martes, 16 de enero de 2018

Domingo 14 de enero de 2018 (Sendereando del cerro de San Esteban)



Seguimos “atravesando” la época “más dura” del invierno, lo que hace que el grupo disminuya en número de integrantes. Aun así, a la hora de siempre en la Plaza Mayor nos hemos reunido por parte del Club un cuarteto compuesto por Eltiolavara, Horacio, Transcastro y Rafa, uniéndose a nosotros un trío de componentes de la U. C. Villa del Prado compuesto por Juan Carlos (el Presi) y Fernando y Rodrigo, dos “chavalucos” dispuestos a disfrutar en nuestra compañía.
Sin nada previsto, de momento y para combatir el frío decidimos tirar p’al monte (como es habitual), aunque en esta ocasión por el antiguo camino de Pelayos de la Presa a Villa del Prado en vez del camino de San Martín.
Y los jodíos chavalines, dispuestos a “sacarnos los ojos”, pusieron un ritmo “infernal” que Transcastro (quince días sin pedalear) y Horacio (un mes) sólo podían seguir con la mirada mientras subíamos por el camino.
En las cercanías del “cuartel del norte” nos reagrupamos todos para continuar con el ascenso hasta hacer una nueva parada de reagrupamiento en la ladera del Cerro Rojo, desde donde descendimos a continuación hasta la Cañada de Talavera llegando junto a la laguna del arroyo de Las Labores, desde donde continuamos la marcha por la Cañada y a continuación por la pista asfaltada con dirección hacia la depuradora de Pelayos de la Presa.
En una curva abandonamos la pista asfaltada para desviarnos a la izquierda por un sendero por el que llegamos hasta las cercanías de Pelayos de la Presa, pasando a continuación bajo la carretera M-501 para bordear el pueblo y dirigirnos hacia el monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias.
Comenzamos desde allí a “senderear” comenzando por bordear la zona de “Aventura Amazonia” para recorrer diversos senderos entre los pinos empezando con una primera subida durilla hacia el cerro de San Esteban para a continuación tomar una trialera de bajada con algunas piedras y un par de pinos tronchados por el viento que nos llevó hasta las cercanías del embalse de San Juan, recorriendo un precioso sendero junto al mismo hasta llegar a la arena del embalse, donde hicimos la “parada barrita” de la jornada mientras contemplábamos y comentábamos acerca del estado en que se encuentra debido a la falta de lluvias.
Tras reponer fuerzas, reanudamos la marcha y ahora tocaba de nuevo ascender, ésta vez por la cara norte del cerro haciendo frente a algún tramo técnico de raíces y sobre lanchas de piedra que aunque algo durillo resulta muy bonito y divertido, y que realizamos hasta que “a medio cerro” realizamos de nuevo un descenso por un estrecho senderito con un par de escalones técnicos para enlazar con lo que nosotros llamamos “los toboganes”, que se trata de un bonito tramo de senderos “sube-baja” entre los pinos por el que continuamos bajando hasta llegar de nuevo a las cercanías de las ruinas del monasterio de Santa María la Real en Pelayos.
Una vez bordeado todo el cerro de San Esteban y habiendo disfrutando de sus senderos, nos dirigimos hacia el muro de contención del embalse, para echar desde allí un nuevo vistazo al mismo, continuando después hacia la gasolinera de Pelayos de la Presa, desde donde bordeando la nueva estación depuradora de agua, pasamos bajo la carretera M-501 y bordeamos el cerro del Cubo para enlazar con el comienzo de la vía verde de Picadas.
Fue “empezar” el llano, y de nuevo los chavales se pusieron “a darlo todo” en compañía de Juan Carlos y Eltiolavara, que “picados” con otros bikers pusieron un ritmo que Transcastro, Horacio y Rafa decidieron no seguir, continuando a su ritmo más tranquilitos.
Llegamos hasta el muro de la presa para continuar después con el ascenso por la carretera y posterior descenso hasta enlazar con el camino que transcurre por detrás del detrás del Safari Park, donde Juan Carlos tuvo un “aterrizaje” al írsele la rueda delantera por el barro que había aunque por suerte la caída no tuvo consecuencias y tras unos momentos necesarios para “adecentarse” continuamos la marcha hasta conectar con el camino del Molino de Rodeles que nos llevó junto a la carretera M-507 a la altura de El Rececho.
Atravesamos la carretera y enlazamos con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que realizamos los últimos kilómetros de la ruta.
Con los chavales de la U. C. encantados de completar su primera ruta con nosotros, nos ha salido una bonita ruta de unos 41 kilómetros en la que hemos disfrutado de muchos senderitos que tras las lluvias del día anterior se encontraban en un estado estupendo para disfrutarlos mientras el campo por fin va tomando “algo de verdor”.
El próximo domingo, más y mejor.

miércoles, 10 de enero de 2018

Domingo 7 de enero de 2018 (Rodando bajo la nieve)



Primera ruta del nuevo año 2018, el cual ha comenzado con una jornada desapacible como corresponde a la época que estamos, y cayendo algunas gotas nos hemos reunido en la Plaza Mayor un grupito compuesto por parte del Club por Eltiolavara, Mariano, Javichy y Rafa, a los que se nos han unido los integrantes de la U. C. Juan Carlos y Mónica.
Decidimos hacer un recorrido hacia “Canto Ceñido”, por lo que con ese objetivo abandonamos el pueblo por el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado, con Juan Carlos y Mónica de “liebres” tirando del grupo a un ritmo que “los mortales” no pudimos aguantar.
Conforme íbamos ganando metros de altitud las gotas que caían se iban convirtiendo en copitos de nieve, pudiendo observar cómo la parte de arriba de los cerros blanqueaba por la poca nieve que cuajaba sobre las jaras y las encinas.
Habiendo entrado ya en calor durante la subida (al menos el cuerpo, porque las manos……..) tras la misma nos reagrupamos en el alto en la ladera del cerro de Santa Lucía para continuar con dirección hacia la Cañada de Talavera, para lo que más adelante abandonamos el camino para descender hasta los pies del cerro Otanejo, desde donde tomamos un senderito que transcurre junto al arroyo del Bodegón y que nos llevó hasta la Cañada de Talavera.
Nos incorporamos entonces a la Cañada de Talavera, donde giramos a nuestra izquierda para hacer frente a la cuesta asfaltada, donde en el alto y como cada vez nevaba más, hicimos una breve paradita para sacar los chubasqueros de la mochila antes de que la cosa se pusiera “más seria”.
Tras “enfundarnos” los chubasqueros reanudamos la marcha bajando hasta la carretera N-403, a la que nos incorporamos durante unos pocos metros hasta desviarnos a la izquierda para abandonar el asfalto y tomar un camino para dirigirnos hacia la laguna del Manantial del Andrinoso.
Bordeamos la laguna por un sendero y cruzamos a continuación el arroyo del Linar para dirigirnos hacia la carretera M-541, la cual atravesamos para enlazar con la vía Pecuaria del arroyo del Boquerón, donde unos metros más adelante comenzaríamos el bonito ascenso entre los pinos hacia Cadalso por la ladera de La Nava del Cerro, durante el que aprovechamos para hacernos una fotito de grupo aprovechando la gran cantidad de copos de nieve que caían.
Continuamos con el ascenso y llegamos a Cadalso de los Vidrios, bordeando el pueblo por diversos senderitos entre los pinos y haciendo la “parada barrita” a los pies de la Peña Muniana, donde nos hicimos una nueva fotito de grupo con la Peña “blanqueando” detrás nuestra.
Reanudamos la marcha y continuamos bordeando el pueblo para enlazar con el camino del Canto del Agua, por el que recorrimos unos metros para a continuación cruzar la carretera M-507 y tomar el antiguo camino de Cadalso de los Vidrios a Almorox, por el que rodamos durante unos dos kilómetros hasta desviarnos a la izquierda para tomar un camino-sendero por la ladera de Canto Celidorio, pasando junto a una cantera de granito abandonada, con enormes bloques de piedra a los lados del camino.
Siguiendo el sendero llegamos hasta las cercanías de nuestro objetivo, Canto Ceñido, desde donde únicamente quedaba dejar allí las bicis para continuar el trayecto “a pie” hasta llegar al Canto. En ese momento “pusimos en la balanza” elegir entre subir al Canto o encaminarnos de regreso al pueblo para tener tiempo de unas “cervecitas de reyes”, resultando ganadora la segunda opción, por lo que dejamos visitar el Canto para otra ocasión y emprendimos camino del pueblo.
Descendimos entonces por el camino del Pajar del Mudo hasta la Cañada de Talavera, a la que nos incorporamos durante unos metros para a continuación desviarnos por un senderito que nos llevó hasta la carretera N-403, pasando bajo la misma por un tubo para a continuación emprender la subida hacia El Encinar del Alberche.
Ya Javichy comenzaba a notar la inactividad de muchos días sin tocar la bici, teniendo que parar a hacer estiramientos durante la subida, aunque tras unos segundos pudo continuar con normalidad.
Nos reagrupamos al llegar a la pista de hormigón, por la que realizamos la última parte del ascenso hasta llegar a la urbanización, atravesando a continuación la misma hasta llegar a las pistas de tenis, donde Javichy abandonó el grupo para bajarse al pueblo por la carretera mientras los restantes continuamos atravesando la urbanización hasta enlazar con el camino del Majanal.
Nos desviamos a continuación para bajar entre las encinas hasta el arroyo Arrofresnos y emprender después la subida por la ladera del Cerro Crespo hasta enlazar con el camino del Valle, por el que realizamos los últimos kilómetros hasta regresar al pueblo.
En la mañana más fría de lo que va de invierno, nos ha salido una bonita rutilla de unos 36 kilómetros en la que hemos estado acompañados por la nieve durante buena parte de ella y llegando a una temperatura de -2º.
Pese a las inclemencias meteorológicas, nos lo hemos pasado fenomenal y hemos disfrutado un montón, con un terreno en estado ideal por las lluvias caídas y terminando la ruta con unas cervecitas que nos han sabido a gloria.
Y el próximo domingo tenemos visita……….!!!!

miércoles, 3 de enero de 2018

Domingo 31 de diciembre de 2017 (Terminando el año)

Última ruta del año, y para despedir el 2017 nos hemos juntado en la Plaza Mayor a la hora de siempre un quinteto compuesto por Eltiolavara, Mariano, Transcastro, Jose y Rafa por parte del Club, además de Javi “Tresme”, Miguel, y Juan Carlos, de la U. C. Villa del Prado.
Sin ningún plan previsto para la jornada de hoy, únicamente con la idea de estar de vuelta pronto para poder tomarnos unas cervecitas “de año nuevo”, Juan Carlos propuso realizar una ruta que tenía en mente como “posible” recorrido de una futura marcha ciclista en Villa de Prado, a lo que estuvimos todos dispuestos.
Y a eso de las nueve y diez minutos echamos a rodar para abandonar el pueblo dirigiéndonos hacia el norte para tomar el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado.
Con “las liebres” de la U.C. en cabeza del grupo, emprendimos la subida a un ritmo “fuertecillo”, lo que ocasionó un “goteo” de unidades del grupo, optando al final cada uno por subir a un ritmo “dentro de nuestras posibilidades” (estos cabrones están muy fuertes).
Tras la subida nos reagrupamos como es habitual en el alto de la ladera del cerro de Santa Lucía, desde donde continuamos la marcha para dirigirnos hacia la Cañada de Talavera, desviándonos más adelante por un sendero para descender hasta el arroyo del Bodegón, donde nos incorporamos a un sendero junto al arroyo por el que llegamos finalmente hasta la Cañada de Talavera.
Cruzamos la Cañada y continuamos por el camino de San Martín de Valdeiglesias recorriendo el cortafuegos y después un camino entre las jaras hasta enlazar con el camino de La Fuenfría, por el que continuamos con dirección a San Martín.
Tras unos metros por el camino de la Fuenfría nos desviamos a la derecha con dirección hacia el alto de la Mira, para tomar el camino de subida que con algunos tramos del hasta el 20% de inclinación nos “puso a tope”, con Mariano y Jose haciendo bastantes metros de “empuja-bike”.
A continuación tocaba la bajada, con un primer tramo por sendero donde Miguel se dio un “pequeño vuelo” aunque por suerte sin consecuencias, saliendo después al cortafuegos para continuar bajando hasta la “explanada” que hay entre el alto de la Mira y el cerro Valdenoches, donde Javi “Tresme” abandonó el grupo para regresar al pueblo, ya que tenía que currar.
El resto proseguimos la marcha tomando el senderito entre las jaras que transcurre por la cara norte del cerro Valdenoches, por el que “zigzagueando” bajamos hasta un camino donde al llegar Eltiolavara se dio cuenta de que había pinchado la rueda delantera. Intentando que el líquido sellante hiciera su función, nos dirigimos entonces por el camino hacia el cerro de Las Mucas, que bordeamos por un camino para después incorporarnos a un cortafuegos que baja desde la cima y por el que descendimos hasta el arroyo de Las Labores.
Tras la bajada, la rueda de Eltiolavara necesitó de “una dosis de aire” a ver si “por fin” se cerraba el pinchazo, por lo que paramos unos minutillos para esos menesteres continuando después la marcha para comenzar de nuevo a ascender por un sendero-trialera “bastante exigente” paralelo a la Cañada de Talavera.
Cruzamos la Cañada y continuamos por un camino por la “Loma de las Labores”, donde hicimos una breve paradita para hacernos la foto de grupo de la jornada, recibiendo allí una llamada telefónica de nuestro compi Perejil, que había salido más tarde y quería saber si estábamos por la zona.
Tras quedar con él, reanudamos la marcha para continuar ascendiendo pasando junto a la torreta de vigilancia contra-incendios y después junto al antiguo vertedero para después bajar hasta la Cañada de Talavera, desde donde tomamos el antiguo camino de Villa de Prado a Pelayos de la Presa.
Ya con las cervecitas en la mente, realizamos toda la subida y arriba nos encontramos por fin con Perejil, que llevaba un rato esperándonos. Como ya considerábamos que “no estaba mal” la paliza que nos habíamos dado, decidimos tirar ya de regreso al pueblo, mientras que Juan Carlos y Miguel continuaron por otro lado para realizar la ruta que tenía Juan Carlos prevista.
Comenzamos a descender hacia el pueblo, aunque nos desviamos pasando por una barrera para tomar un bonito camino que transcurre “faldeando” el cerro de los Lobos hasta enlazar con un cortafuegos por el que realizamos un vertiginoso descenso hasta enlazar de nuevo con el camino de Pelayos.
Continuamos la marcha por el camino de Pelayos hasta las cercanías del pueblo, donde nos desviamos a la derecha para tomar el divertido senderito que lleva hasta la zona de detrás del depósito del agua para desde allí bajar hasta el pueblo, donde nos dirigimos hacia la Plaza Mayor para tomarnos esas “merecidas cervecitas”.
Al igual que el domingo anterior, la ruta no ha sido “larga”, únicamente unos 31 kilómetros (pero de categoría), con más de 1.000 metros de desnivel positivo acumulado. Aunque la jornada comenzó con algo de niebla, finalmente lució el sol y nos acompañó una buena climatología.
Y así terminamos el año con unas cervecitas brindando por que en el 2018 disfrutemos en nuestras salidas llenas buen rollo y camaradería de tantas buenas jornadas de bici como en el año que nos dejaba.

¡¡¡FELIZ AÑO 2018 A TODOS!!!