miércoles, 6 de noviembre de 2019

Domingo 3 de noviembre de 2019 (Por tierras de Paredes de Escalona y Cenicientos)


Tras participar en la ruta “Trasierra” del domingo pasado en San Martín de Valdeiglesias, toca volver a salir “a nuestro rollo”, juntándonos para ello en la Plaza Mayor a la hora de siempre un sexteto compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Horacio, Noesperoanadie, César y Rafa.
Para esta ocasión Rafa había preparado un tramo de “exploración” por la zona de Cenicientos, hacia donde pusimos rumbo minutos después de las nueve de la mañana y viendo que ya no se iba a presentar nadie más en la Plaza.
Así que echamos a rodar con rumbo sur abandonando el pueblo por la carretera M-540, por la que rodamos unos metros hasta desviarnos a la derecha para incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox para rodar hasta la finca "La Blanca".
Nos desviamos a la izquierda con dirección de nuevo a la carretera M-540 y recorrimos el senderito paralelo a la misma que transcurre sobre la conducción de agua que va a la urbanización de Las Hoyas, donde en la entrada de la urbanización nos incorporamos a la carretera M-540 durante unos quinientos metros para enlazar con el “Camino vecinal de Escalona y Almorox a Villa del Prado”, por el que llegamos hasta la urbanización Valcarrillo-Campuzano, donde el camino ya se convirtió en asfalto y rodamos sin baches durante unos cinco kilómetros hasta llegar a la carretera N-403.
Cruzamos la carretera y pasamos una puerta para después girar a la izquierda y por un camino dirigirnos hacia la entrada de la finca de Valdeoreja, desde donde tomamos un caminito que nos llevó hasta Paredes de Escalona, donde bordeamos el pueblo por su parte sur por la carretera que va hacia Aldea En Cabo hasta desviarnos a la derecha y tomar un bonito sendero que nos condujo hasta los restos de un viejo molino junto al arroyo de Pedrillán.
El sendero nos condujo hasta la carretera CM-543, que atravesamos para ascender hacia una vieja cantera abandonada, para continuar después por un camino que nos llevó a salir de nuevo a la carretera CM-543, que volvimos a atravesar para continuar por un bonito camino-sendero entre las encinas hasta llegar a la Cañada de Talavera, donde hicimos nuestra “parada barrita” y una fotito de grupo.
Tras reponer fuerzas, rodamos durante algo más de un kilómetro por la Cañada para después desviarnos a la izquierda y tomar el camino de la Aldea, que en algunos tramos era un divertido sendero y llegamos de nuevo a la carretera M-543, cruzando la misma para continuar ascendiendo por un sendero hasta llegar a Cenicientos.
Bordeamos el pueblo de Cenicientos y nos dirigimos al cementerio para reponer “líquido elemento” y dirigirnos después hacia el camino de Villa del Prado, que al principio es camino y luego se convierte en un sendero-trialera que nos condujo hasta la carretera M-542, que atravesamos para descender hasta el arroyo del Molinillo y ascender a continuación por un sendero hasta la Cañada de Talavera.
Continuamos rodando por la Cañada y recorrimos cerca de siete kilómetros que nos separaban de la carretera N-403, pasando bajo la misma por un tubo para afrontar a continuación el ascenso hacia la urbanización de El Encinar del Alberche por la ladera del cerro de Pino Romero.
Nos reagrupamos en la entrada de El Encinar, atravesando la urbanización para dirigirnos hacia el “Club Social” de El Encinar, donde hicimos una parada para tomarnos allí unas cervecitas por el reciente cumpleaños de Transcastro y que así pudiera estar también César, ya que él ya se quedaba en casa y no bajaba con el resto hasta el pueblo.
Tras un ratillo de relax con las cervecitas reanudamos la marcha para dirigirnos ya hacia el pueblo, optando Noesperoanadie y Transcastro por tomar la carretera, mientras que Eltiolavara, Horacio y Rafa bajaban por el camino de Almorox haciendo frente a última hora al rampón del 20% de la ladera del Cerro Crespo y regresando por el Polígono Industrial.
En esta jornada nos hemos hecho una bonita ruta de unos 52 kilómetros en la que hemos conocido nuevos caminos y senderos por la zona de Cenicientos, realizando toda la ruta a un “buen ritmo” que nos ha permitido incluso tomarnos unas cervecitas (por primera vez, antes de concluir la ruta).

jueves, 31 de octubre de 2019

Domingo 27 de octubre de 2019 (Disfrutando en la "Trasierra")


En la jornada de hoy estaba prevista nuestra participación por primera vez en la “Trasierra”, organizada por el Club MTB Valdeiglesias en nuestra vecina localidad de San Martín de Valdeiglesias, y con ese objetivo nos dimos cita en la estación de autobuses a las 8,30 horas un grupito compuesto por Jorge, Noesperoanadie, Transcastro, Horacio, Senderitos y Rafa, acompañados por nuestro amigo Pablo, que también se había inscrito a la ruta.
Acomodamos las bicis en la furgoneta y pusimos rumbo hacia San Martín, donde habíamos quedado con Nacho y César, que al venir directamente desde Madrid, en vez de pasar por el pueblo se habían dirigido directamente hacia San Martín de Valdeiglesias.
Nos reunimos todos en San Martín aparcando los coches junto al circuito de motocross y fuimos a recoger los dorsales, para posteriormente colocarlos en las bicis y dirigirnos hacia el arco de salida, donde al haber más de setecientos participantes nos tocó ponernos bastante atrás.
A las nueve y media se dio la salida a la ruta, comenzando a ritmo tranquilo ya que al ser tantos participantes no se podía avanzar y era recomendable tomar precauciones para no empezar la mañana con una caída.
Y llevábamos unos cinco kilómetros de ruta cuando………¡¡zas!!, en el primer “repechito” Nacho rompió la cadena de la bici, con lo que nos quedamos para intentar arreglar el imprevisto un cuarteto compuesto por Nacho, Rafa, Transcastro y Horacio, mientras el resto continuaron la marcha.
En los minutos que tardamos en reparar la cadena, pasaron todos los participantes de la marcha, con lo que nos quedamos “los últimos del pelotón”, con la parte “buena” de que al estar los últimos teníamos “pista libre” y nos libramos de los “embotellamientos” que se hacían en determinados sitios al haber tantos participantes.
Tras una vuelta por los alrededores de San Martín, tomamos el camino de Los Molinos, para más adelante desviarnos a la derecha para tomar el camino Artibanco y descender hasta la carretera M-501, pasando bajo la misma por unos tubos para a continuación dirigirnos hacia la cantera que hay en la ladera del cerro de las Colmenas, donde comenzó la primera de las subidas “durillas” de la jornada, en la que ascendimos durante unos cuatro kilómetros hasta llegar al primero de los avituallamientos de la jornada, donde hicimos una breve paradita para reponer fuerzas.
Reanudamos la marcha y nos dirigimos hacia el alto de Castillejos, desde donde nos esperaba un divertido descenso que ya conocemos y que nos llevó hasta la zona del “Canto del Guarro”, para descender a continuación por varios senderos de nuevo hasta la carretera M-501, pasando bajo la misma para dirigirnos de regreso hacia San Martín para afrontar la segunda mitad de la ruta, lo más bonito pero a su vez lo más duro.
Atravesamos el pueblo de San Martín para tomar el camino del Molino Quemado y a continuación recorrer los senderos del “Canto de las Brujas” y del cerro de La Guache, donde nos esperaba “El Diablo” de la Trasierra, para dar ánimos a los participantes.
Tras un divertido descenso entre los pinos y una parada en el segundo avituallamiento, tocaba el ascenso hacia el “Trasierra” que da nombre a la ruta, teniendo que hacer frente a algún repecho técnico del 18% de inclinación.
Y después de la subida, pues de nuevo a disfrutar con la bajada, por suerte sin nadie delante y disfrutando a tope de unos senderos preciosos que nos llevaron hasta la orilla del embalse de San Juan, para después ya con las piernas “maduritas” por los repechos que llevábamos durante la ruta hacer frente al último ascenso de la jornada, esta vez hacia el “Cerro Cabrillas” y el “Cerrillo del Tío Gitano”, para a continuación afrontar los últimos seis kilómetros hasta la meta.
Tras pasar por el arco y recibir nuestra merecidísima medalla, nos dirigimos hacia un parque donde la organización había preparado un estupendo avituallamiento sólido y líquido, donde estuvimos reponiendo fuerzas tras una ruta bastante durilla pero preciosa.
A excepción de Senderitos, que “por solidaridad” con dos compañeros de trabajo realizó la ruta “corta”, el resto recorrimos los 53 kilómetros de la ruta larga, que nos pareció ESPECTACULAR a pesar de conocer la mayoría del recorrido.
Nuestra enhorabuena a la organización por todo, el recorrido, el ambiente, los avituallamientos durante la ruta y el espectacular avituallamiento final con “barra libre” de comida y bebida, que nos sentó a todos de maravilla.
Sin duda repetiremos el año que viene.

jueves, 24 de octubre de 2019

Domingo 20 de octubre de 2019 ("Desempolvando" los chubasqueros)


Parece que finalmente ya nos tenemos que despedir del buen tiempo, amaneciendo este domingo con predicción meteorológica adversa y dándonos cita en la Plaza Mayor a nuestra hora habitual un grupito compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Noesperoanadie, Horacio, Perejil y Rafa.
Con unas cervecitas prometidas por Transcastro a la vuelta con motivo de su cumpleaños, decidimos en esta ocasión variar con respecto a los últimos domingos y en vez de “tirar p’arriba” encaminarnos hacia la zona de Aldea del Fresno y Chapinería, echando a rodar tras los habituales “minutos de cortesía” y abandonando la Plaza Mayor para dirigirnos hacia el sureste e incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que comenzamos a calentar las piernas.
Tras recorrer unos tres kilómetros por el trazado del ferrocarril, enlazamos con la pista asfaltada que conduce hacia la Ermita de La Poveda, a la que nos incorporamos durante unos metros para a continuación desviarnos a la izquierda para tomar un camino que recorre la zona de “Los Albañales” y salir por él al camino de la Poveda, que tomamos hacia nuestra izquierda para dirigirnos hacia la carretera M-507.
Recorrimos por la carretera M-507 unos tres kilómetros hasta llegar al puente de “La Pedrera”, donde nos incorporamos al camino de la Dehesa, que transcurre en paralelo al río Alberche con dirección sur hasta girar a la izquierda para dirigirnos hacia la carretera M-510, la cual atravesamos para investigar un camino que atravesaba una viña y que no habíamos tomado nunca y que nos condujo a los pies de la zona de “Suertes Viejas”, incorporándonos a un senderito entre las encinas por el que llegamos hasta la entrada de la finca de Suertes Viejas, donde comenzamos a ascender pasando junto a las casas abandonadas para dirigirnos hacia el camino de Navayuncosa.
Ya en el alto, nos incorporamos durante unos metros al camino de Navayuncosa hasta girar a la izquierda para tomar el camino de Valmojado, por el que realizamos un divertido descenso hasta la zona de “Los Llanos” en Aldea del Fresno, para continuar después atravesando el pueblo y cruzar la carretera M-507 para tomar la carretera M-510 durante unos metros hasta desviarnos a la derecha para comenzar a ascender por la Cañada Segoviana.
Con Horacio en cabeza con su “borrica eléctrica” ascendimos durante unos tres kilómetros y medio hasta desviarnos a la derecha para tomar un camino que habíamos observado algunas veces y que ascendía por la ladera del cerro Agudo, teniendo que hacer frente a una buena rampa.
Al coronar el cerro, hicimos allí la “parada barrita” de la jornada, aprovechando para hacernos la fotito de grupo y ya de paso para ponernos los chubasqueros, ya que comenzaba a llover y cada vez con más intensidad.
Tras reponer fuerzas, reanudamos la marcha y descendimos del cerro Agudo para a continuación comenzar a ascender por un senderito entre las encinas hasta Chapinería, tomando una calle para a continuación tomar un sendero que desde el pueblo nos condujo hasta la carretera M-501, que atravesamos para continuar por unos bonitos senderos por la zona de la “Huerta de los Álamos” y “Las Mojoneras” hasta salir al camino de Socaancho.
Por el camino de Socaancho enlazamos con la conducción de agua de Picadas-Valmayor, desde donde podíamos ver como por la zona del pueblo nos esperaban unas nubes negras que a buen seguro estaban dejando bastante agua y que igualmente iban a “descargar” sobre nosotros.
Rodamos por el camino de Socaancho algo más de un par de kilómetros para llegar a la urbanización de Santa Ana, desde donde realizamos un vertiginoso descenso que nos llevó hasta el embalse de Picadas, donde la lluvia “arreciaba” con ganas recordándonos que ya estamos en el otoño mientras recorríamos todo el tramo hasta llegar al muro de la presa, continuando después con la subida por la carretera y posterior descenso por la misma hasta desviarnos a la derecha para tomar el camino que va por detrás del Safari-Park.
Enlazamos después con el camino del Molino de Rodeles y llegamos hasta la carretera M-507, cruzando la misma para enlazar a continuación con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y regresar al pueblo.
Finalmente y como llegamos al pueblo llenos de barro y mojados, decidimos aplazar para una mejor ocasión las cervecitas de Transcastro y cambiarlas por una duchita caliente que bien nos habíamos ganado tras una bonita ruta de unos 56 kilómetros en la que hemos dado buen uso a los chubasqueros por primera vez en este otoño.
Y para el domingo que viene…….¡¡Nos espera “El Infierno” en la Trasierra de San Martín de Valdeiglesias!!. Esperemos que no sea para tanto……..