lunes, 14 de mayo de 2018

Domingo 13 de mayo de 2018 (Un estupendo entrenamiento)



En una jornada que ha amanecido algo “fresquita” por una ligera bajada de las temperaturas que nos ha obligado a “abrigarnos el cuerpo” nos hemos reunido en la Plaza Mayor a nuestra hora de siempre únicamente un “dueto”, Eltiolavara y Rafa.
Y que mejor ocasión para intentar hacer una buena ruta de “rodaje” con la vista puesta en la “Riaza B-pro”, para lo que abandonamos la Plaza Mayor tras los minutos habituales de cortesía con intención de aprovechar que la jornada no tenía pinta de calurosa hacer una ruta “de puente a puente”, es decir, cruzar el río Alberche por los dos únicos puentes que tenemos por la zona (el de Aldea del Fresno y el de Escalona).
Dirigiéndonos hacia el sureste nos incorporamos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox hasta llegar a la pista asfaltada que va hacia la Ermita de La Poveda, la cual tomamos para llegar hasta la Ermita y dejándola a nuestra izquierda continuar por el Camino de La Poveda con dirección hacia la carretera M-507, incorporándonos a la misma durante los aproximadamente tres kilómetros necesarios para llegar hasta el puente de “La Pedrera”.
Pasamos sobre el puente y nos incorporamos a la Senda de la Dehesa, por la que a la sombrita y en paralelo al río continuamos con nuestro rodar hasta llegar a la antigua estación del tren de “Río Alberche”, donde giramos a la izquierda para dirigirnos hacia un antiguo secadero de tabaco y pasando junto a una antigua gravera llegar hasta la carretera M-510.
Tomamos durante unos metros la carretera M-510 hasta desviarnos a la derecha por la carretera que se dirige hacia la urbanización Calalberche, abandonando la misma tras unos pocos metros para comenzar a ascender bordeando una antigua gravera hasta enlazar con el camino de Méntrida a Aldea del Fresno, por el que llegamos hasta la urbanización “Las Moreras”.
Atravesamos la urbanización y nos incorporamos al “Camino de la Morera Tirante” (curioso nombre), llegando hasta Méntrida y atravesando el pueblo para hacer frente al cuestón del 16% de inclinación que nos condujo hasta la entrada de la urbanización “El Avión”, donde tomamos el camino de Madereros para hacer frente a una zona de “sube-baja” que nos llevó a incorporarnos posteriormente al camino del Molino, por el que continuamos hasta llegar al segundo pueblo de la ruta, La Torre de Esteban Hambrán.
Atravesamos el pueblo y nos dirigimos hacia nuestro “punto habitual” cuando vamos a La Torre, que no es otro que el pequeño parque donde está ubicada la “fuente de La Canaleja”, donde aprovechamos para realizar la “parada barrita” de la jornada además de hacernos la “fotito de grupo” (hoy más bien “fotito de dúo”).
Tras reponer fuerzas, reanudamos la marcha abandonando el pueblo para dirigirnos hacia el camino de Escalona a La Torre de Esteban Hambrán, por el que rodábamos a buen ritmo con dirección a Escalona cuando “nos pudo la curiosidad y las ganas de investigar” y al llegar a una bifurcación nos dijimos…….”¿¿Cogemos este otro camino?? Parece que también va hacia Escalona”…….
Y “dicho y hecho”, (como no había nadie para oponerse) nos incorporamos a ese nuevo camino (en ocasiones un sendero y con grandes grietas producidas por el agua), y dispuestos a aumentar nuestros “conocimientos cartográficos” rodamos y rodamos………..mientras éramos conscientes de que el camino más que acercarnos nos estaba alejando de Escalona.
Hasta que por fin vimos en el GPS aparecer la “Cañada de Talavera”, y así ya “pudimos respirar” convencidos de que por ella podríamos llegar hasta Escalona, habiendo llegado a estar a menos de dos kilómetros de Quismondo.
Nos incorporamos entonces a la Cañada de Talavera rodando por la misma durante algo menos de tres kilómetros hasta enlazar con el camino de Escalona a Quismondo, que ya “nos sonaba” algo más ya que lo habíamos recorrido anteriormente y por el que tras algo más de cinco kilómetros llegamos hasta la zona de las Colonias de la Ribera del Alberche, donde hicimos una breve paradita para tomarnos una barrita energética que nos diera energías para afrontar la última parte de la ruta.
Nos incorporamos al asfalto para pasar por el puente sobre el río Alberche y girar al final del mismo a la izquierda para tras pasar por debajo bordear el pueblo por el paseo que hay a la orilla del río, desde donde continuamos para pasar bajo la carretera N-403 y tomamos un camino entre las encinas por el que haciendo frente algún repecho durillo por la piedra suelta nos llevó hasta la urbanización de Almorojuelo, que bordeamos por su parte sur hasta incorporarnos al antiguo camino (ahora asfaltado) de Escalona a Villa del Prado, llegando a continuación a la urbanización de Valcarrillo-Campuzano.
Proseguimos desde allí por el camino vecinal de Escalona y Almorox a Villa del Prado hasta llegar a la carretera M-540, por la que rodamos alrededor de un kilómetro y medio desviándonos después a la izquierda para tras un tramo de enlace incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que regresamos al pueblo.
Y así hemos llegado “sanos y salvos” al pueblo casi a las dos menos cuarto y con prácticamente 80 kilómetros “en las patas”, realizando la rutilla prevista “De puente a puente”, “aderezada” con un nuevo tramo de camino (bastante chulo, por cierto) y acompañados de una temperatura estupenda e ideal para recorrer esa zona, ya que “hay pocas sombras” al otro lado del río.
Un entrenamiento estupendo para nuestro objetivo!!!!

jueves, 10 de mayo de 2018

Domingo 6 de mayo de 2018 (De nuevo es primavera)



En el “Día de las Mamis” nos hemos despertado con una mañana con una pinta estupenda, volviendo de nuevo a sacar la “indumentaria de verano” para disfrutar de una jornada despejada.
Y en la Plaza Mayor a la hora habitual nos hemos dado cita un grupito compuesto por Eltiolavara, Horacio, Perejil, Jorge y Rafa por el Club, además de Pablo, que hacía tiempo que no salía con nosotros.
Con intención de estar pronto de vuelta al ser un “día señalado”, echamos a rodar para abandonar el pueblo por un sitio poco habitual para nosotros, y es que por primera vez dejamos el pueblo por el camino de Picañejo, llegando hasta la fuente del mismo nombre y realizando allí una pequeña parada para intentar solventar un pequeño problemilla en la “burra” de Eltiolavara.
Tras cruzar el arroyo de Los Perales y subir una buena cuesta nos dirigimos hacia la carretera M-507, incorporándonos a la misma durante unos pocos metros para después cruzar el arroyo de Cordobilla y continuar rodando en paralelo a la carretera.
Volvimos a atravesar de nuevo la carretera para incorporarnos al camino del Molino de Rodeles, por el que pasamos por detrás del Safari Park y llegamos hasta la carretera que va hacia el embalse de Picadas, tomando la misma hasta llegar a la presa y continuando después por la vía verde del embalse, donde como es habitual “saltó la chispa” y el grupo puso un ritmo “infernal” llegando casi a 40km por hora en algunos momentos que hizo que Perejil y Horacio se quedaran bastante retrasados.
Llegamos al final de la vía verde y nos reagrupamos junto al enorme pino que hay allí haciéndonos nuestra habitual fotito de grupo. Cuando íbamos a retomar la marcha……..¡¡sorpresa!!, apareció Jose “el Mara”, al que llevábamos sin ver desde el año pasado, ya que este invierno ha debido de estar “hibernando”.
Tras saludarnos le convencimos para que se uniera a nosotros en nuestro recorrido hacia San Martín de Valdeiglesias, con lo que el grupo aumentó en una unidad aunque por poco tiempo, ya que tras ascender unos metros por la Cañada de Talavera Eltiolavara abandonó el grupo para regresar al pueblo ya que tenía que estar pronto de vuelta.
El resto continuamos la marcha pasando bajo la carretera M-501 y bordeando el pueblo de Pelayos de la Presa hasta llegar donde el Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, donde nos incorporamos al GR-10 con rumbo a San Martín, parando en el parque que hay junto a la antigua estación del tren, donde además de repostar agua hicimos la “parada barrita” de la jornada.
Después de los minutillos de relax para reponer fuerzas, reanudamos la marcha para continuar por el GR-10 y tras cruzar la carretera M-501 llegar hasta la vía pecuaria del arroyo del Boquerón con su “picar p’arriba”, donde Pablo y Jorge pusieron un ritmo imposible de seguir para el resto, reagrupándonos junto a la carretera M-541.
Atravesamos la carretera M-541 y tras bordear la laguna del manantial del Andrinoso nos incorporamos durante unos metros a la carretera N-403 para dirigirnos hacia la Cañada de Talavera, realizando a continuación el rápido descenso por la cuesta asfaltada hasta llegar al camino de San Martín, donde como no íbamos mal de hora decidimos alargar la ruta un poco más y continuar por la Cañada de Talavera, aunque el grupo perdió dos unidades, ya que Pablo y Perejil decidieron poner “rumbo al pueblo” por el camino de San Martín de Valdeiglesias.
Los cuatro restantes (Jorge, Horacio, Jose y Rafa) prosiguieron por la Cañada de Talavera durante poco más de dos kilómetros, donde mientras Jose continuaba por la Cañada para dirigirse hacia el embalse de Picadas y desde allí a Aldea del Fresno, Jorge, Horacio y Rafa se desviaron por un camino a la derecha para ascender por el pinar de “Cuerda Morroche” y bordeando el Cerro Rojo enlazar con el camino de Villa del Prado a Pelayos de la Presa.
Dispuestos a afrontar los últimos kilómetros comenzamos el descenso hacia Villa del Prado, aunque como es habitual, en las cercanías del pueblo abandonamos el camino para tomar el senderito que lleva hasta detrás del depósito de agua, por el que con Horacio en cabeza (desde que tiene la burra nueva se atreve con todo) llegamos finalmente hasta el pueblo.
En una mañana en la que hemos disfrutado de una temperatura espectacular, nos ha salido (a algunos) una estupenda ruta de casi 55 kilómetros, y es que tenemos que ir aumentando el kilometraje con vistas a la “Riaza B-pro”, para la que ya nos queda menos de un mes.

jueves, 3 de mayo de 2018

Domingo 29 de abril de 2018 (Ha vuelto el invierno)



Tras el domingo pasado en el que ya pensábamos que no volveríamos a sacar la ropa de invierno, de nuevo para esta nueva jornada ha regresado el tiempo “invernal” haciéndonos retomar la indumentaria para el frío e incluso el chubasquero.
Después de una noche pasada por agua y con un ligero “txiribiri” las primeras horas de la jornada, estaba claro que en la Plaza Mayor a nuestra hora de siempre únicamente se iban a dar cita “los tres mosqueteros” a los que no les importa la meteorología ni se inventan excusas para no salir, es decir Eltiolavara, Horacio y Rafa.
Teniendo claro que no iba a aparecer nadie más, dejando menos “minutos de cortesía” de lo habitual el trío echó a rodar con rumbo norte para intentar evitar terrenos embarrados partiendo desde la Plaza Mayor por la avenida de La Constitución para cruzar la carretera M-507 y continuar hasta las instalaciones de la piscina municipal, donde nos desviamos a la derecha para dirigirnos hacia el antiguo camino de Pelayos de la Presa a Villa del Prado.
Al poco de incorporarnos al camino ya nos dimos cuenta de que la subida iba a estar “blandita”, hundiéndose la rueda en el terreno en cuanto éste era menos “arenoso”, lo que obligaba a “tirar de riñones” y apretarle fuerte al pedal.
Y así comenzamos el ascenso, con Horacio subiendo mas “relajadamente” con su e-bike, mientras Eltiolavara y Rafa tenían que “apretar” de lo lindo en algunos tramos en los que la totalidad de la cubierta llegaba a hundirse en el barro.
Tras gran esfuerzo conseguimos por fin llegar al alto en la ladera del Cerro Rojo, donde nos tomamos unos segundos para recuperar fuerzas mientras comentábamos cómo nos parecía que había sido la vez en que esa subida se nos había hecho más dura, más incluso que en los días lluviosos de este invierno pasado.
Después de esos segundos de parón, comenzamos a realizar el rápido descenso que nos condujo hasta la Cañada de Talavera junto a la laguna que forma el arroyo de las Labores, la cual se encontraba a rebosar. Continuamos la marcha por la Cañada de Talavera hasta llegar a la pista asfaltada y descendimos por la misma hasta desviarnos a la izquierda para tomar un sendero por el que realizamos un corto trayecto de investigación que nos hizo dar una vueltecita circular a un pequeño cerro, llegando de nuevo al punto de partida del sendero.
Continuamos bajando hasta las cercanías de la carretera M-501, pasando bajo la misma para bordear el pueblo de Pelayos de la Presa y pasando junto al monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias llegar al GR-10 (el tramo del ferrocarril del Tiétar hasta San Martín de Valdeiglesias).
Llegamos así a “las faldas” del cerro de San Esteban, donde comenzamos a investigar los senderos que nos íbamos encontrando (de subida principalmente), haciendo frente en algunas ocasiones unos buenos repechos.
En un momento de la subida y junto a unas enormes rocas decidimos hacer la “parada barrita” de la jornada, además de la habitual fotito de grupo, para tras unos minutos retomar la marcha y continuar subiendo por la ladera del cerro de San Esteban.
Tras un tramo muy chulo subiendo (y que nos “apuntamos” para realizarlo en sentido bajada), y cuando estábamos buscando por donde comenzar a bajar, vimos una estructura metálica encima de unas rocas que no habíamos visto nunca, por lo que sin dudarlo nos dirigimos hacia allí y así aumentar nuestro conocimiento de la zona.
Llegamos por un sendero hasta el pie de las rocas, realizando a pata unos metros de subida por las mismas hasta llegar a la ubicación de la estructura, que en su momento debía de ser un punto de vigilancia del embalse, ya que desde allí había unas vistas “INCREÍBLES” del embalse de San Juan, lo que claro está aprovechamos para de nuevo hacernos unas fotitos mientras comentábamos lo que se estaban perdiendo nuestros compañeros que se habían quedado en casa.
A continuación comenzamos un descenso con algún pequeño tramo “a pata” por la peligrosidad de las piedras mojadas que nos llevó hasta el muro de contención del embalse, comprobando cómo únicamente quedaban algo menos de dos metros para que llegara a su nivel máximo.
Descendimos a continuación hasta la gasolinera de Pelayos, donde tras cruzar la carretera tomamos un estrecho senderito entre el pasto por el que bordeamos la nueva estación de tratamiento de agua de Pelayos para después pasar bajo la carretera M-501 y bordear el cerro del Cubo para dirigirnos hacia el comienzo de la vía verde de Picadas.
Sorteando los charcos producidos por las lluvias nocturnas llegamos hasta el muro de la presa y continuamos después con la subida por la carretera y posterior descenso por la misma hasta desviarnos a la derecha para tomar el camino que va por detrás del Safari-Park, donde de nuevo el barro “se hizo presente” en buena cantidad, aumentando en gran manera el grosor de las ruedas y haciendo que se quedara gran parte del mismo en diversas partes de las bicis.
Llegamos posteriormente hasta la carretera M-507 junto al vivero, cruzando la misma para incorporarnos después al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y regresar al pueblo tras una rutita corta pero durilla por el estado del terreno.
Aunque la mañana comenzó con “mala pinta” por el “txiribiri” poco a poco fue “abriendo” y nos acompañó el solecito durante casi toda la ruta, a pesar de que la temperatura era bastante fresquita. Y aunque únicamente hemos hecho unos 40 kilómetros, a nuestras patas les parecieron bastantes más.