lunes, 19 de septiembre de 2016

Domingo 18 de septiembre de 2016 (Desintoxicándose de las fiestas)



Tras el fin de semana de “parón” por las fiestas patronales del pueblo, retomamos la actividad con la vista puesta en los dos retos que nos esperan los próximos fines de semana, por un lado el domingo que viene toca “La Crujebielas” en Almorox, teniendo “el plato fuerte” al domingo siguiente con “La Talajara”.
Y que mejor para volver a pedalear que una buena ración de kilómetros de “rodaje”, y con ese objetivo para la jornada de hoy había prevista una ruta en la que por primera vez visitaríamos las localidades toledanas de Santa Cruz de Retamar y Quismondo, dándonos cita para realizarla un buen grupo compuesto por los miembros del Club Transcastro, Eltiolavara, Horacio, Jose, Granaíno, Alberto, Edu y Rafa, uniéndose también a nosotros Paquito “El Máquina” y un debutante, David, que quería probar a compartir con nosotros una mañana de bici, además de “Los Caracoles” Dani y Jorge,.
Así que echamos a rodar con rumbo sur para abandonar el pueblo por la calle San Isidro e incorporarnos posteriormente al camino del Charco, por el que rodamos unos metros hasta desviarnos a la izquierda para tomar otro camino que pasando junto a una explotación ganadera nos condujo a salir a la carretera M-952, donde giramos a la izquierda para tras unos pocos metros girar a la derecha y abandonar el asfalto e incorporarnos a otro camino por el que poco a poco ir descendiendo hasta llegar a la orilla del río Alberche.
Y allí tocaba hacer frente al primer “escollo” de la jornada teniendo que vadear el río para cruzar a la otra orilla, así que tocaba descalzarse (o no) y “bici al hombro” en fila de a uno fuimos cruzando el río poniendo a remojo desde las “partes nobles” hacia arriba, pasando por un par de tramos donde a algunos (los más bajitos) el agua les llegaba a la altura del pecho, lo que unido a la corriente considerable que llevaba el río hizo el “episodio” complicadillo. (Lo bueno es que el agua no bajaba muy fría).
Una vez cruzamos todos el río, nos calzamos y retomamos las burras para incorporarnos al antiguo camino de Villa del Prado a Méntrida, para más adelante junto a unos antiguos secaderos de tabaco girar a la derecha tomando el camino de la Vega Grande, girando tras unos metros a la izquierda para comenzar un ascenso en el que tras pasar junto a la Casa del Romeral fuimos ganando metros de altitud hasta incorporarnos al camino de la Cuesta de la Reina y después al camino de Valdelahiguera Colorado por el que llegamos hasta Méntrida.
Bordeamos la urbanización de la Dehesa del Caño y nos incorporamos después al camino de Madereros, dejando a nuestra derecha la urbanización “El Avión” y haciendo frente a una zona de “sube-baja” que nos llevó a incorporarnos al camino del Molino por el que continuamos hasta llegar al segundo pueblo de la ruta, La Torre de Esteban Hambrán.
Y allí nos esperaba una nueva sorpresa, ya que al encontrarse en plenas Fiestas Patronales, el pueblo estaba cortado por celebrarse un encierro, no pudiendo continuar nuestro recorrido sin atravesar el recorrido del encierro (imposible para pasar con las bicis entre los barrotes, además de estar los toros en el recorrido).
Tras unos minutos allí y preguntar a “un paisano” como podíamos bordear “el tema” para dirigirnos hacia Santa Cruz del Retamar, retomamos la marcha siguiendo sus indicaciones y bordeamos el pueblo tomando un camino en paralelo a la carretera por el que enlazar con el camino de Valdehornos, incorporándonos después a otro camino que nos condujo hasta la autovía de Extremadura, pasando por debajo de la misma para llegar al tercer pueblo de la ruta, Santa Cruz de Retamar.
Sin entrar en el pueblo, bordeamos el mismo y nos incorporamos al camino de Quismondo, por el que a buen ritmo al disponer de terreno “de perfil favorable” y atravesando un buen “secarral” llegamos en unos minutos a Quismondo, donde buscando una fuente nos dirigimos a la Plaza del pueblo, donde repusimos “líquido elemento” además de hacer la “parada barrita” de la jornada y la fotito de la ruta.
Y una vez conseguido el reto de llegar hasta allí tocaba afrontar el camino de regreso al pueblo, para lo que tras los minutillos de relax retomamos la marcha abandonando Quismondo para tras pasar por un puente sobre la autovía de Extremadura incorporarnos al camino de Escalona a Quismondo y rodar a buen ritmo hasta llegar a la zona de las Colonias de la Ribera del Alberche, donde nos incorporamos al asfalto para pasar por el puente sobre el río Alberche y girar al final del mismo a la izquierda para tras pasar por debajo bordear el pueblo por el paseo que hay a la orilla del río.
Pasamos bajo la carretera N-403 y tomamos un camino entre las encinas por el que haciendo frente algún repecho durillo por la piedra suelta nos llevó hasta la urbanización de Almorojuelo, que bordeamos por su parte sur hasta incorporarnos al antiguo camino (ahora asfaltado) de Escalona a Villa del Prado, llegando a continuación a la urbanización de Valcarrillo-Campuzano.
Proseguimos desde allí por el camino vecinal de Escalona y Almorox a Villa del Prado hasta llegar a la carretera M-540, por la que rodamos alrededor de un kilómetro y medio desviándonos después a la izquierda para tras un tramo de enlace incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, por el que realizamos los últimos kilómetros de la ruta.
Y de esta manera hemos realizado la ruta prevista, recorriendo casi 67 kilómetros y visitando un par de pueblos en los que todavía no habíamos estado. La climatología ha estado perfecta, con su punto de calorcete “amortiguado” por una brisilla fresquita durante toda la jornada que se hacía agradable al movimiento.
A pesar del paréntesis del finde de “inactividad”, en general “la tropa” ha llegado bastante entera al pueblo, aunque como es natural alguno ha llegado “algo cascadillo”. Mención especial para “el debutante” David, que a pesar de tener como “tope” cuarenta kilómetros, ha batido de largo su récord haciendo treinta más y llegando al pueblo en buenas condiciones. Esperamos que le haya gustado la experiencia y repita con nosotros.
Y el próximo domingo… ¡¡A por “La Crujebielas”!!.


domingo, 4 de septiembre de 2016

Domingo 4 de septiembre de 2016 (De rutilla "pre-fiestas")

En la última jornada antes del paréntesis de las fiestas patronales del pueblo, nos hemos juntado en la Plaza Mayor a la hora de siempre un buen grupito compuesto por los miembros del Club Transcastro, Noesperoanadie, Horacio, Jose y Rafa además de “Los Caracoles” Mariano, Javi y Jorge.
Para hoy estaba previsto hacer una ruta corta para estar pronto de vuelta en el pueblo y tomarnos unas cervecitas “pre-fiestas” a la salud de “Senderitos”, que había sido su cumpleaños y que nos dejó una ronda pagada antes de “cruzar el charco”.
Y con ese objetivo comenzamos la ruta desde la Plaza Mayor poniendo rumbo sur para dirigirnos a tomar la carretera M-540 durante unos metros desviándonos a continuación a la derecha para incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y rodar a buen ritmo llegar hasta la finca "La Blanca", donde giramos a la derecha para tras un corto tramo de llaneo girar de nuevo a la derecha y comenzar el ascenso hacia la urbanización de El Encinar del Alberche por el camino del Majanal.
A buen ritmo fuimos realizando la subida hasta llegar a la puerta de entrada a la urbanización, donde tuvimos que hacer una parada forzosa por un pinchazo de Jose (otro día más, ¡¡vaya rachita que lleva!!)
Una vez arreglado el pinchazo reanudamos la marcha atravesando la urbanización teniendo que hacer frente a alguna buena cuesta que otra hasta llegar a la puerta que hay en la parte de arriba de la urbanización, donde comienza una pista que llega hasta la urbanización de El Romillo.
Tras reagruparnos junto a la puerta después de atravesar la urbanización, giramos a la derecha para incorporarnos a un cortafuegos que bordea la urbanización de El Encinar y por el que tras hacer un par de bajadas comenzamos de nuevo a ascender hasta llegar a la carretera M-507, que atravesamos para continuar ascendiendo por la Cañada de Talavera hasta llegar a la pista asfaltada.
Giramos entonces a la izquierda para descender hasta las cercanías de la carretera N-403, donde giramos a la derecha para tomar un camino que nos llevó a internarnos dentro de la finca "La Granjilla", transitando por un bonito entorno entre los pinos y donde de nuevo tuvimos que hacer una parada para arreglar un pinchazo, esta vez en la rueda delantera de la bici de Mariano.
Después de esta nueva paradita a la sombra de los pinos, retomamos la marcha para continuar por la zona de la Granjilla hasta desviarnos a la derecha para dirigirnos hacia el Alto de la Mira, donde descendimos por un cortafuego durante unos metros hasta desviarnos a la derecha para tomar un senderito entre los pinos y las jaras por el que salimos a un camino que tomamos durante unos metros hasta llegar a la carretera M-541.
Bajamos durante unos metros por la carretera hasta llegar a la fuente, pero como salía muy poco chorro decidimos mejor bajar hasta Pelayos de la Presa para reponer allí agua, ya que algunos del grupo ya “iban secos”.
Continuamos entonces bajando unos metros más por la carretera hasta desviarnos a la izquierda en una puerta para continuar bajando por un senderito en paralelo a la misma hasta llegar a la carretera M-501, pasando por debajo de ella por un tubo para continuar nuestra marcha hasta la Plaza Mayor de Pelayos de la Presa, donde hicimos la “parada barrita” de la jornada además de reponer agua en la fuente que allí se encuentra.
Tras reponer fuerzas y agua, retomamos la marcha tomando la antigua carretera M-501 que atraviesa el pueblo hasta llegar a la rotonda de circunvalación, desde donde continuamos unos metros por la M-501 para dirigirnos hacia el inicio de la vía verde de Picadas.
Comenzamos a recorrer la vía verde y como habíamos hablado en el transcurso de la ruta, nada mejor para “mitigar el calor” que el probablemente último bañito del verano en las aguas del embalse de Picadas, para lo que hicimos una paradita en “el lugar habitual” donde todos los miembros del grupo a excepción de Jose nos dimos un buen chapuzón.
Después del bañito reanudamos la marcha y recorrimos toda la vía verde hasta llegar a la presa, pasando sobre el muro y continuando con el ascenso por la carretera para reagruparnos todos en el alto y desde allí realizar el descenso hasta enlazar con el camino que transcurre por detrás del detrás del Safari Park, por el que rodamos hasta conectar con el camino del Molino de Rodeles que nos llevó junto a la carretera M-507 a la altura de El Rececho.
Cruzamos la carretera y enlazamos con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox para regresar al pueblo tras hacernos una buena rutilla de unos 45 kilómetros cumpliendo con el objetivo de estar de vuelta en el pueblo a una “hora prudencial” para tomarnos unas merecidas cervecitas a la salud de Senderitos por su cumpleaños.
Ahora toca un “breve paréntesis” en nuestra actividad debido a las fiestas del pueblo, así que retomaremos la actividad el domingo 18 para prepararnos con vistas a nuestros dos próximos retos, “La Crujebielas” y “La Talajara”.

¡¡FELICES FIESTAS A TODOS!!

martes, 30 de agosto de 2016

Domingo 28 de agosto de 2016 (Preparando la Talajara)



Dispuestos a disfrutar de una nueva jornada de bici, nos hemos reunido en la Plaza Mayor a la hora de siempre un estupendo grupo compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Jose, Javichy, Horacio, Alberto, Perejil y Rafa por el Club, uniéndose también Paquito “el Máquina”, su hijo Abraham y "Los Caracoles" Jorge, Javi y Mariano.
Como “entrenamiento” para la Talajara, nuestro compi Alberto había preparado una buena rutilla recorriendo “sus dominios” (los alrededores de Villamanta), así que hacia allí partimos desde la Plaza Mayor para dirigirnos hacia el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox, donde fuimos calentando las piernas hasta llegar a la pista asfaltada que va hacia la ermita de La Poveda, que cruzamos para continuar por el trazado del ferrocarril y atravesar la finca "El Rincón" hasta salir al camino de La Poveda, llevándonos alguna marca de las zarzas que últimamente “se han hecho fuertes” y van invadiendo el camino cada vez más.
Al llegar al camino de La Poveda, giramos a nuestra izquierda para dirigirnos hacia la carretera M-507, a la que nos incorporamos para encaminarnos hacia el puente de "La Pedrera" sobre el río Alberche, donde nos esperaba Miguel, que se había desplazado desde Calalberche.
Y así en un numeroso grupo de ¡¡14 bikers!! nos incorporamos al camino que discurre en paralelo al río para bordear Aldea del Fresno y salir a la carretera M-510, que recorrimos durante unos metros hasta tomar a nuestra derecha la vía pecuaria con dirección a Chapinería, que subimos todos a buen ritmo.
Antes de afrontar la última parte de la subida y donde teníamos que desviarnos, Perejil, “fiel a su estilo”, en vez de esperar a estar todos para ver hacia donde tirábamos, decidió que se iba a Chapinería por la carretera pensando que nos dirigíamos hacia allí cuando ese no era el “plan previsto”, con lo que el resto del grupo continuamos con la ruta planificada y ya no le volvimos a ver durante toda la jornada, quedando el grupo en 12+1.
En vez de ascender hacia el cerro de La Marota, tomamos un divertido senderito de bajada entre las encinas hacia el arroyo de la Oncalada para a continuación ascender e incorporarnos al camino de Chapinería, dirigiéndonos desde allí hacia el puente sobre el rio Perales para cruzar el río y afrontar a continuación una buena subidita por el camino del Río que nos llevó hasta Villamantilla, haciendo una breve parada para arreglar un pinchazo de Jorge.
Atravesamos Villamantilla y a la salida del pueblo nos desviamos a la izquierda para incorporarnos a un camino que ascendiendo por la dehesa de Villamantilla nos llevó a enlazar con la Senda del Socorro, que recorrimos hasta llegar a la Cañada Real Segoviana poniendo desde allí rumbo hacia Villamanta.
Llegamos a Villamanta y nos dirigimos hacia un parque a la entrada del pueblo donde hicimos la “parada barrita” y la foto de la jornada, aprovechando para reponer agua en una fuente (poco fresca, por cierto).
Tras la paradita para reponer fuerzas, Javichy tenía prisa y abandonó el grupo para dirigirse ya de regreso al pueblo, mientras que el resto retomamos la marcha continuando por la Cañada Real Segoviana para desviarnos más adelante a la derecha con rumbo a Méntrida.
Y recorriendo varios caminos de la zona como el camino de Madrid y el camino de Pedro Moro y haciendo frente a algún repecho que otro donde se notó que había alguno que “no estaba fino” conseguimos llegar hasta Méntrida, donde a la entrada del pueblo hicimos de nuevo una paradita para reponer fuerzas ya que Jorge y Javi entraron a una tienda y compraron un melón del que dimos buena cuenta y que aunque no estaba fresquito nos supo a todos a gloria.
Aunque todos echamos igualmente unos tragos de bebida isotónica que compraron algunos, nos dirigimos desde allí a la “fuente del caño” para reponer agua, donde ya Transcastro aprovechó para hacerse “un par de largos” y quedarse bien fresquito para el resto del camino.
Volvimos sobre nuestros pasos para incorporarnos al antiguo camino de Méntrida a Villa del Prado aunque ahora de camino no tiene nada ya que está asfaltado hasta la urbanización de Calalberche, y rodando a buen ritmo llegamos hasta ésta y recorriendo unas calles nos dirigimos hacia el río Alberche buscando la zona de paso del río para cruzar hacia la ermita de La Poveda.
Tras despedirnos de Miguel, que se quedaba en Calalberche, el resto del grupo vadeamos el río aprovechando también alguno para darse un buen remojón y pasando por delante de la ermita de La Poveda tomamos la pista asfaltada con dirección a Villa del Prado para más adelante incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y recorrer los últimos kilómetros de regreso al pueblo.
Y así hemos conseguido el objetivo marcado de completar esta bonita ruta que había diseñado Alberto con el objetivo de servir de entrenamiento para la Talajara, recorriendo unos 65 kilómetros acompañados de bastante calorcito, lo que ha podido influir también en que algunos sufrieran los rigores de “el tio del mazo” y se les hiciera un poco larga la ruta “no viendo la hora” de llegar al pueblo.