martes, 11 de octubre de 2016

Domingo 9 de octubre de 2016 (De paseíto por los cortafuegos)




Tras nuestra participación en “La Talajara” de nuevo volvemos a “nuestros dominios” y fieles a nuestra cita con el pedal nos hemos juntado en la Plaza Mayor a la hora de siempre un buen grupo compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Horacio, Jose "el Mara", Noesperoanadie, Alberto y Rafa, uniéndose al grupo “Los Caracoles” Jorge y Dani, además de un “debutante”, Alejandro.
Con la intención de estar pronto de vuelta para tomarnos unas cervecitas prometidas por Alberto con motivo de su cumple, decidimos hacer una rutilla “cortita pero intensa”, para lo que decidimos comenzar la ruta “tirando p’arriba”, así que “con las mismas” pusimos rumbo norte para tomar el antiguo camino de Villa del Prado a San Martín, por el que subimos a buen ritmillo con Transcastro en cabeza del grupo y Dani cerrando el mismo.
Realizamos toda la subida y al llegar al desvío junto al abrevadero, giramos a la derecha para continuar ascendiendo aunque ya más levemente hasta llegar a un pequeño alto donde giramos a la derecha para continuar subiendo por la ladera del Cerro Temblón y a continuación del Cerro Corrales hasta desembocar en un cortafuegos por el que tuvimos que darlo todo durante algo más de unos 100 metros, llegando únicamente Transcastro, Horacio y Rafa al vértice geodésico de la cima de éste último sin hacer “empuja-bike”.
Tras unos minutillos disfrutando de las vistas y la oportuna foto de grupo, reanudamos la marcha continuando por el cortafuegos para hacer frente a un descenso “de vértigo” por la ladera del Cerro Corrales (donde nos debimos dejar la mitad de las pastillas de freno) y que nos llevó hasta el antiguo camino de Villa del Prado a Pelayos de la Presa.
Nos incorporamos al camino y continuamos ascendiendo hasta llegar al alto en la ladera del Cerro Rojo, desde donde tras reagruparnos comenzamos con un rápido descenso que nos condujo hasta la Cañada de Talavera.
Tras unos pocos metros por la Cañada, al llegar junto a la laguna que forman el arroyo del Jaralón y el arroyo de Las Labores, comenzamos de nuevo con otra “subidita” por el cortafuegos que recorre todo el Cerro de las Mucas hasta su cima, aunque nos quedamos a la mitad para tomar un camino a nuestra derecha por el que rodando entre los pinos salimos a un nuevo cortafuegos por la ladera del Cerro de Las Labores, por el que de nuevo tocaba otro vertiginoso descenso que nos llevó hasta un pequeño pinar junto al arroyo de Las Labores, donde tomamos un senderito por el pinar para posteriormente tomar un camino paralelo a la carretera M-501 y bordeando el Cerro del Cubo por un sendero llegar hasta el inicio de la vía verde de Picadas.
Recorrimos a buen ritmo el bonito entorno de la vía verde hasta llegar a la presa, pasando sobre el muro y continuando con el ascenso por la carretera y posterior descenso por la misma atravesando la urbanización Carreta Quebrada (vulgarmente “Picacas”) para tras un tramo de sendero llegar junto a la carretera M-507.
Atravesamos la carretera para incorporarnos al Camino de La Poveda, y continuar “sacando brillo al plato” hasta llegar a la Ermita de La Poveda, donde hicimos una breve paradita en la fuente junto a la entrada antes de proseguir la marcha haciendo frente a “la cuestecita” de a continuación.
Tras subir la cuesta, abandonamos la pista asfaltada desviándonos a la izquierda para tomar un par de caminos por los que llegamos a enlazar con el Camino de La Aceña, por el que recorrimos los últimos kilómetros hasta regresar al pueblo.
Aunque al empezar se notaba algo más de fresquito que en las últimas jornadas, nos acompañó una temperatura espléndida durante toda la mañana, realizando una buena rutilla de unos 38 kilómetros con una “primera parte” más “heavy” y una “segunda parte” más “light”.
Como era nuestro objetivo, estábamos de vuelta en el pueblo a una hora prudencial para tomarnos esas cervecitas prometidas por Alberto, con lo que nos dirigimos hacia la Plaza Mayor para “dar cuenta” de ellas mientras comentábamos la jornada……¡¡¡MUCHAS FELICIDADES, ALBERTO!!!.
Y el próximo domingo….. otra vez cervecitas, en esta ocasión a la salud de Eltiolavara!!!

martes, 4 de octubre de 2016

Domingo 2 de octubre de 2016 (¡¡A la Talajara!!)



Después de participar el domingo anterior en "La Crujebielas", para esta jornada nos habíamos inscrito para la IX edición de “La Talajara”, a la que llevábamos sin asistir desde el año 2012 cuando participamos en la V edición.
El lugar de cita era la estación de autobuses a las 8,00, donde nos hemos reunido Eltiolavara, Jose "el Mara", Transcastro, Granaíno, Alberto y Rafa, viniendo también con nosotros Jorge y Mariano.
Apañamos las bicis en la fregoneta de Javi y pusimos rumbo hacia Talavera, donde tras aparcar en la zona de parcelas donde las anteriores ocasiones nos dispusimos a preparar las bicis para dirigirnos posteriormente hacia el arco de salida, donde nos colocamos alrededor de las 9,30.
A medida que se acercaba la hora iba aumentando el número de participantes que se situaban detrás nuestra, cada vez con más ambiente y expectación hasta que a las 10,00 horas en punto se dio la salida de la prueba.
Pasamos bajo el arco de salida unos tres minutos después de darse la misma, y comenzamos a rodar a buen ritmo por las calles de Talavera con el objetivo de “quitarnos de enmedio” el mayor número posible de gente antes de llegar al camino.
Abandonamos Talavera y la “marea” de bikers fuimos recorriendo diversos caminos entre una polvareda que “se podía masticar” hasta que tras unos diecisiete kilómetros entramos en la “vía verde de la Jara”, donde al estar “medio-asfaltada” incrementamos el ritmo de rodaje y pudimos respirar algo de aire limpio.
“A toda leche” recorrimos el tramo de la vía verde hasta llegar al kilómetro 34, donde en la estación de Aldeanueva de Barbarroya estaba situado el primer avituallamiento de la marcha, donde paramos a “vaciar líquido sobrante” además de avituallarnos con bebida isotónica, frutas, chuches, barritas……..
Tras una fotito y breve parada en el avituallamiento, comenzaba la parte “rompepiernas” de la Talajara, con tramos de subidas y bajadas pasando por Belvís de la Jara hasta llegar al “premio gordo”……la temida ”Cuesta del Burro”, donde como recordábamos de la última vez, había una verdadera “procesión” de bikers haciendo “empuja-bike”.
Después de llegar al alto, a continuación tocaba descender (también por un terreno pedregoso) hasta Alcaudete de la Jara, donde esperaban las famosas “migas de Alcaudete” y donde nos echamos las migas a la mochila, tomamos un vasito de limonada, repusimos agua y bebida isotónica y nos pusimos a pedalear. (Como ya teníamos experiencia de que hacer una parada larga en Alcaudete es mortal para la subida que viene a continuación, paramos lo justito para no enfriar “las patas”).
Reanudamos la marcha para abandonar el pueblo por la Cañada de las Merinas y comenzar de nuevo a ascender “poco a poco” y realizar una subida de unos cinco kilómetros para a continuación descender hasta el último pueblo de la ruta, El Membrillo, donde se ubicaba el último avituallamiento de la marcha y donde de nuevo paramos lo justito para reponer líquidos y coger algo de fruta.
Tras un tramo rápido de llaneo, de nuevo llegamos a un terreno “rompepiernas” donde ya en algunos repechos comenzaba a verse gente empujando la bici y con tirones en las piernas en ésta última parte chunga antes de afrontar el fuerte descenso y posterior tramo llano hasta Talavera.
Hemos pasado una mañana estupenda con una temperatura espectacular en la que Transcastro, Granaíno y Alberto han quedado encantados con su “primera experiencia Talajara”, en medio de un gran ambiente de bikers y realizando una marcha a un nivel “bastante aceptable”, ya que cruzamos todos juntos la meta sobre el puesto 700 de 1996 participantes que terminaron, y eso que a última hora tuvimos que ralentizar la marcha porque Mariano tenía algunos problemillas físicos. También nos ha acompañado la fortuna y ninguno hemos sufrido averías ni pinchazos, muy importante ya que durante la ruta ha sido una constante ver al personal en las cunetas arreglando pinchazos.
Para rematar la jornada, en la fregoneta nos esperaba el avituallamiento líquido y sólido para reponer fuerzas tras la ruta, mientras echábamos unas risas comentando la jornada y con el personal “venido arriba” planeando apuntarse el año que viene… ¡¡a la de 121 kilómetros!!.

martes, 27 de septiembre de 2016

Domingo 25 de septiembre de 2016 (Participando en "La Crujebielas")

En la jornada de hoy tocaba desplazarse hasta la vecina localidad de Almorox, para participar en la IV edición de "La Crujebielas", y para ello habíamos quedado a las 8,45 en la estación de autobuses un buen grupito de siete integrantes compuesto por Javichy, Jose "el Mara", Horacio, Transcastro, Granaíno, Alberto y Rafa, viniendo también con nosotros Paquito “el Máquina”.
Apañamos las bicis en la fregoneta de Javichy y pusimos rumbo hacia Almorox, donde aparcamos en el campo de futbol, lugar destinado para esos menesteres, procediendo después a recoger los dorsales y colocarlos en las bicis.
Y cuando nos vamos a preparar…..¡¡a Transcastro se le han olvidado las zapatillas de bici!!, buena manera de empezar el día…..
Una vez que estuvimos todos preparados, bajamos para colocarnos en la salida y reunirnos allí con Eltiolavara y Perejil, que habían ido desde el pueblo en bici y esperar allí el momento de comenzar a dar pedales disfrutando de un buen ambientillo de bikers. (Con poco margen, eso si, fue llegar nosotros y darse la salida).
Echamos a rodar puntuales a las diez de la mañana, recorriendo algunas calles de Almorox para abandonar el pueblo con dirección hacia el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que rodamos unos kilómetros hasta desviarnos a la izquierda y comenzar el terreno "rompepiernas" por el que llegamos hasta las cercanías de la parte de atrás de la urbanización de Pinar de Almorox, punto donde el recorrido se dividía en dos, uno para los de 20 kilómetros y otro para los de 40.
Con excepción de Paquito, que "salió escopetado" desde el principio y no le vimos el pelo en toda la mañana, el resto rodábamos más o menos agrupados, y así nos dirigimos hacia la "parte mas chunga" de la ruta, la subida por el cortafuegos que bordea El Encinar del Alberche, con un tramo "heavy" de un buen rampón donde desde el principio se veía una buena procesión de gente haciendo “empuja-bike”, pero Granaíno y Rafa dejaron el pabellón alto al subirlo sobre la bici en medio de todos.
Continuamos después bordeando la urbanización por el cortafuegos y dirigiéndonos hacia la carretera M-507, donde Eltiolavara nos dejó para volverse al pueblo debido a compromisos personales, continuando juntos el grupo restante compuesto por Horacio, Transcastro, Javichy, Granaíno, Alberto, Perejil, Jose y Rafa.
Tocaba después bajar entre los pinos hasta la carretera N-403, pasando por debajo de la misma y ascendiendo después unos metros hasta llegar al primer avituallamiento de la jornada, donde nos tomamos unos minutos de relax para tranquilamente comer y beber algo.
Proseguimos la marcha para dirigirnos hacia la urbanización de El Romillo, donde tomamos varias calles de la urbanización y a continuación descendimos hasta el pequeño embalse que hay en la parte de atrás de la misma, que bordeamos por un senderito para salir a la Cañada de Talavera, por la que rodamos durante bastante tiempo hasta desviarnos a la izquierda y volver posteriormente a tomar la Cañada hasta llegar a la carretera M-544.
Cruzamos la carretera y allí nos esperaba el siguiente avituallamiento, donde de nuevo nos tomamos unos minutillos de relax antes de afrontar la parte "fácil" de la ruta con el descenso hasta la cantera del Diente de la Vieja y recorriendo después el último tramo del recorrido ya con Almorox a la vista.
Y cuando ya estábamos prácticamente en el pueblo, subiendo la cuesta que va hacia el cementerio por el camino de los Enebrales, al igual que el año pasado apareció "el tío del Mazo" en forma de tirones en Javichy, que por si fuera poco tuvo un percance a pocos metros de la meta, aunque por suerte sólo fue unos pequeños raspones.
Y así completamos nuestra participación en la cuarta edición de "La Crujebielas" después de una fantástica mañana en la que en algunos momentos pasamos calor, pero disfrutando de nuestro deporte en un gran ambiente y sin prisas por la clasificación, ya que al irnos esperando unos a otros llegamos de los últimos tras un tiempo de tres horas y doce minutos.
Y aunque pensábamos que no llegábamos a tiempo ni para “rebañar el perolo” al final si que quedaba algo de la riquísima caldereta de venado que había preparado la organización acompañado de cervecita o refresco mientras esperábamos el sorteo de regalos y la entrega de premios, donde este año no hubo suerte y volvimos con las manos vacías.

Y para el próximo domingo nos espera otra buena, ¡¡¡La Talajara!!!.