jueves, 20 de junio de 2019

Domingo 16 de junio de 2019 (Participando en la Huerta y Vino)


Gran ambiente de bikers en el pueblo para la celebración de la ruta “Huerta y Vino 2019”, juntándonos para participar en ella un grupito compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Nacho, Noesperoanadie, Senderitos, Rafa y César, que debutaba como nuevo miembro del Club MTB Villa del Prado.
Habíamos quedado a las nueve menos cuarto en la Plaza Mayor para a continuación bajar a recoger los dorsales al Polideportivo Municipal, punto de inicio y final de la ruta, donde tras recogerlos y colocarlos en las bicis nos colocamos en el cajón de salida a esperar.
Y a las 9,36 se dio la salida a la prueba, abandonando el Polideportivo para dirigirnos hacia el cementerio e incorporarnos al antiguo camino de Villa del Prado a La Torre de Esteban Hambrán, por el que con un terreno favorable “picando p’abajo” sumado al gran número de bikers, al igual que el año pasado “se preparó” una polvareda importante.
Tras unos seis kilómetros de rodar llegamos al “Charco del Arropino”, donde nos incorporamos al camino de Las Migueras para cruzar el arroyo Arrofresnos, y continuar rodando en dirección sur en paralelo al río Alberche.
Enlazamos a continuación con el camino de Montrueque, que ahora “picando p’arriba” nos llevó hasta la carretera M-540 para atravesar la misma y continuar por un camino hasta enlazar con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que continuamos rodando durante poco más de un kilómetro hasta llegar a la finca “La Blanca”, donde giramos a la izquierda para dirigirnos hacia la carretera M-540, rodando a continuación por un senderito en paralelo a la misma hasta llegar casi a la entrada de la urbanización de “Las Hoyas”.
Bordeamos la urbanización de “Las Hoyas” por un camino ascendente hasta llegar a la zona de Valdeolivas, desde donde comenzamos a ascender hacia el cerro de Los Valles para llegar hasta las cercanías de El Encinar del Alberche, desde donde a continuación tocaba un divertido descenso entre las jaras por la ladera del cerro de Los Valles hasta llegar a una laguna, desde donde de nuevo teníamos que ascender hasta prácticamente el mismo sitio desde donde habíamos comenzado el descenso.
Tras recorrer la zona de El Quejigal, descendimos hasta el arroyo Arrofresnos para de nuevo comenzar a ascender hasta coronar el Cerro Crespo, desde donde tras recorrer diversos senderos incluido un rampón del 23% de inclinación llegamos al polígono industrial de Villa del Prado, cruzando después la carretera para hacer una paradita en el primer avituallamiento de la ruta tras unos 30 kilómetros de ruta.
Y lo que para unos fue una paradita para reponer fuerzas, para Noesperoanadie fue el “fin de ruta”, ya que (como es costumbre) decidió que ya tenía bastante con hacer media ruta y abandonó el grupo, mientras el resto comenzamos a ascender por el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias, en el que Nacho se sintió fuerte en cabeza mientras que César comenzaba a dar “muestras de flaqueza”.
Realizamos el ascenso y continuamos hacia la Cañada de Talavera, donde al llegar giramos a la derecha para ascender levemente por la misma e incorporarnos posteriormente al Camino de Valdenoches, por el que continuamos ascendiendo para a continuación descender hasta la “Casa de los Forestales” y desde allí recorrer un camino por la cara norte del cerro Valdenoches para después bordear el cerro de Las Mucas y descender por el cortafuegos hasta la laguna del arroyo de Las Labores, desde donde de nuevo tocaba volver a ascender por la Cañada de Talavera.
Ascendimos algo más de dos kilómetros por la Cañada de Talavera y nos desviamos a la izquierda para incorporarnos a un camino entre los pinos por el que continuamos ascendiendo para después recorrer el cerro Rojo por su parte sur hasta enlazar con el camino de Pelayos de la Presa.
Por fin teníamos “un poco de respiro” y tocaba un rato de bajada, descendiendo por el camino hasta desviarnos más adelante a la derecha para tomar el senderito que va hacia detrás del depósito de agua de Villa del Prado y desde allí continuar hasta el pueblo, dirigiéndonos hacia la Ermita del Cristo y a continuación hacia el avituallamiento, que se encontraba en el mismo lugar que cuando habíamos pasado anteriormente.
Y aunque ya estábamos en el pueblo, todavía quedaban un par de “suplicios”, ya que tras una breve paradita en el avituallamiento teníamos que continuar ruta hacia el camino del Valle, haciendo frente a una buena cuesta de asfalto suelto para descender a continuación hacia el arroyo Arrofresno y volver a ascender hasta el camino del Majanal, ya con las patas “a punto de caramelo”.
Menos mal que desde allí sólo quedaba dejar a la bici rodar “cuesta abajo” durante unos tres kilómetros hasta llegar al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que recorrimos los últimos cuatro kilómetros hasta llegar al pueblo y finalizar la ruta con una buena paliza en el cuerpo.
El recorrido, de unos 65 kilómetros, aunque lo conocíamos todo no deja de ser bonito, resultándonos bastante más duro que el año pasado, pero que hemos podido realizar sin problema, cosa que seguro no podrán decir otros bikers a los que veíamos bastante “malamente” en los kilómetros finales de ruta.

jueves, 13 de junio de 2019

Domingo 9 de junio de 2019 (Reconociendo la ruta "Huerta y Vino")


Tras nuestro rutón de Segovia a Villa del Prado, volvemos a nuestro horario habitual de salidas, es decir a las nueve de la mañana, y en la Plaza Mayor nos hemos reunido un buen grupito compuesto por Eltiolavara, Horacio, Transcastro, Senderitos, Perejil, Noesperoanadie, Jose y Rafa por el Club, además de Pablo el sobrino de Senderitos y César, que de nuevo había bajado desde El Encinar para acompañarnos en nuestra ruta.
Mientras debatíamos hacia donde encaminarnos, llegaron a la plaza un grupito de la U.C. Villa del Prado, encabezado por su Presidente Juan Carlos y acompañado por Javi “Tresme”, Ricardo y Mónica Varas, que nos propusieron realizar con ellos el recorrido de la marcha del próximo domingo “Huerta y Vino”, a lo que “por supuesto” aceptamos.
Y así comenzamos la ruta echando a rodar con dirección sur para dirigirnos hacia el cementerio e incorporarnos al antiguo camino de Villa del Prado a La Torre de Esteban Hambrán, por el que con un terreno favorable “picando p’abajo” rodamos a buen ritmo durante unos seis kilómetros hasta llegar al “Charco del Arropino”, donde nos incorporamos al camino de Las Migueras para cruzar el arroyo Arrofresnos, y continuar rodando en dirección sur en paralelo al río Alberche.
Enlazamos a continuación con el camino de Montrueque, que ahora “picando p’arriba” nos llevó hasta la carretera M-540 para atravesar la misma y continuar por un camino hasta enlazar con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que continuamos rodando durante poco más de un kilómetro hasta llegar a la finca “La Blanca”, donde giramos a la izquierda para dirigirnos hacia la carretera M-540, rodando a continuación por un senderito en paralelo a la misma hasta llegar casi a la entrada de la urbanización de “Las Hoyas”.
Bordeamos la urbanización de “Las Hoyas” por un camino ascendente hasta llegar a la zona de Valdeolivas, donde tuvimos que realizar una parada para solucionar un pinchazo en la rueda trasera de César, y que al estar parados un rato avisamos a Juan Carlos para que no nos esperaran y continuaran ellos con la ruta a su ritmo.
Tras arreglar el pinchazo, reanudamos la marcha y desde la zona de Valdeolivas comenzamos a ascender hacia el cerro de Los Valles para llegar hasta las cercanías de El Encinar del Alberche, desde donde a continuación tocaba un divertido descenso entre las jaras por la ladera del cerro de Los Valles hasta llegar a una laguna, desde donde de nuevo teníamos que ascender hasta prácticamente el mismo sitio desde donde habíamos comenzado el descenso.
Mientras recorríamos la zona de El Quejigal, nos encontramos con Javi “Padrós”, al que convencimos para que se uniera a nosotros para descender a continuación hasta el arroyo Arrofresnos y de nuevo comenzar a ascender hasta coronar el Cerro Crespo, desde donde tras recorrer diversos senderos incluido un rampón del 23% de inclinación llegamos al polígono industrial de Villa del Prado.
Más o menos esa era la primera parte de la ruta, ya que ahora tocaba continuar con la parte de “montaña” ascendiendo por el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias, en el que Senderitos y Jose abandonaron el grupo alegando “compromisos” y se dieron la vuelta a mitad del ascenso, mientras el grupo restante compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Horacio, Javi “Padrós”, Noesperonadie, César y Rafa completamos el ascenso y en una parada a la sombrita de un pino nos hicimos la “fotito de grupo” de la jornada, aunque ya habíamos perdido a varios integrantes.
Como ya íbamos mal de hora, valoramos sobre si continuar la ruta o acortar y dirigirnos hacia el pueblo a tomarnos unas cervecitas, “triunfando” la segunda opción (como era de esperar), con lo que con esa idea reanudamos la marcha recorriendo el camino que transcurre por la parte sur del cerro de La Puebla y del cerro Rojo para dirigirnos hacia el camino de Pelayos de la Presa a Villa del Prado, por el que comenzamos el descenso con dirección al pueblo hasta desviarnos como es habitual en la parte final a la derecha para tomar el senderito que conduce hasta el depósito del agua y desde allí terminar finalmente en el pueblo, dirigiéndonos hacia la Plaza Mayor para tomarnos allí unas refrescantes cervecitas.
Aunque no hemos realizado la ruta completa, nos ha salido un recorrido de unos 46 kilómetros en el que se nos hizo “extraño” subir por el camino de San Martín tras llevar 30 kilómetros en las piernas, ya que siempre lo hacemos “desde cero”.
Y el próximo domingo, ahí estaremos realizando en su totalidad el recorrido de la marcha “Huerta y Vino” en nuestra localidad, esperando que no haga tanto calor como el año pasado, ya que el recorrido es “durillo”.


viernes, 7 de junio de 2019

Domingo 2 de junio de 2019 (De Segovia a Villa del Prado)


Domingo 2 de junio de 2019 (El rutón del año, "Segovia - Villa del Prado")


Y por fin llegó la fecha que llevábamos preparando tanto tiempo y que habíamos tenido que aplazar años anteriores, el día de realizar el rutón “De Segovia a Villa del Prado”.
A las 6,30 horas habíamos quedado en la estación de autobuses de Villa del Prado, un grupo de valientes compuesto por Eltiolavara, Alberto, Senderitos, Transcastro, Nacho, Horacio, Jorge y Rafa, para una vez que estuvimos todos y colocamos las bicis en el carro partir hacia Segovia, donde llegamos sobre las 8,30 horas a los pies del acueducto romano.
Tras los preparativos oportunos, echamos a rodar atravesando la ciudad con dirección hacia la estación de tren de Segovia, continuando unos metros por la carretera SG-724 para a continuación incorporarnos a la “Vía Verde del Eresma”, por la que rodamos a buen ritmillo durante unos tres kilómetros, pasando por un túnel durante ese trayecto.
Abandonamos la vía verde para tomar el “Cordel de los Paredones”, que nos llevó a cruzar el río Milanillos y así mojarnos “los pinreles” al poco de comenzar la ruta. Enlazamos después con el “Cordel de las Tabladillas”, por el que llegamos hasta la localidad de Fuentemilanos.
Atravesamos el pueblo y continuamos por diversos caminos hasta la localidad de Valdeprados, desde donde nos dirigimos hacia el río Moros para junto a su cauce realizar la primera “parada barrita” de la jornada tras unos 25 kilómetros de ruta.
Tras la parada, reanudamos la marcha y cruzamos la carretera SG-722 para hacer frente al primer “repechón” de la jornada en “La Ferrería”, para proseguir después hasta llegar a la antigua carretera N-6 por la que rodamos unos metros hasta tomar un camino y bordear la localidad de El Espinar, donde en unas instalaciones deportivas que había aprovechamos para reponer agua y tomarnos unos refrescos de una máquina, ya que el calor empezaba a ser “importante”.
Continuamos rodando en paralelo a la carretera N-6 y llegamos hasta San Rafael, donde atravesamos una zona de chalets hasta llegar a los pies de la Sierra de Guadarrama, donde comenzamos a ascender por el Camino de la Peña del Águila, con algún tramo bastante durillo de sendero.
La subida nos condujo hasta el Collado del Hornillo, donde hicimos una nueva paradita para retomar fuerzas antes de disfrutar de un tramo de sendero que transcurre en paralelo a la pista asfaltada y que nos llevó hasta enlazar con el camino de Canto Herrero y a continuación con el camino de Las Navacuelas.
Por este último llegamos hasta una carreterilla por la que ascendimos durante unos tres kilómetros, con una paradita incluida para reponer agua muuuuuuy fresca en una fuente para después descender hasta el puerto de Malagón, para a continuación comenzar de nuevo a ascender por el Camino del Pinar hasta las cercanías de Robledondo, donde tomamos un sendero en paralelo a la carretera M-505 que nos condujo hasta el Puerto de la Cruz Verde, donde paramos unos minutos para charlar con nuestro amigo César, que se había dado un “paseo en moto” hasta allí para darnos ánimos en nuestra ruta.
Tras tomar un respiro, continuamos la marcha con dirección hacia Zarzalejo, descendiendo por un pinar para incorporarnos después al GR-10 y al camino de Zarzalejo a San Martín de Valdeiglesias, por el que tras un tramo de “picar p’arriba” hasta la carretera M-521, tuvimos un tramo de unos ocho kilómetros “de descanso” cuesta abajo hasta llegar a la carretera M-531, que tomamos durante unos dos kilómetros hasta llegar junto a las enormes antenas de la “Estación de Seguimiento de la NASA”.
Con muchísimo calor y sin reservas de agua, bordeamos las instalaciones y continuamos hacia Navas del Rey, donde en la “Plaza del Pueblo” hicimos una paradita en un “chino” (que nos dio la vida) para comprar bebidas frescas y hielo y reponer así líquidos hasta final de ruta.
Tras un buen ratillo en que nos refrigeramos y repusimos fuerzas, reanudamos la marcha dispuestos a afrontar los últimos veinte kilómetros de ruta, dirigiéndonos desde allí hacia la urbanización “El Morro” para descender a continuación hasta el embalse de Picadas, donde con el calor que hacía, Transcastro, Alberto y Nacho no pudieron contenerse y estrenaron “la temporada de baño 2019”.
Continuamos la ruta recorriendo la vía verde de Picadas y continuamos después con la subida por la carretera y posterior descenso por la misma hasta desviarnos a la derecha para tomar el camino que va por detrás del Safari-Park.
Enlazamos después con el camino del Molino de Rodeles y llegamos hasta la carretera M-507, cruzando la misma para incorporarnos después al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y regresar al pueblo minutos después de las cinco de la tarde y tras recorrer casi 115 kilómetros desde que partimos de Segovia.
Aunque la ruta se nos ha hecho durilla principalmente por el calor que nos ha acompañado durante toda la jornada, hemos completado con éxito el reto que teníamos marcado desde hacía tiempo de unir Segovia con Villa del Prado tras los retos ya realizados de unir también Villa del Prado con Madrid, Toledo y Ávila.
No hay nada como “venirse arriba” tras una ruta como ésta, tanto es así, que alguno ya estaba pensando……..¿Cuál será la siguiente capital de provincia que caerá?.........¿¿Quizás Guadalajara??.........¡¡El tiempo lo dirá!!!