martes, 20 de junio de 2017

Domingo 18 de junio de 2017 (Primer vadeo del río en el año)



Con previsión de mucho calor aunque con ganas de darle al pedal nos hemos reunido en la jornada de hoy en la Plaza Mayor de Villa del Prado un grupito compuesto por Eltiolavara, Jorge, Transcastro, Horacio y Rafa, uniéndose a nosotros nuestro amigo Javi, de El Encinar, para formar un sexteto.
En el momento del debate por ver hacia dónde dirigiríamos nuestros pasos, estuvimos de acuerdo en que con el calor que empezaba a hacer sería mejor no darnos “el calentón” tirando p’arriba (bastante habíamos tenido el domingo anterior), por lo que largo tiempo después decidimos comenzar una ruta de manera “más relajada”.
Salimos desde la Plaza Mayor con rumbo sur para tomar el “Camino de la Torre”, llamado así por ser desde tiempos medievales el camino que comunicaba Villa del Prado con el pueblo toledano de La Torre de Esteban Hambrán, por el que rodamos cómodamente durante unos cinco kilómetros y medio hasta llegar a lo que en el pueblo se llama “El Charco del Arropino”.
Enlazamos allí con el “Camino de las Migueras”, por el que transitamos en paralelo al río hasta girar a la derecha para tomar el “Camino de Montrueque”, por el que recorrimos unos dos kilómetros hasta desviarnos a la izquierda por lo que antiguamente era el “Camino de los Almorojanos”, que ahora es la “linde” entre dos viñas del que queda únicamente un sendero entre el pasto.
El “Camino de los Almorojanos” nos condujo hasta el “Poblado del Alamín”, donde a la sombra y junto a lo que antiguamente era el colegio nos hicimos una fotito de grupo, antes hacer un pequeño recorrido para dirigirnos hacia la carretera M-540, que tomamos durante unos pocos metros para continuar por un sendero paralelo a la misma que transcurre sobre la conducción de agua hacia la urbanización de “Las Hoyas”.
Nos incorporamos más delante de nuevo a la carretera M-540, por la que continuamos hasta enlazar con el camino vecinal de Escalona y Almorox a Villa del Prado, por el que pedaleando a buen ritmo llegamos hasta las cercanías de la urbanización “Valcarrillo-Campuzano”, donde giramos a la izquierda para dirigirnos hacia el río Alberche.
Llegamos al “Vado Campisano” y por primera vez en lo que va de año nos dispusimos a cruzar el río Alberche, así que “bici al hombro” nos metimos “de patas” en el río y con el agua a la altura de “los pelendengues” en algunas zonas vadeamos todo el ancho del mismo, quedándonos con un considerable “hormigueo” en las piernas por estar el agua……¡¡helada!!!.
Tras unos minutos para calzarnos (algunos) retomamos la marcha para incorporarnos al “Camino de Escalona a Méntrida” y rodar por el mismo hasta llegar al puente de Escalona sobre el río Alberche, por el que de nuevo cambiamos de orilla.
Nada más cruzar el puente, nos esperaba para subir al pueblo “nuestro amigo” el cuestón, esa rampa del 28% que tomamos cada vez que vamos por allí para subir rápidamente hasta Escalona, donde nos dirigimos hacia un mirador donde con unas bonitas vistas de toda la zona del río hicimos la “parada barrita” de la jornada.
Reanudamos la marcha para atravesar el pueblo y pasando sobre la carretera N-403 incorporarnos al “Camino viejo de Escalona a Almorox”, por el que recorrimos unos seis kilómetros “picando hacia arriba” hasta llegar a Almorox, donde nos dirigimos hacia la Ermita de la Virgen de la Piedad para reponer agua en la fuente que allí se encuentra.
Tras reponer agua y refrescarnos (el calor empezaba a ser considerable), echamos de nuevo a rodar tomando durante unos metros la carretera N-403 hasta desviarnos a la derecha para por unos senderos en paralelo a la misma llegar hasta la urbanización de Pinar de Almorox.
Realizamos una nueva paradita para refrescarnos en una fuente junto a las pistas de tenis de la urbanización y atravesamos la misma para comenzar a ascender hacia la urbanización de El Encinar del Alberche por el camino que transcurre entre los pinos.
Llegamos a El Encinar del Alberche y nos dispusimos a atravesar la urbanización para poder enlazar con el cortafuegos que bordea la misma por su parte sur, abandonando Javi el grupo para dirigirse ya hacia su casa y dar por terminada la ruta, mientras al resto aún nos quedaban unos kilómetros de “torraera” hasta el pueblo.
Tras bordear la urbanización por el cortafuegos, descendimos hasta el arroyo de Arrofresnos, donde a continuación nos esperaba el último rampón del 24% para subir por la ladera del cerro Crespo, bajando a continuación por un divertido senderito entre las encinas hasta el arroyo Arrelobos, y continuando con la subida final y posterior descenso que nos condujo hasta el Polígono Industrial, donde llegamos unos minutos después de las 13,00 horas.
Al final nos ha salido una ruta de unos 46 kilómetros, mas “blanditos” de lo que estamos acostumbrados aunque bajo unas temperaturas bastante altas, lo que hizo que nos fuéramos refrescando allí por cada fuente que pasábamos.
Si siguen estos calores……el domingo que viene no falta un baño en el pantano!!!.

martes, 13 de junio de 2017

Domingo 11 de junio de 2017 ("El Doblete de Iruelas". Duro......????. ¡¡¡Que va!!!!)



De nuevo llegó el turno de realizar una de nuestras rutas mensuales, siendo en esta ocasión la “Reserva Natural del Valle de Iruelas” el lugar elegido para disfrutar de nuestra afición afrontando el enorme reto de hacer un “doblete” y conquistar dos de las cumbres de la zona, el “Alto de Cabeza de la Parra”, de 1.639 metros de altitud y el “Alto del Mirlo” o Pico de Casillas, con sus 1.768 metros.
Aunque inicialmente habíamos quedado a las 8,00 horas en la estación de autobuses, finalmente decidimos adelantar la hora a las 7,30 en previsión de la “torraera” que se anunciaba, y allí nos hemos reunido un estupendo grupo compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Horacio, Alberto, Perejil, Jose, Jorge, y Rafa.
Tal como íbamos llegando fuimos “apañando” las bicis en la “fregoneta” de Transcastro para posteriormente poner rumbo hacia El Tiemblo, lugar de inicio de la ruta y de donde nos separaban unos 30 kilómetros.
Estacionamos los vehículos a la entrada del pueblo, donde comienza la carretera que se dirige hacia “El Castañar” y nos dispusimos a realizar los preparativos oportunos de montaje de bicis y equipamiento, comenzando a rodar sobre las 8,20 horas de la mañana.
Nuestro primer objetivo era coronar el “Alto de Cabeza de la Parra”, para lo que teníamos por delante un ascenso de unos 16 kilómetros, realizando una primera parte del mismo de unos cinco kilómetros por la pista asfaltada del castañar hasta desviarnos a la derecha para abandonar el asfalto y continuar con el ascenso recorriendo por una pista la falda de la montaña, disfrutando de unas bonitas vistas mientras poco a poco ganábamos metros de altitud.
Tras unos seis kilómetros de ascenso “cómodo” por la pista llegamos a la primera de las zonas complicadas de la ruta, al abandonar la misma para desviarnos a la derecha y ascender por el collado de la “Majada del Espino”, donde tuvimos que hacer frente a unas rampas entre el 15% y el 20% donde Perejil y Horacio echaron “pie a tierra” por primera vez en la mañana.
Después de pasar esa zona “complicada”, hicimos una paradita en una fuente junto a un refugio para reponer “líquido elemento” (que parecía salido de una nevera) antes de continuar para hacer frente a los quinientos metros finales hasta coronar el collado y llegar a la Majada del Serrano.
Ya sin apenas vegetación, allí a nuestra derecha comenzaba una gran cuesta a la que tendríamos que hacer frente para continuar la marcha hacia nuestro objetivo, de donde aún nos separaban unos dos kilómetros y medio y donde conseguimos llegar haciendo frente de nuevo a una buena rampa antes de llegar al refugio y a la antena que hay en la cima.
Y disfrutando de unas estupendas vistas del embalse del Burguillo y de toda la zona realizamos un parada barrita para reponer fuerzas además de las “obligadas” fotitos de recuerdo, dejando testimonio gráfico de haber conquistado con éxito el primero de los dos objetivos de la ruta, el “Alto de Cabeza de la Parra”.
Tras esos minutos de relax, reanudamos la marcha para poner rumbo hacia el imponente “Alto del Mirlo”, para lo que tuvimos que volver sobre nuestras rodadas hasta llegar de nuevo a la Majada del Serrano, donde entre nosotros y el “Alto del Mirlo” se elevaba el “Cerro de la Encinilla”, de 1.597 metros de altitud, donde nos tocó hacer frente a un rampón de unos 300 metros al 18% de pendiente media, que unido a la piedra suelta del firme hizo que todos tuviéramos que hacer unos metros de “empuja-bike”.
Al coronar el cerro, hicimos una paradita para “tomar aire” y hacernos una fotito con el “Pico de la Escusa” de fondo que también “conquistamos” hace algún tiempo, reanudando después la ruta para hacer frente a un descenso de auténtico “vértigo” por la ladera del “Cerro de la Encinilla”, que con un desnivel negativo del -35% unido a la sequedad del terreno hacía imposible frenar la bicicleta.
Tras completar la bajada “como buenamente pudimos” llegamos hasta la “explanada” del Pozo de la Nieve, alzándose delante de nosotros las primeras rampas de ascenso hacia “El Mirlo”, que con algunos tramos de hasta el 26% de inclinación hicieron a algunos “tirar la toalla”, “quitándose las ganas” a Perejil, Horacio, Jorge y Transcastro de coronar “el gigante”.
Pero un cuarteto de valientes compuesto por Eltiolavara, Alberto, Jose y Rafa no estaban dispuestos a rendirse tras las bajas de la mitad del grupo y conscientes de que iba a tocar realizar algunos tramos de “empuja-bike” continuaron con el ascenso para hacer frente a los dos kilómetros restantes hasta la cima luchando contra rampas de entre el 10% y el 20% de inclinación, unas veces pedaleando y otras “empujando”.
Finalmente y tras una “dura batalla” con gran esfuerzo físico, los cuatro valientes consiguieron llegar a la cima, viéndose recompensados con las espectaculares vistas en 360º de toda la zona que se disfrutan desde el vértice geodésico que allí se encuentra.
Tras reponer fuerzas disfrutando el paisaje y unas fotitos de recuerdo, a continuación tocaba hacer frente al descenso, en algunas partes algo “complicado” por la inclinación, que se saldó con una rotura de cadena y una caída sin consecuencias (sólo chapa y pintura) por parte de Rafa.
Al llegar a la explanada del Pozo de la Nieve, resultó que Transcastro, Perejil, Horacio y Jorge se habían cansado de esperar y habían decidido continuar con la ruta y dirigirse hacia “El Castañar”, con lo que “El cuarteto de la cima” emprendió el descenso hacia la “Garganta de la Yedra” poniendo rumbo hacia “El Castañar”, donde efectivamente se encontraba el resto del grupo.
Una vez reunidos los ocho, continuamos la marcha descendiendo hasta el parking del castañar, desde donde únicamente restaban de realizar los últimos diez kilómetros de la ruta, que consistían en un descenso por pista sin ninguna dificultad técnica y que realizamos sin contratiempos.
Con una buena “torraera” cayendo y con “el gañote seco”, en los coches nos esperaba el ansiado avituallamiento sólido y líquido habitual después de las rutas, que sirvió como siempre para pasar un buen rato comentando los “pormenores” de la jornada entre risas y buen rollo.
En la que probablemente ha sido la ruta más dura de las realizadas por el Club hasta la fecha, nos hemos marcado un recorrido de unos 40 kilómetros en una estupenda mañana de mountain bike, con bastante “calorcito” en algunos momentos pero llevadero por la altura a la que llegaba la ruta, y en la que únicamente la mitad del grupo consiguió culminar con éxito el reto del “Doblete de Iruelas”.
Ahora a pensar dónde será la próxima………….

lunes, 5 de junio de 2017

Domingo 4 de junio de 2017 (En busca del teléfono perdido)



De nuevo está aquí el domingo y listos para darle al pedal nos hemos reunido para la jornada de hoy en la Plaza Mayor de Villa del Prado un grupito compuesto por Eltiolavara, Jorge, Transcastro, Horacio, Jose, Rafa y Mariano, que después de tres meses por fin tenía un domingo libre para “sacar la burra a pasear”.
Para esta jornada habíamos previsto dirigirnos hacia la zona del embalse de San Juan para disfrutar de los bonitos senderos que hay por aquella zona, por lo que minutos después de las nueve comenzamos a rodar dirigiéndonos hacia el norte para tomar el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado.
Con Jorge en cabeza (como si tuviera prisa) tirando de un grupo “bastante estirado”, realizamos toda la subida sin contratiempos hasta llegar al alto en la ladera del cerro de Santa Lucía, donde según “el personal” iba llegando tocaba esperar unos segundos hasta que nos reagrupamos todos.
Continuamos la marcha para dirigirnos hacia la Cañada de Talavera, cruzando la misma para incorporarnos al camino de San Martín de Valdeiglesias recorriendo el cortafuegos y pasando junto al “Canto del Pichón” hasta enlazar con el camino de La Fuenfría, por el que llegamos hasta la carretera M-541, que atravesamos para continuar dirección San Martín.
Tras cruzar la carretera M-541 continuamos durante unos metros por el camino de la Fuenfría hasta desviarnos a la izquierda para tomar un sendero entre los pinos por el que llegamos hasta el "Alto de Castillejos", desde donde continuamos con dos divertidos descensos por senderos entre los pinos para enlazar con la pista que conduce al “Bosque Encantado” y que nos llevó hasta la carretera M-501 junto a la ermita del Cristo de la Sangre de San Martín de Valdeiglesias.
Cruzamos la carretera M-501 y nos internamos en el pueblo de San Martín, donde en una fuente repusimos “líquido elemento” antes de continuar atravesando el pueblo para dirigirnos hacia la zona del polideportivo y desde allí tomar el camino de Molino Quemado.
Tras un primer tramo de senderos, llegamos al “Canto las Brujas”, donde hicimos una paradita para hacernos la fotito de grupo con las vistas de El Tiemblo y el pico “Cabeza de Parra” que tenemos pensado visitar el próximo domingo.
Después de la fotito reanudamos la marcha para recorrer un nuevo tramo de senderos por la ladera del “Cerro de La Guache” y cuando Jorge iba a “echar mano” del teléfono para hacer unas fotos soltó un……¡¡¡Hostias, he perdido el teléfono!!!.
Aunque Jorge nos animaba a continuar la ruta, decidimos acompañarle “rehaciendo” el camino para buscar el aparato, y así probar suerte intentando escuchar el tono mientras no parábamos de llamarle.
Como él pensaba que seguramente se lo habría dejado en la fuente de San Martín donde habíamos parado a reponer agua, salió “a toda leche” hacia allí, mientras el resto del grupo fuimos rehaciendo el camino hasta que por suerte conseguimos encontrar el teléfono, ya que una señora que paseaba con su perro y que previamente se había encontrado con Jorge lo oyó sonar a un lado del sendero y nos lo entregó.
Agradeciendo a la señora su “buen gesto” nos dirigimos de regreso hacia San Martín en busca de Jorge, ya que al haberse ido solo no teníamos manera de avisarle, y mientras en el trayecto decidíamos si “ser un poco cabrones” y “hacerle de sufrir” o decirle enseguida que lo teníamos nosotros.
Al llegar a la fuente nos le encontramos “apesadumbrado” por no encontrar el teléfono, y como habíamos decidido “no ser muy cabrones” tras unos segundos y “milagrosamente” se oyó sonar el tono del teléfono y se le alegró “el semblante”, dedicándonos algún “piropo” por ello.
Como ya se nos iba a hacer tarde para hacer la ruta prevista, pensamos que lo mejor sería dirigirse hacia el pueblo y que a modo de “pago de rescate” por recuperar el teléfono Jorge se pagara unas cervecitas fresquitas, a lo que aceptó sin problemas.
Pusimos entonces rumbo de regreso al pueblo, para lo que nos dirigimos de nuevo hacia la Ermita del Cristo de la Sangre para cruzar la carretera M-501 y comenzar la subida por la pista asfaltada por la que habíamos bajado anteriormente para después desviarnos a la izquierda y continuar ascendiendo por el camino de la Fuenfría “rehaciendo nuestras rodadas” para llegar de nuevo hasta la carretera M-541.
Recorriendo el camino de la Fuenfría con dirección hacia el pueblo y como lo hecho hasta ese momento “nos sabía a poco”, decidimos “aderezar ligeramente” la ruta continuando por ese camino para ascender por la cara sur del “Alto la Mira” haciendo frente a un par de buenas rampas de hasta el 23%.
Tras llegar al alto, a continuación “descenso vertiginoso” hasta la Cañada de Talavera y vuelta a ascender, esta vez por un cortafuegos en subida continua del 18% de inclinación durante unos 400 metros donde contábamos con la “animación” de las moscas revoloteándonos por la cara.
Después de los dos tramos de cortafuegos consideramos que ya era hora de ir a por las cervecitas y tomando el camino que transcurre por la cara sur del cerro de La Puebla enlazamos con el camino de San Martín de Valdeiglesias para afrontar los últimos kilómetros de la ruta, aunque antes de comenzar el descenso final hasta el pueblo nos desviamos a la izquierda para tras pasar una puerta, tomar el camino que recorre la ladera del cerro Lucía pasando por una explotación ganadera abandonada y enlazar con el antiguo camino de Villa del Prado a Pelayos de la Presa, recorriendo unos metros por el mismo hasta desviarnos a la derecha tomando el divertido senderito que lleva hasta detrás del depósito del agua de Villa del Prado y continuar desde allí hasta el pueblo.
Aunque no hemos podido realizar la ruta prevista por la pérdida del teléfono de Jorge, nos ha salido una buena rutilla de unos 40 kilómetros bonita en su recorrido y con sus tramos durillos de “entrenamiento” para la visita de la semana que viene al Valle de Iruelas.
Al llegar al pueblo nos dirigimos a la Plaza Mayor, desde donde habíamos comenzado la ruta, para sentarnos en una mesita a tomarnos esas cervecitas por el teléfono de Jorge y “ya de paso” por el cumple de Jose, aunque tras unos minutos comenzaron a caer unas gotas que dieron paso a goterones y granizos que no nos dejaron disfrutar de la terraza con la tranquilidad que hubiéramos querido pero en fin, al menos dio tiempo a “un par de ellas”.