lunes, 14 de agosto de 2017

Domingo 13 de agosto de 2017 (Una de zarzas)



Dispuestos para continuar con nuestros “entrenamientos dominicales” con vistas a la Talajara de nuevo hemos adelantado la hora de salida, con lo que a las 8,00 horas nos hemos reunido en la Plaza Mayor un grupo formado por Eltiolavara, Jorge, Horacio, Rafa, y Alberto, uniéndose también a nosotros nuestro amigo Paquito con su hijo Abraham, y Juan Carlos, el “Presi” de la U. C. Villa del Prado.
Para esta jornada estaba prevista una “buena tirada” de 92 kilómetros, para lo que nos pusimos en marcha con dirección sur para abandonar el pueblo por la carretera M-540 para posteriormente desviarnos a la derecha  e incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox hasta llegar a la finca "La Blanca", donde giramos a la izquierda para llegar de nuevo hasta la carretera M-540, por la que continuamos hasta el final para tomar el camino vecinal de Almorox y Escalona a Villa del Prado.
Rodando a buen ritmo por el camino llegamos hasta la urbanización Valcarrillo-Campuzano, continuando desde allí por la carretera hasta la urbanización de Almorojuelo, que atravesamos para dirigirnos hacia la chopera junto al río y continuar con rumbo hacia Escalona.
Y allí nos encontramos con la primera “sorpresa desagradable” de la jornada, ya que lo que antes era un precioso senderito junto a la chopera ahora está todo destrozado, decidiendo “algún majete” que al arrancar los chopos este tiempo atrás sería “buena idea” (para joder) amontonar las zarzas de la zona sobre el sendero además de cortarlo con “alguna zanja que otra”.
Ello provocó que tuviéramos que hacer unos metros por una zona cubierta de pasto, y que Eltiolavara que iba “abriendo el grupo”, metiera la ruta delantera en un agujero oculto y “saliera por las orejas”, dándose un buen golpe en el muslo de la pierna izquierda.
Echando unas cuantas “pestes” solventamos la zona “chunga” y continuamos nuestra marcha hacia Escalona, donde llegamos tras pasar por un puente sobre la carretera N-403 y hacer frente a una cuesta de asfalto suelto.
Pusimos desde allí rumbo hacia Paredes de Escalona, tomando durante poco más de un kilómetro la carretera CM-543 para después abandonarla y tomar un camino en paralelo a la misma por el lado izquierdo por el que llegamos hasta el pueblo.
Con un buen ritmo de ruta hasta ese momento, atravesamos el pueblo de Paredes para a continuación hacer frente a la primera “subidita” de la jornada, que nos condujo hasta la cantera abandonada junto a la carretera, donde tras unos segunditos para tomar aire reanudamos la marcha hacia nuestro siguiente objetivo, Cenicientos.
Cruzamos la carretera CM-543 y “picando hacia arriba” continuamos la marcha recorriendo un camino inédito para nosotros hasta la fecha, por el que enlazamos con la Cañada de Talavera, para tomarla durante unos pocos metros antes de desviarnos a la izquierda para incorporarnos a una pista asfaltada por la que llegamos hasta Cenicientos, ya con Abraham mostrando que “no estaba fino” después de largo tiempo de inactividad, a pesar de “estrenar burra”. Ya en el pueblo nos dirigimos hacia un parque junto a la gasolinera del pueblo donde hicimos la “parada barrita” de la jornada además de una fotito de grupo.
Tras unos minutos de relax para reponer fuerzas, retomamos la marcha incorporándonos durante unos metros a la carretera M-545, para a continuación desviarnos a la izquierda para tomar el antiguo ¿Camino de Sotillo?.....
Y es que el ¿Camino de Sotillo? tras unos pocos metros se convirtió en un estrecho sendero entre zarzas de donde salimos todos con brazos y piernas marcados, dejando allí en las zarzas un montón de “muestras de ADN”.
En un momento donde tuvimos que cruzar de nuevo la carretera y en vista de que aún no llevábamos ni la mitad de la ruta prevista y de fuerzas tenía “lo justo”, Abraham prefirió abandonar la ruta y volverse para el pueblo por carretera, acompañándole Paco en su vuelta, con lo que el grupo perdió a los “Villa’s”.
El resto del grupo reanudamos la marcha para continuar por el ¿Camino de Sotillo?, haciendo más “empuja-bike” que otra cosa, ya que el supuesto camino se había convertido en una trialera llena de pedrolos y grietas donde era muy difícil mantenerse sobre la bici.
Tras un buen rato de “empuja-bike” que nos demoró mucho la marcha, por fin conseguimos enlazar con un camino ciclable, tomando después el camino de Fuentejaral (en el que también tuvimos un tramo invadido por las zarzas) y llegando por fin hasta las cercanías de Sotillo de la Adrada.
Enlazamos allí con la Cañada Real Leonesa Oriental, que se trataba de una pista asfaltada algo deteriorada por la que por fin ya poníamos rumbo de regreso al pueblo bajo un calor bastante considerable.
En una parada de reagrupamiento para esperar a Horacio, que ya acusaba el cansancio y el calor, decidimos por unanimidad acortar la ruta, ya que de realizar el recorrido previsto nos íbamos a ir tardísimo de hora, por lo que en vez de continuar por la Cañada Real con dirección hacia San Martín, al llegar a la pequeña rotonda de la carretera M-501 tomamos la carretera para realizar los dos kilómetros de ascenso por la misma hasta llegar a Rozas de Puerto Real.
En Rozas repusimos agua en una fuente y continuamos la marcha recorriendo un par de kilómetros hasta llegar a la urbanización Entrepinos, donde tomamos la avenida principal para atravesar la urbanización y tomar unas calles hasta enlazar con el comienzo de la trialera que baja hasta el arroyo Tórtolas.
En el descenso por la trialera Jorge se pegó “un buen revolcón”, saldado con unos rasponazos más (por si habían sido pocos los de las zarzas). Sin más imprevistos continuamos nuestra marcha rodando junto al arroyo Tórtolas hasta llegar a la carretera M-542, cruzando la misma junto a la urbanización “El Mirador de Cadalso”, lugar donde nos incorporamos al comienzo de la vía pecuaria del arroyo de Boquerón.
Con la “luz de reserva” empezando a encenderse, (Horacio ya la llevaba a punto de fundirse), recorrimos la vía pecuaria con su “picando hacia arriba” para una vez en el “alto” hacer una parada de reagrupamiento.
De nuevo reanudamos la marcha y pasando junto a la laguna del Manantial del Andrinoso (que ya está medio seca) nos dirigimos hacia la carretera N-403, a la que nos incorporamos durante unos metros hasta desviarnos a la izquierda para dirigirnos hacia la Cañada de Talavera.
De nuevo tras otra paradita de reagrupamiento en el alto, descendimos a gran velocidad por la cuesta asfaltada para después girar a la derecha e incorporarnos al antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado, por el que realizamos el descenso final hasta el pueblo.
Al final no hemos podido realizar la ruta prevista y hemos tenido que acortarla, pero aun así nos ha salido una ruta de unos 76 kilómetros con más de 1.000 metros de desnivel acumulado que nos ha puesto “las patas bien duritas”.
Al igual que el domingo anterior, ha sido una lástima que hayamos perdido un montón de tiempo al haberse perdido los caminos y senderos, lo que nos ha ocasionado llegar al pueblo cerca de las tres menos cuarto de la tarde.
A ver si “a la tercera va la vencida” y podemos por fin realizar una buena ruta sin contratiempos de ningún tipo…..

martes, 8 de agosto de 2017

Domingo 6 de agosto de 2017 (¡¡¡Vaya mañanita de pinchazos!!!)



Continuamos con los calores estivales y por ello y con la intención de hacer otra ruta larga de entrenamiento hemos adelantado en esta ocasión la salida a las 8,00 horas, juntándonos en la Plaza Mayor un grupito compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Horacio, Rafa, y Alberto, uniéndose también a nosotros nuestro amigo Paquito, y Ángel “Cazolón”.
Iniciamos nuestra ruta “de rodaje” dirigiéndonos hacia el sureste para tomar el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, al que nos incorporamos para rodar a buen ritmo hasta llegar a la pista asfaltada que va hacia la Ermita de La Poveda, que tomamos con dirección a esta última.
Llegamos a la Ermita y dejándola a nuestra izquierda continuamos por el Camino de La Poveda con dirección hacia la carretera M-507, rodando a buen ritmo y reagrupándonos antes de cruzar la misma para continuar después por un senderito que transcurre en paralelo a la carretera M-507 que enlaza con la carretera de Carreta Quebrada (Picadas) y donde comenzaron “nuestras desdichas”.
Y es que el tema en cuestión es que ahora “los abrojos” están en su punto álgido, y a los lados del mencionado senderito han proliferado de manera importante bastantes matas, con lo que es muy importante “no salirse de la zona limpia” para no pinchar, cosa que Horacio no hizo, lo que ocasionó que tuviéramos que hacer la primera parada de la jornada para solventar el primero de los pinchazos de la mañana.
Tras los minutos de parada, reanudamos la marcha y nos incorporamos a la “carretera de Picadas” poniendo rumbo hacia la presa para tras pasar sobre el muro comenzar a recorrer por la vía verde los casi siete kilómetros hasta el final del embalse.
De nuevo rodábamos a buen ritmo cuando………¡¡pinchazo!!, otra vez Horacio había pinchado. Otra vez tocaba realizar una paradita imprevista para realizar la reparación, lo que de nuevo nos llevó unos minutos hasta que pudimos reanudar la marcha y llegar hasta el final del embalse de Picadas.
Bordeamos a continuación el Cerro del Cubo para después pasar bajo la carretera M-501 y bordear la nueva estación de tratamiento de aguas de Pelayos para dirigirnos hacia el monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, donde nos incorporamos al trazado del “ferrocarril del Tiétar” para poner rumbo hacia San Martín de Valdeiglesias.
Como la jornada estaba por no dejarnos coger ritmo………¡¡nuevo pinchazo de Horacio!! (el tercero). De nuevo realizamos unos minutos de paradita para solventar este nuevo imprevisto reanudando posteriormente la marcha camino de San Martín, donde en la fuente que se encuentra junto a la antigua estación de tren hicimos la “parada barrita” de la jornada, aprovechando para la reparación de un nuevo pinchazo en la bici de Horacio….¡¡¡el cuarto!!! (la situación ya parecía “de coña”).
Tras reponer fuerzas y poner una nueva cámara en la rueda, reanudamos la marcha y abandonamos San Martín de Valdeiglesias por el GR-10 para a continuación atravesar de nuevo la carretera M-501 y proseguir por el GR-10 hasta llegar a la carretera M-542, a la que tuvimos que incorporarnos durante unos metros hasta girar a la derecha para enlazar con una pista por la que dirigirnos hacia la urbanización “Navapark”.
Atravesamos a continuación la urbanización “Navapark”, donde a la salida nos esperaba un sendero que desde la última vez que estuvimos por allí ha sido invadido por las zarzas, lo que ocasionó que alguno se llevara “algún recuerdo” en los brazos.
Tras atravesar el tramo “complicado” por las zarzas, comenzaba un ascenso por un sendero por la zona de “Las Herreras”, que se nos hizo “más durito” al transcurrir por “la solanera”, ya que el sol empezaba a calentar de manera “considerable”.
Después de la subida por el sendero, nos esperaba a continuación un nuevo tramo en el que tuvimos que hacer de “Frank de la Jungla”, apartando y esquivando zarzas de nuevo mientras caminábamos sobre…..¡¡barro!! ¡¡en el mes de agosto!!.
Por fin conseguimos dejar atrás “la vegetación” y realizamos la parte final de la subida que nos llevó hasta la entrada de la urbanización “Entrepinos”, incorporándonos a la avenida principal para comenzar a atravesar la urbanización hasta enlazar con el comienzo de la trialera que baja hasta el arroyo Tórtolas.
Realizamos el descenso por la trialera sin imprevistos, y a continuación rodando junto al arroyo llegamos hasta la carretera M-542 cruzando la misma junto a la urbanización “El Mirador de Cadalso” para incorporaros en el comienzo de la vía pecuaria del arroyo de Boquerón.
Recorrimos la vía pecuaria siendo buena parte de ella a la sombra (lo cual era de agradecer), y llegamos hasta el abrevadero que se encuentra ya en la parte de arriba, donde hicimos una nueva parada para “repostar agua” además de aprovechar algunos para darse un remojón en el pilón y afrontar así “mas frescos” los últimos kilómetros de la ruta.
Y como la cosa iba de ello………¡¡Pues nuevo pinchazo!! (ésta vez de Paco), que había tenido que realizar los últimos metros “a pata” hasta el abrevadero y que aprovechamos para arreglar allí la sombrita.
De nuevo reanudamos la marcha y nos dirigimos hacia la carretera N-403, donde nos dimos cuenta que Paco y Alberto se habían quedado atrás y no venían en el grupo. ¿¿Pero qué pasa ahora??, nos preguntábamos.
Resultó que tras arreglar el pinchazo, Paco había dejado la rueda mal montada y “se le había salido el eje”, con lo que de nuevo hubo que estar unos minutos “maniobrando” para dejar la bici en condiciones de seguir, pudiéndonos reagrupar todos de nuevo junto a la Cañada de Talavera.
Ya únicamente nos quedaba la parte final del recorrido, para lo que descendimos a gran velocidad por la cuesta asfaltada (que se ha deteriorado mucho últimamente) para después girar a la derecha e incorporarnos al antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado, por el que realizamos el descenso final hasta el pueblo.
Al final nos han salido unos 65 kilómetros de ruta y hemos llegado al pueblo sobre las 13,20 horas. Aunque la ruta ha estado muy bien para “nuestros intereses de entrenar”, ha sido una lástima que hayamos perdido una hora entre tantas reparaciones, lo que nos ha impedido alargar algo más la ruta.
Esperemos no tener en el futuro más jornadas como ésta, habiendo batido el récord de imprevistos con 5 pinchazos y una avería.
¡¡¡VAYA MAÑANITA!!!

martes, 1 de agosto de 2017

Domingo 30 de julio de 2017 (Ozú, que caló!!!)



Adelantando para esta jornada nuestro horario de salida habitual a las 8,30, nos hemos reunido en la Plaza Mayor a la hora de siempre para compartir una nueva jornada de pedaleo y calorcito un grupo compuesto por Eltiolavara, Jorge, Transcastro, Horacio, Rafa, y Alberto, uniéndose también a nosotros nuestro amigo David, que todos los veranos nos acompaña algún día.
Debatiendo hacia dónde dirigirnos, Transcastro propuso enseñarnos un nuevo camino para llegar a Almorox que había descubierto en una de sus salidas en bici entre semana. Estando todos de acuerdo, echamos a rodar poniendo rumbo sur para abandonar el pueblo por la carretera M-540, por la que rodamos unos metros para a continuación desviarnos a la derecha e incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox hasta llegar a la finca "La Blanca", donde giramos a la izquierda para llegar de nuevo hasta las inmediaciones de la carretera M-540, aunque en vez de incorporarnos a la misma fuimos rodando por un senderito en paralelo que transcurre sobre la conducción de agua que va a la urbanización de Las Hoyas.
Llegamos a la entrada de la urbanización y comenzamos a bordearla por un camino-sendero entre las encinas que en leve ascenso nos condujo hasta las casas de Valdeolivas, desde donde pusimos rumbo hacia Almorox.
Ya en las cercanías de Almorox, al llegar al antiguo trazado de ferrocarril, llegó el momento de que Trasncastro nos mostrara el nuevo camino, para lo que nos desviamos a la derecha tomando un camino que transcurre por la ladera del Cerro Miradero, enlazando a continuación con el Camino de la Fuente por el que llegamos hasta Almorox, comprobando que efectivamente esa nueva alternativa no la habíamos recorrido hasta ahora.
Una vez en Almorox, nos dirigimos hacia la Ermita de la Virgen de la Piedad, donde tras una breve parada para reponer agua continuamos la marcha para descender hasta el arroyo de Tordillos, que cruzamos por un puente para a continuación pasar bajo la carretera M-544 y comenzar a ascender por el antiguo camino de Cadalso de los Vidrios a Almorox, bajo un calorcito que ya empezaba a ser “considerable”.
Durante la subida abandonamos el camino de Cadalso de los Vidrios y nos incorporamos a la senda del Cerro Cruz, por la que continuamos ascendiendo hasta tomar un nuevo camino a la derecha y recorrer la zona de “Risco Pandero” para dirigirnos hacia el pequeño pantano de “El Romillo”.
En los metros finales de bajada antes de llegar al pantano, Horacio “se dio un vuelo considerable”, lo que le ocasionó unos desperfectos en las zonas del codo y la rodilla derechos, que se tuvo que limpiar en el pantano mientras hacíamos la “parada barrita” de la jornada además de una fotito de grupo.
Tras los minutillos de relax, reanudamos la marcha recorriendo el sendero que bordea el pantano para dirigirnos hacia la Cañada de Talavera, a la que nos incorporamos durante unos metros para a continuación desviarnos a la izquierda y comenzar a recorrer la zona del “Pinar de Almorox” hasta llegar a la carretera M-507 junto al “Campamento Alfonso VI”, cruzando la misma para continuar ascendiendo entre los pinos rodando en paralelo a la carretera N-403.
Por suerte los buenos tramos de sombra que recorríamos por el pinar nos protegían del sol mientras durante el esfuerzo comprobábamos cómo la temperatura cada vez era más alta cada vez que el camino nos “sacaba” de la sombra para ponernos al descubierto durante algunos metros.
Llegamos entonces a la carretera N-403 junto a la laguna del Pozo Alcornocoso, cruzando la misma para continuar ascendiendo hasta llegar a la Cañada de Talavera, ya con Horacio bastante “cascadillo” físicamente producto de las heridas y del asfixiante calor.
Con el fin de reponer agua decidimos encaminar nuestros pasos hacia Pelayos de la Presa, para lo que recorrimos unos tres kilómetros por la Cañada para a continuación desviarnos a la izquierda para tomar el Camino de Valdenoches y ascender unos metros hasta llegar a la “explanada” que hay entre el Cerro Valdenoches y el Alto de la Mira.
Recorrimos a continuación el camino entre los pinos que transcurre por la cara norte del Alto de la Mira acompañados por un “concierto de chicharras” hasta llegar a la carretera M-541, por la que descendimos unos metros hasta llegar a una fuente donde por fin pudimos reponer agua, muy necesario en una jornada como la que estábamos teniendo.
Después del ratillo de relax, reanudamos la marcha bajando por la carretera M-541 hasta las cercanías de Pelayos, donde nos desviamos a la derecha para tomar un camino por el que rodamos en paralelo a la carretera M-501 para después desviarnos a la derecha y tras un cortito ascenso enlazar con la Cañada de Talavera, por la que descendimos hasta llegar al embalse de Picadas.
Ya con el único pensamiento del baño que nos íbamos a dar cuando llegáramos a nuestro “lugar habitual” para esos menesteres, comenzamos a recorrer la vía verde a buen ritmo, lo que hizo más patente todavía que Horacio no se encontraba “fino”.
Por fin llegamos a nuestro “lugar de baño”, donde como es habitual, casi sin “despojarnos” de nada, y alguno hasta con el casco puesto, nos lanzamos al agua para darnos un merecidísimo “refrescadito” que nos supo a gloria, y que daba ganas de quedarnos un buen rato “a remojo”.
Pero muy a nuestro pesar teníamos que continuar la marcha, así que subimos a nuestras cabalgaduras y continuamos recorriendo la vía verde, pasando a continuación sobre el muro de la presa y afrontando después el ascenso por la carretera hasta llegar al alto, donde nos reagrupamos tras la subida para proseguir con el posterior descenso por la carretera hasta desviarnos a la derecha para tomar como es habitual el camino de detrás del Safari Park, por el que enlazamos con el camino del Molino de Rodeles hasta llegar a la carretera M-507 a la altura de "El Rececho" donde cruzamos la carretera para enlazar con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y recorrer los últimos kilómetros hasta llegar al pueblo.
Al final nos ha salido una estupenda ruta de cerca de 60 kilómetros, de perfil “durito”, que nos ha tenido casi cinco horas dándole al pedal, lo que unido al asfixiante calor que nos ha acompañado durante toda la mañana “hizo estragos” en Horacio.
De esta manera nos hemos “pegado” una buena ruta para comenzar “en serio” con la preparación de nuestro objetivo de realizar “La Talajara” de 120 kilómetros.