miércoles, 18 de septiembre de 2019

Domingo 15 de septiembre de 2019 (Volviendo "al tajo" tras las fiestas)


Tras el “paréntesis” en nuestras salidas motivado por las fiestas patronales, listos para dejar atrás los excesos y volver a los “domingos sanos” nos hemos reunido en la Plaza Mayor a las 9,00 horas un grupito de miembros del Club compuesto por Eltiolavara, Transcasto, Horacio, Nacho, Alberto y Rafa, uniéndose también a nosotros Juan Carlos, el “Presi” de la U. C. Villa del Prado.

Para empezar pronto a “sudar los cubatas” de las fiestas y de paso intentar no encontrarnos mucho barro después de los chaparrones caídos la noche anterior decidimos tirar “p’arriba”, para lo que abandonamos el pueblo por el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias, realizando a ritmo tranquilo (no estábamos para “alegrías”) los casi cinco kilómetros de ascensión hasta llegar al alto en la ladera del Cerro Lucía, donde hicimos una parada de reagrupamiento tras realizar cada uno la subida “como buenamente pudo”.

Continuamos después la marcha por el camino para unos metros más adelante desviarnos a la derecha para incorporarnos a un cortafuegos por el que rodando en paralelo al arroyo de La Puebla enlazamos con un camino por el que continuamos ascendiendo suavemente por la ladera del Cerro de la Puebla hasta llegar a un “alto” entre este cerro y el Cerro Temblón, donde nos desviamos a la izquierda para comenzar a subir de nuevo por un cortafuegos.

Tras unos metros de subida por el cortafuegos nos desviamos a la izquierda para tras una barrera incorporarnos a un camino que recorre toda la falda del Cerro de la Puebla durante “poco más” de un kilómetro con unas buenas vistas hacia el sur hasta salir al cortafuegos que va desde la cima del cerro de la Puebla hasta el camino de San Martín (y que separa los términos municipales de San Martín y Villa del Prado).

Atravesamos el cortafuegos y tomamos un sendero por la cara norte del Cerro de la Puebla, donde tras unos metros de pedaleo, tuvimos que echar “pie a tierra” para subir un rampón del 28% de inclinación para después descender hasta la Cañada de Talavera, cruzando la misma para a continuación comenzar a ascender por el camino de Valdenoches.

Al llegar al alto, decidimos meternos por el sendero que recorre la cara norte del cerro Valdenoches, que al haberse “cerrado” por las jaras nos hizo “calentar” los dedos de las manos a base de “varetazos” al ir golpeando con los manillares con las jaras de los lados.

El sendero nos condujo hasta el camino que recorre la cara norte del cerro Valdenoches y del Alto de la Mira, al que nos incorporamos para recorriendo la zona de “La Bardera” dirigirnos hacia una fuente que descubrimos recientemente y donde hicimos la “parada barrita” de la jornada.

Reanudamos después la marcha y continuamos por el camino hasta llegar a la carretera M-541, Cruzando la misma para continuar “sendereando” entre los pinos por la zona de “La Corcobada” y “La Cancha”, y dirigirnos hacia la zona de “El Canto del Guarro”, donde pusimos rumbo hacia la trialera que allí se encuentra y por la que realizamos un descenso con bastantes precauciones.

Tras un tramo de sendero llegamos hasta las cercanías de la carretera M-501, tomando durante aproximadamente un kilómetro un camino que transcurre en paralelo a la misma hasta desviarnos a la derecha para tomar otro camino por el que llegamos hasta la cantera del cerro de Las Colmenas, donde de tuvimos que hacer frente a un buen ascenso de unos dos kilómetros y medio hasta enlazar con el camino de la Fuenfría para desde allí poner rumbo de regreso al pueblo.

Por el camino de la Fuenfría llegamos hasta la Cañada de Talavera, que atravesamos para enlazar con el camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado, que recorrimos hasta desviarnos a la izquierda para antes de comenzar el descenso final hasta el pueblo tomar el camino que recorre la ladera del cerro Lucía pasando por una explotación ganadera abandonada y enlazar a continuación con el antiguo camino de Villa del Prado a Pelayos de la Presa, recorriendo unos metros por el mismo hasta desviarnos a la derecha y tomar como es habitual el divertido senderito que lleva hasta detrás del depósito del agua de Villa del Prado y continuar desde allí hasta el pueblo.

Por fin después de muchos meses hemos podido disfrutar del campo con un poco de humedad, que falta hacía tras tanto tiempo sin llover, realizando una buena rutilla de casi 36 kilómetros que nos ha servido para ir poniendo las piernas a tono tras el parón por las fiestas con vistas a nuestra participación en “La Talajara” dentro de un par de semanas.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Domingo 1 de septiembre de 2019 (De rutilla antes de las Fiestas Patronales)


Domingo previo antes del “paréntesis” motivado por las fiestas del pueblo (será difícil que alguno salga a dar pedales después de la noche de “La pólvora”), y listos para darle al pedal nos hemos reunido en la Plaza Mayor a nuestra hora habitual un grupito compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Noesperoanadie, Horacio, César, Senderitos y Rafa.
Decidimos encaminarnos en esta jornada hacia la zona de Chapinería y Navas del Rey, echando a rodar tras los habituales “minutos de cortesía” y abandonando la Plaza Mayor para dirigirnos hacia el sureste e incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que comenzamos a calentar las piernas mientras íbamos “de charleta”.
Tras recorrer unos tres kilómetros por el trazado del ferrocarril, enlazamos con la pista asfaltada que conduce hacia la Ermita de La Poveda, a la que nos incorporamos durante unos metros para a continuación desviarnos a la izquierda para tomar un camino que recorre la zona de “Los Albañales” y salir por el al camino de la Poveda, por el que llegamos hasta la carretera M-507.
Recorrimos por la carretera M-507 unos tres kilómetros hasta llegar al puente de “La Pedrera”, donde pasamos por debajo del mismo y continuamos por el camino que bordea Aldea del Fresno junto al cauce del río Perales hasta llegar a la carretera M-501, incorporándonos a la misma hasta enlazar con el comienzo de la Cañada Segoviana.
Realizamos el ascenso “a ritmo ligero” y ,tras completar la “primera parte” del mismo, nos reagrupamos para desviarnos a la derecha y descender por un senderito entre las encinas por la zona de “Las Esperillas”, cruzando a continuación el arroyo de la Oncalada para por el camino de Chapinería dirigirnos hacia la carretera M-501.
Pasamos bajo la carretera M-501 y bordeamos la “Estación de tratamiento de residuos” para comenzar de nuevo a ascender por el “Camino de Chapinería”, convertido en un senderito divertido pero que nos puso “a tope”.
Enlazamos a continuación con el camino del Perejón, donde en el cruce y a la sombrita de una encina hicimos la “parada barrita” de la jornada además de la fotito de grupo, para tras unos minutos de relax reanudar la marcha y dirigirnos hacia Chapinería.
Atravesamos el pueblo de Chapinería con paradita incluida para reponer “líquido elemento” y continuamos nuestro recorrido para tomar un sendero que desde el pueblo nos condujo hasta la carretera M-501, que atravesamos para continuar por unos bonitos senderos por la zona de la “Huerta de los Álamos” y “Las Mojoneras” hasta salir al camino de Socaancho.
Por el camino de Socaancho enlazamos con la conducción de agua de Picadas-Valmayor, sobre la que rodamos algo más de un par de kilómetros para llegar a la urbanización de Santa Ana, desde donde realizamos un vertiginoso descenso que nos llevó hasta el embalse de Picadas.
Nos incorporamos entonces a la vía verde de Picadas recorriendo todo el tramo hasta llegar al muro de la presa, continuando después con la subida por la carretera y posterior descenso por la misma hasta desviarnos a la derecha para tomar el camino que va por detrás del Safari-Park.
Enlazamos después con el camino del Molino de Rodeles y llegamos hasta la carretera M-507, cruzando la misma para rodar en paralelo a la carretera durante un kilómetro y volver a atravesarla para incorporarnos al “Camino de la Viña de Pesceto” y regresar al pueblo por el camino de Picañejo, que hacía muchísimo tiempo que no tomábamos de regreso al pueblo.
Y para no perder las buenas costumbres, nada mejor que una sesión de “rehidratación” tomándonos unas cervecitas y echándonos unas risas tras realizar una bonita ruta de unos 55 kilómetros en la que como es habitual lo hemos pasado genial.

Vídeo de la ruta del "Camino del Ingeniero"

Aquí está el vídeo de la fantástica ruta que nos marcamos recorriendo el "Camino del Ingeniero"


miércoles, 28 de agosto de 2019

Domingo 25 de agosto de 2019 (Espectacular rutón por la sierra de Malagón)


Para la jornada de hoy teníamos planificada una de nuestras “rutas mensuales”, siendo en esta ocasión nuestro objetivo el llamado “Camino del Ingeniero”, un precioso sendero que recorre la cara norte de la Sierra de Malagón que ya recorrimos hace ocho años y donde no habíamos vuelto desde entonces.
A las siete y cuarto de la mañana habíamos quedado en la estación de autobuses un grupito compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Alberto, Jorge, César, Senderitos y Rafa, cargando las bicis en el camión de Transcastro cuando estuvimos todos y para a continuación poner rumbo hacia la localidad abulense de Peguerinos, punto de inicio de la ruta.
Tras poco más de 60 kilómetros llegamos a Peguerinos sobre las ocho y media de la mañana, realizando los preparativos oportunos en las burras y en “nuestra indumentaria” para a continuación echar a rodar.
Comenzamos la ruta atravesando el pueblo e incorporándonos a una carretera por la que ascendimos unos cuatro kilómetros hasta llegar a las cercanías del “Camping de Valle En medio”, donde una vez que ya habíamos calentado las piernas comenzaba “lo bonito”, es decir, los senderos.
Y desde allí comenzamos a ascender entre pinos y helechos por senderos técnicos aunque sin mucha dificultad con dirección hacia el “Collado de la Gargantilla”, para desde allí encaminarnos hacia el punto de las “Tres Provincias”, donde coinciden los límites de provincia de Ávila, Segovia y Madrid, y donde unos metros más adelante comienza el “Camino del Ingeniero”.
Comenzamos entonces a disfrutar los doce kilómetros de senderos zigzagueando entre pinos y helechos, con tramos de subidas y tramos de bajadas donde disfrutamos como niños en un entorno espectacular para la bici de montaña.
Descendimos a continuación hasta las cercanías de San Rafael, para afrontar a continuación la parte más “durilla” de la jornada, es decir, el ascenso hasta el “Collado del Hornillo”, primero por un sendero llamado la “Senda de Peña Águila”, que con alguna buena rampa donde alguno tuvo que poner pie a tierra nos condujo hasta un mirador con el mismo nombre donde hicimos una “parada barrita” para disfrutar de las vistas antes de continuar por una pista y llegar al “Collado del Hornillo” tras un ascenso de unos cinco kilómetros desde San Rafael.
Tras una breve paradita para “recuperar el aliento”, de nuevo tocaba disfrutar bajando, para lo que nos incorporamos a la senda del Collado del Hornillo, un sendero que transcurre en paralelo al arroyo del mismo nombre y por el que descendimos unos cinco kilómetros, enlazando a continuación con una trialera por la que llegamos hasta el embalse de “La Aceña”, que dicho sea de paso, se encontraba en un estado…………..
Desde el embalse ya únicamente nos quedaba recorrer un par de kilómetros para ascender hasta el pueblo de Peguerinos y regresar donde habíamos dejado los vehículos y donde como es habitual nos esperaba un avituallamiento líquido y sólido para reponer las energías gastadas durante la ruta.
Y que podemos decir de la ruta………..!!!!!!!. Simplemente ESPECTACULAR, un recorrido de unos 46 kilómetros con aproximadamente el 80% de la ruta por senderos, lo que la convierten en probablemente la ruta más bonita que hayamos hecho hasta la fecha en nuestras excursiones.
Además hemos tenido durante toda la mañana una temperatura increíble, sin tener en ningún momento sensación ni de frío ni de calor, y transcurriendo prácticamente toda la ruta a la sombra de los pinos.
Tras reponer fuerzas, “levantamos el campamento” y pusimos rumbo de regreso al pueblo, encantados con el RUTÓN que habíamos realizado y teniendo claro que no vamos a dejar pasar tanto tiempo hasta una nueva visita al “Camino del Ingeniero”.