miércoles, 22 de enero de 2020

Domingo 19 de enero de 2020 (Conquistando la "Peña Muniana" de Cadalso)


Mañana ventosa la que ha amanecido en esta ocasión, lo que no ha impedido que en la Plaza Mayor a nuestra hora habitual se diera cita un quinteto compuesto por Eltiolavara, Horacio, Gabriel, Alberto y Rafa.
Para esta ocasión el Presi había preparado una sorpresita, que no era otra que la ascensión por primera vez a la “Peña Muniana”, más conocida como la Peña de Cadalso, recorriendo asimismo algún nuevo sendero por el que aún no habíamos rodado.
Y con ese objetivo abandonamos la Plaza Mayor minutos después de las nueve para dirigirnos hacia el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias, donde desde las primeras cuestas Transcastro dejó patente que iba a acusar el no “montar en burra” desde hacía prácticamente un mes.
Por no dejarle retrasado realizamos una subida bastante “relajada”, continuando después con dirección hacia la Cañada de Talavera para tras atravesarla proseguir con dirección hacia San Martín de Valdeiglesias y desviarnos posteriormente a la izquierda para internarnos en la finca de “La Granjilla” y descender por un divertido camino hasta la carretera M-541.
Cruzamos la misma para dirigirnos hacia el alto de Castillejos, y desde allí descender hasta las cercanías de la carretera N-403, tomando unos senderos para posteriormente salir a un camino por el que ascendimos hasta la carretera N-403 para tras cruzarla continuar ascendiendo hasta llegar a un alto donde giramos a la izquierda para dirigirnos hacia una trialera por la que hacía mucho tiempo que no descendíamos y que nos condujo hasta la vía pecuaria del arroyo del Boquerón, realizando antes de comenzar el descenso nuestra habitual “parada barrita” para reponer fuerzas.
Descendimos por la trialera y una vez llegamos todos abajo, continuamos la marcha tomando la vía pecuaria del Boquerón en dirección ascendente para tras un kilómetro y medio tomar un sendero a nuestra derecha (inexplorado hasta la fecha) entre las jaras por el que ascendimos hasta salir a la carretera M-541, a la que nos incorporamos durante unos tres kilómetros hasta llegar al Camping de Cadalso de los Vidrios.
Ya con “nuestro objetivo” muy cerca, bordeamos el camping por unos senderos y enseguida comenzamos a ascender hacia la Peña, comenzando por un tramo algo técnico y con piedra suelta hasta que finalmente y tras unos metros resultó imposible subir sobre la bicicleta, por lo que nos tocó hacer algo de “empuja-bike”.
Llegó un momento que la cosa “se puso chunga” y decidimos dejar las bicis bajo la vigilancia de Transcastro y Horacio (que no estaban por la labor de subir) para continuar “a patita” hacia la cima, decidiendo teniendo que realizar un paseíto de unos quinientos metros por la ladera, bastante “desmejorada” debido al incendio del pasado verano.
Y arriba, además de unas vistas espectaculares de toda la zona, nos esperaba un viento que soplaba con muchísima fuerza y que hacía difícil mantener el equilibrio, aunque pese a ello nos hicimos unas fotitos antes de emprender el camino de descenso.
Descendimos por el sendero y allí estaban Transcastro y Horacio “pasmaditos” de frío por el viento, reanudando ya todos juntos la marcha para dirigirnos hacia las canteras y desde allí recorrer la zona quemada por el “cerro de la Cuba” hasta el arroyo del Linar, emprendiendo posteriormente el ascenso para recorrer el pinar de Almorox hasta llegar a la carretera N-403.
Como era algo tarde de hora y además Transcastro iba “con la luz de la reserva encendida”, decidimos (aunque no sea “Santo de nuestra devoción”) regresar al pueblo por la carretera, para lo que recorrimos un par de kilómetros por la carretera N-403 para posteriormente incorporarnos a la carretera M-507 y recorrer los algo más de siete kilómetros hasta llegar al pueblo, realizando un descenso con algunos sustos motivados por el viento, que en ocasiones “nos zarandeaba”.
Llegamos al pueblo pasada la una y media, tras realizar una buena ruta de unos 44 kilómetros en la que nos ha acompañado un “ventarrón” durante toda la mañana y en la que “conquistamos” la Peña Muniana, uno de los sitios donde aunque parezca mentira y a pesar de tenerlo tan cerca aún no habíamos estado y donde a buen seguro volveremos aunque eso será cuando haga mejor tiempo.


martes, 14 de enero de 2020

Domingo 12 de enero de 2020 (Afrontando lo más duro del invierno)


Continuamos en los días “mas duros” del año, y con algunos graditos bajo cero nos hemos juntado en la Plaza Mayor a nuestra hora habitual un sexteto de valientes compuesto por Eltiolavara, Horacio, César, Nacho, Alberto y Rafa.
Como hacía ya mucho tiempo que no visitábamos el pueblo, decidimos poner rumbo hacia Rozas de Puerto Real, para lo que pusimos rumbo norte para abandonar el pueblo por el antiguo camino de San Martín, aunque tras las primeras cuestas tuvimos que darnos la vuelta debido a un cartel que anunciaba una montería.
Retrocedimos entonces hasta la ermita del Cristo y cruzamos el arroyo de la Plaza para encaminarnos hacia el depósito del agua y darnos “un buen calentón” subiendo por “el reguero” hasta enlazar con el camino de Pelayos, para continuar después ascendiendo hacia el cerro Lucía y enlazar de nuevo con el camino de San Martín y evitar así el tramo cortado por la montería.
Continuamos hacia San Martín y tras unos metros por el cortafuegos, nos internamos en la finca de “La Granjilla”, para recorrer un bonito camino entre los pinos por el que descendimos hasta la carretera M-541, cruzando la misma para dirigirnos hacia el alto de Castillejos, y desde allí descender hasta la carretera N-403, donde tras cruzar la misma nos detuvimos en unas piedras al solecito para realizar la “parada barrita” de la jornada además de una fotito de grupo.
Tras reponer fuerzas reanudamos la marcha para dirigirnos hacia la trialera que baja hasta la vía pecuaria del Boquerón, dejando a César en primer lugar para no estorbarle en la bajada y que pudiera tirarse “a lo loco”, bajando detrás los demás con más tranquilidad.
Una vez en la vía pecuaria del Boquerón, nos dirigimos hacia la urbanización “El Mirador de Cadalso”, recorriendo la vía pecuaria con un “helazo de miedo” que provocaba dolor en la cara llegamos hasta la carretera M-542, dándonos cuenta entonces de que Horacio y César se habían quedado algo atrás, por lo que tuvimos que esperar unos minutos ya que Horacio había tenido un problema en su bicicleta.
Como ya habíamos acumulado bastante retraso entre la montería del principio de la ruta y el problema de Horacio, decidimos acortar la ruta y dejar para otro día que fuéramos mejor de tiempo la visita a Rozas de Puerto Real.
Y como “alternativa”, decidimos afrontar por primera vez la subida por un sendero junto a la carretera M-542, que con una longitud de unos ochocientos metros, pero con tramos de hasta el 21% de inclinación nos puso “la caldera” y las piernas “bien a tono”, siendo Rafa el único que pudo subirlo en su totalidad sin poner “pie a tierra”.
Llegó el momento de poner rumbo de regreso al pueblo, para ello bordeamos el pueblo de Cadalso de los Vidrios para dirigirnos hacia el pinar de la Nava del Cerro, disfrutando entre los pinos para descender a continuación hasta la carretera M-541 y cruzar la misma para tras pasar junto a la laguna del manantial del Andrinoso incorporarnos unos metros a la carretera N-403 y dirigirnos de nuevo hacia la Cañada de Talavera.
Antes de comenzar a bajar por la cuesta asfaltada de la Cañada de Talavera, César dejó el grupo para dirigirse hacia El Encinar del Alberche, mientras el resto nos desviamos por un sendero a la derecha para incorporarnos al cortafuegos que recorre el cerro de Pino Águila y realizar un par de vertiginosos descensos hasta el arroyo del Bodegón, desde donde tomamos un camino-cortafuegos de sube-baja hasta enlazar con el camino de San Martín de Valdeiglesias.
Antes de comenzar el descenso final hasta el pueblo nos desviamos a la izquierda para descender por el camino que recorre la ladera del cerro Lucía pasando por una explotación ganadera y por el que habíamos empezado la ruta para enlazar con el antiguo camino de Villa del Prado a Pelayos de la Presa, por el que descendimos hasta el pueblo para terminar la ruta.
Una jornada más hemos disfrutado de una mañana estupenda aunque a primera hora y en algún tramo “a la umbría” hacía bastante frío, realizando una bonita ruta de unos 40 kilómetros durante la cual nos lo hemos pasado fenomenal.

jueves, 9 de enero de 2020

Domingo 5 de enero de 2020 (Comenzando nuevo año)


Comenzamos 2020 en la jornada de víspera de los Reyes Magos y para desafiar a las bajas temperaturas de esta época del año nos hemos reunido en la Plaza Mayor a las 9,00 horas un cuarteto compuesto por Alberto, Nacho, Horacio y Rafa.
Por variar y no “tirar p’al monte como es habitual en el invierno, decidimos poner rumbo hacia la zona de Chapinería, así que tras los minutos habituales de cortesía por si se animaba algún “valiente” más, emprendimos la marcha dirigiéndonos hacia el sureste para abandonar el pueblo por el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que intentando “entrar en calor” lo antes posible comenzamos a pedalear a buen ritmo, aunque con el frío que hacía y además la velocidad, lo que conseguimos fue que la cara y los dedos de las manos se quedaran “heladitos”.
Por el trazado del ferrocarril llegamos hasta la pista asfaltada que enlaza la carretera M-507 con la ermita de La Poveda, girando a la izquierda para rodar unos metros por la pista y desviarnos a la derecha para tomar un camino por el llegamos hasta la carretera M-507.
Cruzamos la carretera para incorporarnos al camino del Molino de Rodeles, que recorrimos hasta enlazar con el camino-sendero que transcurre por detrás del Safari Park, mientras contemplábamos como los animales buscaban también el calorcito de los primeros rayos de sol del día, y por el que llegamos hasta la carretera de Picadas, a la que nos incorporamos para dirigirnos hacia la presa.
Realizando la subidita por la carretera por fin pudimos “meter temperatura” al cuerpo, descendiendo a continuación hacia la presa para comenzar a recorrer la vía verde, rodando a buen ritmo hasta llegar a la explanada donde comienza la subida hacia la urbanización “El Morro”, donde giramos a la derecha para comenzar con dicha subida.
La subida de “El Morro” fue lo que nos acabó de “calentar”, así que tras atravesar la urbanización nos desviamos a la derecha para tomar un camino por el que continuamos ascendiendo por un camino-sendero por el que llegamos hasta el camino rural del valle, que cruzamos para continuar ascendiendo por un sendero entre los tomillos hasta llegar a la conducción de agua Picadas-Valmayor, donde giramos a la derecha para tras rodar unos metros por la conducción salir a la carretera de la urbanización Santa Ana, y ascender por ella en dirección hacia el cerro del Guijo y desde allí descender de nuevo hasta la conducción Picadas-Valmayor.
Tras rodar por la conducción, nos desviamos a la derecha para tomar el camino de Socaancho, que recorrimos unos metros hasta desviarnos a la izquierda para disfrutar por un sendero entre las encinas que nos llevó hasta la carretera M-510, que cruzamos para seguir ascendiendo hasta llegar al pueblo de Chapinería.
Atravesamos Chapinería y a continuación bordeamos el pueblo para pasar bajo la carretera M-501 y recorrer la zona de “El Rosnillo” para dirigirnos hacia la urbanización Valquijoso, desde donde tomamos un camino y posterior sendero para dirigirnos hacia la estación de tratamiento de residuos junto a la carretera M-501, pasando bajo la misma e incorporándonos al camino de Villamantilla.
Tras recorrer diversos caminos llegamos hasta el río Perales, rodando junto a su cauce para tomar a continuación el camino de Las Labores y llegar hasta el arroyo de la Oncalada, donde comenzaba una buena rampa con tramos del 17% de inclinación que nos condujo hasta el vértice geodésico de “La Marota”, desde donde continuamos por el camino de la Mina para ascender hacia el cerro Agudo y descender a continuación por la ladera hasta la Cañada Segoviana, a la que nos incorporamos para descender hasta Aldea del Fresno.
Bordeamos a continuación Aldea del Fresno por el camino que transcurre junto al río hasta llegar al puente de “La Pedrera”, donde nos incorporamos a la carretera M-507 para recorrer los casi tres kilómetros necesarios para enlazar con la carretera de Picadas, a la que nos incorporamos para al terminar la urbanización tomar el camino que bordea el Safari Park por el que habíamos iniciado la ruta y dirigirnos hacia la carretera M-507, atravesando la misma para para posteriormente enlazar con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y realizar los kilómetros finales de la ruta hasta regresar al pueblo.
Para comenzar el año nos ha salido una bonita ruta de unos 62 kilómetros con bastante senderito, disfrutando de una estupenda jornada aunque con bastante fresquito al principio como es habitual en esta época del año.