martes, 9 de octubre de 2018

Domingo 7 de octubre de 2018 (Parece que llega el otoño)



Hoy el domingo ha amanecido fresquito y con bastante aire, presagiando que ya los días de calor han llegado a su fin y que tenemos que irnos preparando poco a poco para afrontar la “temporada invernal” de lluvias y frío.
Aún así, en la Plaza Mayor a la hora habitual nos hemos juntado un quinteto compuesto por Eltiolavara, Perejil, Horacio, Jorge y Rafa por parte del Club, además de Mónica, Nacho (que repetía experiencia después de debutar el domingo pasado) y Augusto, un amigo de Nacho que se ha animado a probar con nosotros.
Y allí en la Plaza decidimos hacer un recorrido hacia Entrepinos, donde hacía bastante que no recorríamos los senderos de la zona, por lo que con ese objetivo abandonamos el pueblo por el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado, con ritmo tranquilo ya que Perejil “se atraganta” con el terreno empinado.
Poquito a poco realizamos los cinco kilómetros de la subida para reagruparnos al solecito en el alto en la ladera del cerro de Santa Lucía mientras esperábamos a Perejil para una vez que llegó continuar con dirección hacia la Cañada de Talavera.
Cruzamos la cañada y continuamos por el cortafuegos y a continuación por el camino de la Fuenfría hasta llegar a la carretera M-541, donde cruzamos la carretera para continuar por el camino unos metros hasta desviarnos a la izquierda para dirigirnos al Alto de Castillejos.
Desde allí continuamos por unos senderos entre los pinos que nos condujeron hasta el camino de Maroñones, al que nos incorporamos para llegar hasta la carretera N-403, cruzando la misma para dirigirnos hacia una trialera que hacía mucho tiempo que no bajábamos y que nos llevó hasta la vía pecuaria del Boquerón.
Una vez en la vía pecuaria, “enfilamos” hacia abajo y rodando a buen ritmo “a favor del terreno” llegamos hasta la urbanización “El Mirador de Cadalso” junto a la carretera M-542, donde cruzamos la misma para incorporarnos al camino que transcurre en paralelo al arroyo de Tórtolas y por el que llegamos hasta el comienzo de la subida hacia Entrepinos.
Afrontamos entonces ese intenso “poco más de un kilómetro” zigzagueante y técnico donde algunos tuvieron ocasión de practicar el senderismo haciendo algo de “empuja-bike”.
Nos reagrupamos al llegar arriba a la urbanización, y tomamos un caminito que va por la ladera del “Alardero” hasta que se terminó, teniendo todos ahora sí que hacer “empuja bike” durante unos veinte metros hasta poder “cabalgar” de nuevo y enlazar con otro camino.
Descendimos por el camino y enseguida nos dimos cuenta de que “la habíamos jodido”, ya que no nos iba a quedar otra opción que subir un cuestón tremendo por la ladera del Alto Voldergado donde tuvimos que hacer frente a un rampón del 22% con grietas y piedra suelta que ni siquiera Horacio con su “burra motorizada” pudo subir, con lo que de nuevo tocó hacer otros pocos metros de “empuja bike”.
Por fin llegamos al “sendero correcto” que va recorriendo toda la parte de arriba del cerro, haciendo una paradita para la fotito de grupo de la jornada y a continuación bajando entre los matorrales hasta la carretera M-542, cruzando la misma y el arroyo Tórtolas para enlazar después con el GR-10 y poner rumbo hacia San Martín de Valdeiglesias.
Rodando deprisa “nos plantamos” enseguida en San Martín, parando en el parque junto a la antigua estación del tren para reponer agua antes de continuar por el GR-10 hacia Pelayos, donde con un ritmo infernal de casi 40 km/hora nos plantamos enseguida en la gasolinera de Pelayos junto a la M-501.
Atravesamos la carretera y bordeamos la nueva estación de tratamiento de aguas de Pelayos para después pasar bajo la M-501 por un tubo y rodar en paralelo a la misma bordeando a continuación el cerro del Cubo para enlazar con el comienzo de la vía verde de Picadas.
Y fue de nuevo “tocar el llano” y de nuevo poner un ritmo “a tope”, descolgándose del grupo Perejil, Horacio y Rafa, que preferían tomárselo con más calma en vez de pegarse “un buen calentón”.
Nos reagrupamos todos en el alto tras pasar sobre el muro de la presa y realizar el ascenso por la carretera para desde allí descender por la carretera hasta desviarnos a la derecha para tomar el camino que va por detrás del Safari-Park hasta llegar a la carretera M-507, donde cruzamos la misma para incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y regresar al pueblo.
Tras una bonita ruta de unos 63 kilómetros estábamos de regreso en el pueblo, aunque en esta ocasión nos hemos “pasado de hora” y hemos llegado cerca de las dos de la tarde, lo que nos ha dejado sin poder tomarnos unas cervecitas a la salud de Eltiolavara que nos había prometido por su reciente cumpleaños, así que habrá que tomar nota y el próximo domingo hacer una ruta más cortita.
De nuevo Nacho y su amigo Augusto han quedado encantados con la ruta, así que esperamos verlos de nuevo disfrutar con nosotros en futuras ocasiones.

jueves, 4 de octubre de 2018

Domingo 30 de septiembre de 2018 (apurando los últimos días "buenos" del año)



Continuamos “apurando” los últimos días de buen tiempo antes de que el otoño haga “acto de presencia” en forma de “fresquito”, y dispuestos a darle al pedal nos hemos reunido en la Plaza Mayor los “habituales” de las últimas jornadas, es decir, Eltiolavara, Perejil, Transcastro, Horacio y Rafa, siendo acompañados por Mónica también en esta ocasión y por un “debutante”, Nacho, que había contactado con nosotros a través de mail.
Iniciamos la ruta con la intención de dirigirnos hacia la Peña de Cenicientos (aunque sin mucho convencimiento), por lo que con ese objetivo abandonamos el pueblo por el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado, con Horacio y Mónica “jugando en otra liga” mientras el resto nos lo tomábamos con más tranquilidad.
Y tranquilamente realizamos la subida para tras la misma nos reagruparnos en el alto en la ladera del cerro de Santa Lucía para continuar después con dirección hacia la Cañada de Talavera, aunque más adelante abandonamos el camino para descender hasta los pies del cerro Otanejo, desde donde tomamos un senderito que transcurre junto al arroyo del Bodegón y que nos llevó hasta la Cañada de Talavera.
Nos incorporamos entonces a la Cañada de Talavera, donde giramos a nuestra izquierda para hacer frente a la cuesta asfaltada y continuar unos metros por el asfalto hasta desviarnos a la izquierda para continuar por la Cañada de Talavarera, encontrándonos allí con un inglés que iba de peregrinaje a Santiago de Compostela desde Toledo (con un par!!!!).
Deseándole suerte, nos despedimos de él y continuamos por la Cañada de Talavera descendiendo unos metros hasta desviarnos a la derecha para tomar un camino entre los pinos por el que descendimos hasta el manantial de Pozo Alcornocoso junto a la carretera N-403.
Cruzamos la carretera y pusimos rumbo hacia Cadalso de los Vidrios, transitando por el Cerro Alcorconoso y descendiendo después hasta el arroyo del Linar, desde donde tocaba a continuación ascender durante unos tres kilómetros hasta llegar a la gran cantera de granito que se encuentra a los pies de la Peña Muniana, donde junto a los enormes bloques de granito allí cortados hicimos la “parada barrita” de la jornada además de una fotito de grupo.
Tras reponer fuerzas reanudamos la marcha descendiendo por un camino hasta enlazar con el camino del Canto del Agua, por el que pusimos rumbo hacia Cadalso, donde nos dirigimos al cementerio (nuestro punto habitual de repostaje) para reponer allí agua para el resto de la ruta, desestimando ya definitivamente la opción de dirigirnos hacia la Peña de Cenicientos.
Repusimos “líquido elemento” y continuamos la marcha descendiendo por un sendero en paralelo a la carretera M-542 por la que llegamos hasta el comienzo de la vía pecuaria del arroyo del Boquerón, la cual recorrimos con su “picando hacia arriba” para una vez en el “alto” hacer una parada de reagrupamiento tras la subida y recuperar “resuello” tras realizar una subida a “buen ritmillo”.
Tras la breve parada reanudamos la marcha y pasando junto a la laguna del Manantial del Andrinoso (que está seca del todo) nos dirigimos hacia la carretera N-403, a la que nos incorporamos durante unos metros hasta desviarnos a la izquierda para dirigirnos hacia la Cañada de Talavera.
De nuevo tras otra paradita de reagrupamiento en el alto, antes de comenzar a bajar por la cuesta nos desviamos por un sendero para incorporarnos al cortafuegos que recorre el cerro de Pino Águila y descender hasta el arroyo del Bodegón, desde donde tomamos un camino de sube-baja hasta enlazar con el camino de San Martín de Valdeiglesias.
Antes de comenzar el descenso final hasta el pueblo nos desviamos a la izquierda para tras pasar una puerta, tomar el camino que recorre la ladera del cerro Lucía pasando por una explotación ganadera abandonada y enlazar con el antiguo camino de Villa del Prado a Pelayos de la Presa, recorriendo unos metros por el mismo hasta desviarnos a la derecha tomando el divertido senderito que lleva hasta detrás del depósito del agua de Villa del Prado y continuar desde allí hasta el pueblo.
Durante toda la jornada nos ha acompañado una temperatura ideal, realizando una bonita ruta de unos 39 kilómetros en la que como siempre lo hemos pasado genial y esperamos que el “debutante” Nacho también haya disfrutado y vuelva a repetir experiencia con nosotros (por cierto, “ha dado la talla” estando a la altura durante toda la mañana).

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Domingo 23 de septiembre (Continuamos con el calorcito)


Parece que continuamos con el veranito a pesar de estar prácticamente en octubre, (por nosotros, fenomenal, ¡¡ya habrá tiempo de pasar frío……!!. Y con una temperatura muy agradable nos hemos reunido a las 9,00 en la Plaza Mayor de Villa del Prado un grupito compuesto por Eltiolavara, Horacio, Transcastro, Perejil y Rafa por parte del Club, uniéndose también al grupo Mónica Varas, acompañándonos con el fin de preparar las próximas competiciones de ciclo-cross.

Sin nada previsto, antes de comenzar la marcha comentamos sobre dirigirnos hacia el cerro de “Cuerda Verduguera” en el término municipal de Navas del Rey, donde hacía muchísimo tiempo que no realizábamos la ascensión al cerro, así que para allí encaminamos nuestras rodadas.

Comenzamos la marcha desde la Plaza Mayor para dirigirnos hacia el sureste y abandonar el pueblo por el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que rodando a buen ritmo llegamos hasta la pista asfaltada que enlaza la carretera M-507 con la ermita de La Poveda.

Giramos a la izquierda y posteriormente a la derecha para tras unos metros por camino llegar hasta la carretera M-507, que cruzamos para incorporarnos al camino del Molino de Rodeles, que recorrimos hasta enlazar con el camino-sendero que transcurre por detrás del Safari Park, y por el que llegamos hasta la carretera de Picadas, incorporándonos a la misma para dirigirnos hacia la presa.

Realizamos la subidita por la carretera y descendimos a continuación hacia la presa para comenzar a recorrer la vía verde, con Eltiolavara  y Mónica en cabeza tirando del grupo “a paso ligero”, lo que hizo que Horacio y Perejil se quedaran unos metros rezagados.

Con las “patas calientes” tras el apretón, llegamos a la explanada donde comienza la subida hacia la urbanización “El Morro”, donde giramos a la derecha para comenzar con la subida y ahí si que Horacio con su “borrica eléctrica” nos devolvió “la afrenta” y subió como un cohete, pudiéndole seguir únicamente Mónica y a mucha distancia.

La subida de “El Morro” ya nos acabó de “calentar”, y tras atravesar la urbanización continuamos por la carreteras hasta Navas del Rey, donde hicimos una paradita en la Plaza para reponer fuerzas con una breve “parada barrita” y tomar agua en la fuente antes de dirigirnos hasta nuestro objetivo de la jornada.

Tras la breve parada, reanudamos la marcha y nos dirigimos hacia el pinar del “Cerro del Monje”, para a continuación descender por una trialera hasta llegar a la carretera M-501, que como siempre, con su elevado tráfico nos hizo extremar las precauciones para poder cruzar sin riesgo.

Cruzamos por fin la carretera M-501 y nos incorporamos a la carretera M-512, por la que rodamos alrededor de un kilómetro y medio hasta llegar a los pies del cerro de Cuerda Verduguera, punto de comienzo de un duro ascenso de unos tres kilómetros con una pendiente media del 10,6% que nos iba a “poner a tono”.

Y de nuevo con Horacio en cabeza con su e-bike, seguido de Mónica y a continuación “el resto de los mortales”, comenzamos a afrontar las primeras rampas, con un 7% de inclinación hasta poco a poco alcanzar y mantenerse en torno al 13% y llegar al 15% en algún tramo, lo que unido a que “Lorenzo” calentaba bastante, hizo la subida un poco más exigente si cabe.

Poco a poco fuimos llegando arriba, donde a la sombrita de una encina aprovechamos para descansar unos minutos y “recuperar el aliento” tras la dura subida, aprovechando también para hacernos la fotito de grupo disfrutando de las buenas vistas que hay desde allí.

Tras recuperarnos del esfuerzo, continuamos la marcha por un camino que recorre la ladera del cerro disfrutando de bonitas vistas y que nos llevó hasta enlazar con la “Cuerda de La Parada”, por la que pusimos rumbo hacia el embalse de San Juan.

Cuando descendíamos hacia el embalse…………¡¡¡Problema!!!!, Pinchazo de Horacio, que era la primera vez que pinchaba en su 27,5 plus, así que con “canguelo” por la situación nuestro mecánico Eltiolavara “se arremangó” para solventar el imprevisto encontrándose con que la cámara que Horacio llevaba de repuesto era de válvula gorda y no entraba por el agujero de la llanta…..¡¡Oh, my God!!.

La solución fue montar una 27,5 normal que llevaba Transcastro, pero que más adelante resultó también dar problemas porque al tener que estirarse tanto la cámara hizo que se soltara un parche que tenía, con lo que de nuevo hubo que parar para ya colocar una cámara de 29 y que el arreglo quedara “medianamente en condiciones”.

Tras solventar el problema, continuamos con el descenso y llegamos hasta la carretera M-501, donde hicimos una paradita para comprar un par de botellas de agua, ya que algunos iban ya “secos” de “líquido elemento” y aún teníamos que regresar al pueblo con un calor que ya se hacía bastante de notar.

Repusimos agua todos y continuamos la marcha pasando bajo la carretera M-501 y bordeando unos metros el embalse de Picadas hasta llegar al comienzo de la vía verde, donde Mónica y Eltiolavara salieron “zumbando” desde el principio y no se les vio ya el pelo durante el recorrido de la vía verde.

Nos reagrupamos en el alto tras recorrer la vía verde con el posterior ascenso por la carretera para después descender por la misma hasta desviarnos a la derecha para tomar el camino que va por detrás del Safari-Park y por el que habíamos iniciado la ruta hasta llegar de nuevo a la carretera M-507, donde atravesamos la misma para incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y regresar al pueblo.

Al final nos ha salido una bonita ruta de unos 55 kilómetros en la que nos hemos dado una buena paliza, terminando la ruta unos minutos después de la una en medio de un calor “bastante considerable”, y con la “pena” de que debido al tiempo perdido en las paradas por el pinchazo de Horacio en esta ocasión nos tocaba “quedarnos sin cervecitas”……….