lunes, 17 de abril de 2017

Domingo 16 de abril de 2017 (Continuando con la preparación para la "Toledo-Villa del Prado")



De nuevo con una previsión de bastante calorcito tal como está acompañando durante toda la Semana Santa, nos hemos reunido en la Plaza Mayor un quinteto compuesto por Alberto, Jorge, Horacio, Perejil y Rafa. Al igual que el domingo pasado se unieron también al grupo Pablo y Javi, además de nuestro amigo Raúl, que ya nos ha acompañado en anteriores ocasiones.
En esta ocasión habíamos planificado realizar la segunda de las rutas “de entrenamiento” con vistas a la “Toledo-Villa del Prado” prevista para el domingo que viene, con dos opciones “sobre la mesa”, siendo elegida la opción de Rozas de Puerto Real (entre las pestes de Perejil, que se quejaba de que cada día que sale le llevamos p’arriba).
Y así, entre varios “juramentos en arameo” por parte de Perejil, echamos a rodar con rumbo norte saliendo del pueblo por el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias, subiendo todos a buen ritmo (menudas liebres teníamos) menos Perejil, al que teníamos que esperar durante unos minutos en las dos puertas de paso durante el camino.
Tras agruparnos en el alto en la ladera del cerro de Santa Lucía, descendimos unos metros y giramos a la izquierda para incorporarnos a un cortafuegos “sube-baja” que recorrimos hasta llegar a los pies del cerro Otanejo, donde tomamos un senderito que transcurre junto al arroyo del Bodegón y que nos llevó hasta la Cañada de Talavera.
Al llegar a la Cañada de Talavera, giramos a nuestra izquierda para hacer frente a la cuesta asfaltada, esperando de nuevo a Perejil en el alto para continuar después bajando hasta la carretera N-403, a la que nos incorporamos durante unos pocos metros hasta desviarnos a la izquierda para abandonar el asfalto y tomar un camino para dirigirnos hacia la laguna del Manantial del Andrinoso.
Bordeamos la laguna por un sendero y cruzamos a continuación el arroyo del Linar para dirigirnos hacia la carretera M-541, la cual atravesamos para enlazar con la vía Pecuaria del arroyo del Boquerón, donde unos metros más adelante comenzaríamos el bonito ascenso entre los pinos hacia Cadalso por la ladera de La Nava del Cerro, durante el que aprovechamos para hacernos un par de fotitos de grupo.
Llegamos a Cadalso de los Vidrios y bordeamos el pueblo para cruzar la carretera M-541 y tomar el camino de la Higuera, que “picando para arriba” transcurre bordeando por su cara norte el pico “Lancharrasa” (el hermano de la Peña de Cenicientos), situado al oeste del pueblo de Cadalso.
Tras recorrer el camino salimos a la carretera M-546, por la que rodamos unos dos kilómetros hasta llegar a Rozas de Puerto Real, atravesando a continuación el pueblo para tomar durante unos metros la carretera M-507 y casi al final del pueblo nos desviamos a la derecha por una calle que nos llevó hasta una parte del castañar de Rozas de Puerto Real que recorrimos bajando por un senderito entre los castaños hasta llegar a una fuente, donde además de reponer agua hicimos la “parada barrita” de la jornada.
Tras reponer fuerzas, reanudamos la marcha para continuar bajando por el sendero hasta la carretera M-501, que cruzamos para por otro senderito enlazar con la Cañada Real Leonesa Oriental o "GR-180", por la que al cruzar un arroyo……¡¡PUM!! (reventón de Rafa en la rueda trasera), lo que ocasionó una parada obligada para subsanar el imprevisto.
Una vez arreglada la rueda, reanudamos la marcha para recorrer por la Cañada unos ocho kilómetros que nos llevaron a pasar por Navahondilla, bordear Navahonda y finalizar junto a la carretera AV-904 en las cercanías de los "Toros de Guisando".
Enlazamos a continuación con la carretera M-501, que venía con un montón de tráfico (de hecho unos metros más adelante estaban los coches ya parados) y por la que recorrimos alrededor de un kilómetro hasta desviarnos a la izquierda para abandonar el asfalto y tomar el GR-10 con destino a San Martín de Valdeiglesias bajo un solecito que ya calentaba “lo suyo”.
En San Martín hicimos una nueva paradita de relax en un parque para reponer agua y a continuación reanudamos la marcha para incorporarnos de nuevo al GR-10 con dirección a Pelayos, donde aprovechando que “picaba p’abajo” “las liebres” se pusieron a darlo todo llevando al personal “con la lengua fuera”.
Llegamos a Pelayos y desde allí a la gasolinera, donde nos incorporamos durante unos metros a la M-501 (de nuevo bien atascada) para enlazar con la vía verde de Picadas, y otra vez “las liebres” se pusieron a “sacar brillo al plato” dispuestos a “reventar al personal” con Raúl en cabeza poniendo un ritmo digno de una carrera.
Tras recorrer toda la vía verde y hacer la subida por la carretera, hicimos una paradita de reagrupamiento en el alto, para después bajar por la misma carretera hasta desviarnos a la derecha para tomar el camino que transcurre por detrás del Safari-Park, por el que enlazamos con el camino del Molino de Rodeles hasta llegar a la carretera M-507 a la altura de El Rececho, para cruzar la carretera y enlazar con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que regresamos al pueblo todos menos Perejil que prefirió tomar la carretera.
En una jornada en la que hemos pasado bastante calor, nos hemos "metido para las patas" un bonito rutón de entrenamiento de casi 68 kilómetros, de nuevo con la "única pega" de que nos fuimos bastante de hora, llegando al pueblo a las dos la tarde.
Y el domingo que viene....¡¡De Toledo a Villa del Prado!!.

lunes, 10 de abril de 2017

Domingo 9 de abril de 2017 (1ª ruta de entrenamiento para la "Toledo-Villa del Prado")



Con la previsión de una mañana de calorcito nos hemos reunido en la Plaza Mayor para nuestra cita dominical un grupito compuesto por Alberto, Transcastro, Jorge, Horacio, Javichy y Rafa. Se unieron también a nosotros Pablo y Javi, dispuestos a “echarse unas pedaladas” en nuestra compañía.
Para la jornada de hoy teníamos previsto realizar una rutilla que Alberto había preparado “de entrenamiento” con vistas a la Toledo-Villa del Prado que realizaremos próximamente, con lo que tras los minutillos habituales “de cortesía” por los rezagados, comenzamos a pedalear desde la Plaza Mayor de Villa del Prado poniendo rumbo sur para abandonar Villa del Prado por el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, donde a los pocos metros el grupo perdió un integrante, ya que Javi sufrió un “problema mecánico” que no se pudo subsanar, lo que le obligó a volverse para el pueblo.
El resto del grupo, con Horacio en cabeza, continuamos rodando a buen ritmo por el trazado del ferrocarril llegando hasta la pista asfaltada que enlaza la carretera M-507 con la ermita de La Poveda, donde giramos a la izquierda para tomar durante unos metros la misma y a continuación desviarnos a la derecha para por un camino salir a la carretera M-507.
Cruzamos la carretera para incorporarnos al camino del Molino de Rodeles, que recorrimos hasta enlazar con el camino-sendero que transcurre por detrás del Safari Park, y por el que llegamos hasta la carretera de Picadas, a la que nos incorporamos para dirigirnos hacia la presa.
Pasamos sobre el muro y comenzamos a recorrer la vía verde, con “los llaneadores” Jorge y Javichy tirando del grupo “a paso ligero” hasta llegar a la explanada donde comienza la subida hacia la urbanización “El Morro”, donde giramos a la derecha para comenzar con dicha subida y atravesar la urbanización para continuar rodando por la carretera que enlaza la misma con Navas del Rey.
Atravesamos también el pueblo de Navas del Rey para dirigirnos hacia el cementerio, donde tomamos el camino bajo a Colmenar de Arroyo continuando después sobre la conducción Picadas-Valmayor hasta llegar a las cercanías de Colmenar de Arroyo, donde en una praderita al sol aprovechamos para hacer la “parada barrita” de la jornada además de una fotito de grupo y donde Pablo tomó esos minutos para arreglar un pinchazo en su rueda delantera que se había producido un par de kilómetros atrás y que parecía que el líquido antipinchazos no era capaz de solventar.
Tras reponer fuerzas, echamos de nuevo a rodar atravesando Colmenar de Arroyo para adentrarnos en “terreno desconocido” para nosotros, abandonando el pueblo para rodar entre encinas por el camino de Navalpozo, pasando algunas puertas y alambradas para salir a una conducción de agua del embalse de Picadas que se encuentra asfaltada por encima.
Rodamos sobre el asfalto durante unos metros para de nuevo saltar una valla y poder tomar la Cañada Real Leonesa, abandonándola posteriormente para internarnos en la finca El Salobral y realizar un rápido descenso que nos condujo hasta el camino de Chapinería a Perales, al que nos incorporamos para poner dirección Chapinería cruzando unos metros más adelante el arroyo de Carnero, que en esa zona sirve de límite entre los términos municipales de Navalagamella y Colmenar de Arroyo y que bajaba con bastante agua, por lo que tuvimos que refrescarnos un poquillo los pies.
Recorriendo el camino “picando hacia arriba” bajo un solecito considerable (27 graditos según el termómetro de Transcastro) pusimos rumbo hacia Chapinería llegando posteriormente al pueblo junto a la rotonda sobre la M-501, para disponernos a continuación a atravesar el pueblo realizando una paradita para reponer agua en una fuente y aprovechando Pablo para comprar en una tienda una botella de “coca-cola” fresquita que fuimos pasando “de mano en mano” para “refrescar el gañote” todo el grupo.
Reanudamos la marcha y atravesamos el pueblo para tomar la Cañada Segoviana durante unos metros hasta desviarnos para tomar un bonito sendero entre las encinas que transcurriendo por el Prado de la Lancha nos hizo disfrutar de una bonita bajada hasta enlazar de nuevo con la Cañada Segoviana, por la que continuamos descendiendo hasta las cercanías de Aldea del Fresno, bordeando a continuación el pueblo por el camino que recorre la orilla del río Alberche hasta llegar al puente de La Pedrera, donde nos incorporamos a la carretera M-507.
Tras rodar unos metros por el asfalto, tomamos el senderito que transcurre junto a la carretera y que recorrimos para enlazar con el camino de La Poveda, al que nos incorporamos para poner dirección hacia la ermita de La Poveda, pasando junto a la misma para continuar por la pista asfaltada hasta llegar de nuevo al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox por el que realizamos los kilómetros finales de la ruta hasta regresar al pueblo.
Con la “única pega” de que hemos llegado al pueblo bastante más tarde de lo habitual, nos ha salido una estupenda ruta de unos 68 kilómetros que ha cumplido a la perfección con el objetivo de servirnos de entrenamiento para la “Toledo-Villa del Prado”, conociendo además una zona por la que no habíamos transitado nunca y que aunque atractiva por ser un gran encinar, nos ha dejado un “regusto amargo” por la cantidad de puertas y vallas que hemos tenido que sortear, con incontables carteles de “Propiedad Privada, Prohibido el paso”.

lunes, 3 de abril de 2017

Domingo 2 de abril de 2017 (Celebrando los 15 años del Club)



Con algo de fresquito a primera hora aunque con previsión de una buena climatología nos hemos juntado en la Plaza Mayor para pedalear en la jornada de hoy un grupito compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Jorge, Horacio y Rafa.
Con unas cervecitas “en mente” con motivo de la celebración del “15º cumpleaños del Club” al finalizar la ruta, se hacía “necesario” estar pronto de vuelta, así que con ese fin unos minutos después de las nueve echamos a rodar desde la Plaza Mayor de Villa del Prado poniendo rumbo sur para abandonar Villa del Prado por el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que llegamos hasta la pista asfaltada que enlaza la carretera M-507 con la ermita de La Poveda, donde giramos a la izquierda para tomar durante unos metros la misma y a continuación desviarnos a la derecha para por un camino llegar hasta la carretera M-507, con una paradita incluida durante unos minutos por un “problema mecánico” de Transcastro.
Cruzamos la carretera para incorporarnos al camino del Molino de Rodeles, que recorrimos hasta enlazar con el camino-sendero que transcurre por detrás del Safari Park, y por el que llegamos hasta la carretera de Picadas, incorporándonos a la misma para realizar un rápido ascenso para terminar de calentar las piernas antes de descender hasta el muro del embalse.
Allí comenzamos a rodar a buen ritmo con Jorge “desbocao” tirando del grupo y demostrando que es “pájaro de llaneo” hasta llegar a la explanada donde comienza la subida hacia la urbanización “El Morro”, donde giramos a la derecha para comenzar con dicha subida para tras unos metros girar de nuevo a la derecha para afrontar “el paredón” de la jornada, con una subida por el camino del Cerro de Mesa, que como su nombre indica recorre la ladera del mencionado cerro y que con algún tramo de rampas del 30% nos puso “las patas” y sobre todo “la patata” a reventar.
Siendo Rafa el que pudo llegar más arriba sobre la bici, tuvimos todos que hacer unos metros de “empuja-bike” (unos más que otros) hasta llegar a unas rocas al sol donde hicimos una paradita para tomar aire antes de continuar ya con la parte más suave del ascenso, bordeando a continuación la urbanización de Santa Ana para después incorporarnos al trazado de la conducción de agua Picadas-Valmayor.
Rodando a buen ritmillo por el senderito que transcurre sobre la conducción llegamos hasta las cercanías de Navas del Rey, abandonando el sendero para girar a nuestra derecha para incorporarnos al camino de Socaancho, recorriendo a continuación la zona más bonita de la jornada, un espectacular tramo de senderos por la dehesa de Las Mojoneras para continuar después con otro bonito sendero por el que llegamos hasta la carretera M-510, que cruzamos para continuar hacia Chapinería.
Atravesamos a continuación el pueblo de Chapinería para dirigirnos hacia el mirador que se encuentra sobre el Centro de Educación Ambiental “El Águila”, donde hicimos la “parada-barrita” de la jornada mientras disfrutábamos de unas espectaculares vistas de los encinares y del valle del río Perales.
Tras reponer fuerzas reanudamos la marcha para dirigirnos hacia un senderito que conocimos durante la reciente “Rascaencinas” por el que realizamos un divertido descenso para a continuación tomar el camino de las Lagunillas y dirigirnos hacia el arroyo de la Oncalada, que cruzamos sobre unas piedras para comenzar después con un bonito ascenso por un sendero entre las encinas que nos condujo hasta la Cañada Segoviana.
Nos incorporamos a la cañada para realizar un rápido descenso con dirección a Aldea del Fresno, tomando a continuación durante unos pocos metros la carretera M-510 para tras pasar por el puente sobre el río Perales incorporarnos al camino que transcurre en paralelo al río para llegar hasta el puente de “La Pedrera” entre un buen “perfume a panceta” proveniente de las barbacoas, que se encontraban “a pleno rendimiento”.
Tomamos durante unos metros la carretera M-507, para tras pasar por el puente abandonar el asfalto para incorporarnos al senderito que transcurre entre las encinas en paralelo a la carretera y que nos llevó hasta el camino de La Poveda.
Mientras rodábamos por el camino de La Poveda, ante la duda de continuar hacia la ermita o “acortar” por la vía y por cuál de las dos alternativas se tardaba menos, Transcastro se ofreció en compañía de Horacio a tomar la opción de la ermita mientras el resto pasábamos bajo la valla de alambre para incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox que recorre la finca de El Rincón.
Al final resultó que llegamos al “punto de encuentro” exactamente al mismo tiempo, agrupándonos de nuevo el quinteto para afrontar los últimos kilómetros hasta el pueblo por el trazado del ferrocarril, con Jorge de nuevo dándolo todo en “su terreno”.
Tras hacernos una buena rutilla de unos 50 kilómetros y cumpliendo con el objetivo de estar de vuelta prontito, nos dirigimos a hacer una visita al amigo Valentín para tomarnos esas merecidas cervecitas que habíamos previsto en conmemoración de los 15 años de existencia del Club mientras brindábamos por al menos otros 15 años de continuar saliendo a pedalear (aunque para entonces nos hayamos tenido que pasar a las “bicis-eléctricas).