tranquilamente hicimos la “parada barrita” de la jornada.

Tras reponer fuerzas continuamos la ruta realizando un divertido descenso por el sendero de “las piñas” hasta enlazar con el camino de la Fuenfría, por el que ascendimos unos metros hasta desviarnos a la izquierda y tomar otro sendero para internarnos en la dehesa del Canto del Guarro para seguir disfrutando de los senderos recorriendo la zona de “El Riscadero” hasta llegar a la explanada de “La Cancha”, desde donde tomamos el sendero por el que recorriendo la zona de “La Corcobada” llegamos hasta la carretera M-541.

Descendimos unos metros por la carretera hasta una fuente para reponer “líquido elemento” y hacernos una fotito y volvimos a ascender para tomar el camino con dirección hacia el cerro de Valdenoches, aunque como la mañana “iba de cortafuegos”, abandonamos el camino y nos desviamos a la izquierda para tomar un cortafuegos por la ladera del “Alto de la Mira” y a continuación un sendero por el que descendimos hasta las cercanías de la carretera M-501.

Rodamos en paralelo a la carretera M-501 hasta bordear el cerro del Cubo e incorporarnos al trazado de la vía verde del embalse de Picadas.

Como es últimamente habitual en cuanto “el personal” ve el llano…..Algunos se pusieron a tirar como si “no hubiera mañana”, mientras que otros se lo tomaban con más tranquilidad y disfrutaban del paisaje.

Después de recorrer la vía verde y ascender después por la carretera, bajamos hasta enlazar con el camino que transcurre por detrás del detrás del Safari Park hasta conectar con el camino del Molino de Rodeles que nos llevó junto a la carretera M-507 a la altura de El Rececho, donde cruzamos la carretera para incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y regresar al pueblo.

Al final nos ha salido una bonita y durilla ruta de unos 47 kilómetros en la que hemos tenido de todo, subidas, bajadas y llanos, y podemos “dar el visto bueno” al trabajador del bulldozzer, por los tramos de cortafuegos que hemos recorrido.

Pero lo mejor ha sido el volver a juntarnos un grupo estupendo después de tanto tiempo sin poder compartir una jornada de domingo y volver a disfrutar de nuestro deporte con nuestro buen rollo habitual.