martes, 16 de agosto de 2016

Domingo 14 de agosto de 2016 (Pasando el veranito....)




En una nueva jornada veraniega nos hemos juntado en la Plaza Mayor a la hora de siempre un buen grupito compuesto por los miembros del Club Transcastro, Noesperoanadie, Perejil, Jose y Rafa. Además se unieron a nosotros Juan Pedro “Tresme”, Paco “el Máquina” y su hijo Abraham, y “Los Caracoles” Mariano y Jorge.
Como no había muchas ganas de empezar “p’arriba”, comenzamos la ruta abandonando la Plaza Mayor con rumbo sur para dirigirnos a tomar la carretera M-540 durante unos metros desviándonos a continuación a la derecha para incorporarnos al antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y rodando a buen ritmo llegar hasta la finca "La Blanca", donde giramos a la izquierda para volver a salir de nuevo a la carretera M-540.
Tras rodar un kilómetro por la carretera nos desviamos a la derecha en la entrada de la urbanización “Las Hoyas” para tomar un sendero entre las jaras y las encinas por el que fuimos bordeando la urbanización hasta llegar a las casas de Valdeolivas, y desde allí dirigirnos hacia Almorox.
Al enlazar con el antiguo trazado del ferrocarril, tuvimos que realizar una parada para arreglar un pinchazo de Jose, que últimamente está “en racha” con los pinchazos, y continuamos después la marcha hasta Almorox, donde nos dirigimos hacia el cementerio haciendo allí una breve paradita para reponer agua.
Retomamos la marcha, y tras una bajada hasta el arroyo de Tordillos comenzamos con la primera subida de la jornada, tomando el camino de los Enebrales para hacer frente a unas buenas rampillas de hormigón donde “el abuelo” del grupo, Paquito, con sus 58 “castañas” nos dejó a todos “tiraos” y con la moral por los suelos.
La subida por el camino de Los Enebrales nos llevó a salir a la carretera M-544, que tomamos durante unos metros a la derecha para enlazar con la Cañada de Talavera y realizar allí a la sombrita de los pinos la “parada barrita” de la jornada.
Tras los minutillos de relax, reanudamos la marcha por la Cañada de Talavera y “picando hacia arriba” recorrimos un par de kilómetros hasta desviarnos a la izquierda por un camino para dirigirnos hacia Cadalso de los Vidrios.
Continuamos por el camino hasta salir a una pista asfaltada a la que nos incorporamos para continuar rodando por ella hasta llegar a la cantera del Lanchar de la Osa, que fuimos bordeando para continuar por varios caminos hasta llegar a los restos del antiguo Molino de Cadalso de los Vidrios, del siglo XV, donde de nuevo hicimos una paradita para una foto.
Reanudamos la marcha y continuamos por el camino de la depuradora de Cadalso (junto a la que se ubica el molino) hasta salir a la carretera M-542, donde a pocos metros hicimos una nueva parada para reponer agua fresquita en una fuente junto a la misma antes de continuar la marcha por la carretera para llegar hasta el pueblo de Cadalso, tomando a continuación durante unos metros la carretera M-507 para bordear el pueblo y poder enlazar con el camino del Canto del Agua poniendo así rumbo de regreso al pueblo.
Pasando por delante de la Peña Muniana (Peña de Cadalso) rodamos a buen ritmo por el camino del Canto del Agua para a continuación descender hasta el arroyo de Labros, para afrontar después una buena subida por un cortafuegos y después un camino por el que salimos a la carretera N-403 junto a la laguna del Pozo Alcornocoso.
Con las fuerzas ya flaqueando, cruzamos la carretera para hacer frente al último tramo de subida de la jornada que nos llevó hasta la Cañada de Talavera, donde de nuevo tuvimos que hacer una parada obligada por pinchazo, esta vez en la rueda trasera de Rafa, que venía con un abrojo “de recuerdo” desde Cadalso.
Mientras arreglábamos el pinchazo, Mariano, Jorge y Juan Pedro, que tenían algo de prisa, continuaron el camino hacia el pueblo, mientras que el resto esperamos a que estuviera reparado el imprevisto para continuar la marcha por la Cañada de Talavera hasta desviarnos a la derecha para tomar el antiguo camino de San Martín de Valdeiglesias a Villa del Prado y afrontar la última parte de la ruta.
Antes de afrontar el descenso final hasta el pueblo nos desviamos a la izquierda para tras pasar una puerta, tomar el camino que discurre por la ladera del cerro Lucía pasando por una explotación ganadera abandonada y enlazar así con el antiguo camino de Villa del Prado a Pelayos.
Tras recorrer unos metros el camino, nos desviamos a la derecha para tomar el divertido senderito que lleva hasta detrás del depósito del agua de Villa del Prado, desde donde continuamos bajando por un sendero entre los tomillos hasta salir al inicio del camino de Villa del Prado a Pelayos.
Al final nos ha salido una bonita rutilla de unos 45 kilómetros bastante "rompepiernas" en la que la climatología nos ha deparado una nueva jornada calurosa aunque llevadera, disfrutando como siempre de la bici, el campo y la compañía.


miércoles, 10 de agosto de 2016

Domingo 7 de agosto de 2016 (Vídeo de la ruta)

Aquí está el vídeo de la ruta del domingo 7 de agosto por los alrededores de la localidad abulense de Ojos Albos

lunes, 8 de agosto de 2016

Domingo 7 de agosto de 2016 (De rutón por Ojos Albos)



¡¡Como pasa el tiempo!!. Un año ha pasado ya desde que por estas fechas (el 9 de agosto) visitábamos por primera vez la localidad abulense de Ojos Albos, lugar de nacimiento de los padres de nuestro compañero Jose y donde el año pasado nos prometimos volver después de pasar una jornada inolvidable con Mariano y Amelia de anfitriones.
Para esta nuestra segunda visita a Ojos Albos habíamos quedado a las siete y cuarto en la estación de autobuses un grupillo compuesto por Eltiolavara, Senderitos, Alberto, Perejil, Miguel, Jose, Javichy y Rafa.
Una vez estuvimos todos, acomodamos las bicis en la fregoneta de Javichy y comenzamos a recorrer los 95 kilómetros que nos separaban de Ojos-Albos., donde llegamos minutos antes de las nueve de la mañana con Mariano ya esperándonos allí.
Aparcamos los vehículos, dejamos en casa de los padres de Jose el avituallamiento para después y comenzamos con los preparativos previos de montaje de las bicis, etc. Para hacernos de guías y acompañarnos en la ruta también se unieron al grupo Juan y Jesús, dos primos de Jose buenos conocedores de la zona y amantes de la bici como nosotros.
A las nueve en punto y con una buena temperatura comenzamos a rodar “cuesta arriba” abandonando el pueblo con dirección hacia la sierra de Ojos-Albos por el camino de la Sierra, con un ascenso inicial de unos tres kilómetros en los que se suben 500 metros de desnivel, con una pendiente media del 11% y llegando en algún punto casi al 23%, lo que unido al irregular estado del camino hizo que alguno tuviera que hacer algo de "empuja-bike".
Ascendimos sin tregua hasta enlazar con el camino de la Atalaya, un camino que siguiendo toda la línea de los aerogeneradores recorre toda la parte alta de la sierra de Ojos-Albos, y por el que continuamos ascendiendo con alguna breve paradita para reagruparnos y hacernos una fotito grupo.
Al pasar junto a la subestación eléctrica nos desviamos a la izquierda para afrontar una técnica bajada hacia Aldeavieja, con un primer tramo que habían “arreglado” para la instalación de unas torretas de electricidad y donde Jose sufrió un reventón, con lo que hubo que realizar una paradita forzosa para repararlo.
Una vez subsanado el tema continuamos con el descenso pero ahora por una trialera con bastante piedra suelta y entre “las pestes” de Senderitos, “poco amante” de las zonas técnicas.
La bajada nos llevó a enlazar con un camino en paralelo a la carretera N-110 por el que cruzando la carretera llegamos a Aldeavieja, atravesando el pueblo para volver a cruzar después la carretera y tomar el “camino de abajo de la Ermita” para dirigirnos hacia la Ermita de la Virgen del Cubillo, donde en una fuente hicimos una “parada barrita” además de rellenar las botijas para el resto de la ruta.
Tras la paradita reanudamos la marcha por el “camino de arriba de la Ermita”, aunque en esta ocasión poco tiene de camino ya que está asfaltado, llevándonos a buen ritmo de regreso hasta Aldeavieja, donde comenzaba “la primera parte” del segundo ascenso de la jornada, incorporándonos a la carretera AV-501 para ascender el “Puerto de la Cruz de Hierro”.
El ascenso tenía una longitud de unos cinco kilómetros y medio por buen asfalto, muy tendido y sin grandes rampas, con lo que (cada uno dentro de sus posibilidades) pusimos un buen ritmillo adecuado a nuestras posibilidades pero resultando en general un ascenso cómodo.
Pero………. resultó que el puerto no era más que “un calentamiento” para lo que venía después, ya que justo en el alto giramos a la derecha y allí nos esperaba un buen rampón para comenzar la “segunda parte” del segundo ascenso de la jornada que nos llevaría hasta el segundo pico más alto de la sierra de Ojos-Albos, el "alto de la Cabeza", con 1.655 metros de altitud.
Tras realizar un buen subidón a continuación tocaba descender por la ladera del alto de la Cabeza, por un camino-sendero casi en línea recta de unos dos kilómetros y medio con una pendiente media del 15% y con bastante piedra suelta, lo que obligaba a extremar las precauciones.
Tras un descenso en el que algunos tuvimos que hacer varias paradas ya que se nos dormían los brazos y las manos “de tanto tembleque” llegamos hasta el embalse de los Serones, donde por un puente pasamos por delante del muro de la presa para comenzar la “parte salvaje” de la ruta, pasando a rodar por un sendero casi perdido junto al río Voltoya que nos llevó a atravesar su cauce de un lado a otro varias veces atravesando varias zonas de pasto que habían hecho casi desaparecer el sendero.
Después de cruzar el río por una zona algo más profunda donde nos mojamos los pies irremediablemente, ascendimos unos metros por la ladera de la “Cuerda la Calva” para tomar un sendero por la misma hasta bajar de nuevo al río para cruzarlo por última vez y terminar con la “parte salvaje” de la ruta.
Cruzamos el río y por fin nos incorporamos a un camino “de verdad” por el que recorriendo la ladera del alto de Peñagorda y con una paradita obligada para reparar un pinchazo de Perejil que ha había obligado antes a dar aire a la rueda un par de veces llegamos hasta el camino de Urraca Miguel a Ojos Albos, para recorrer desde allí los últimos tres kilómetros que nos separaban de Ojos Albos.
Y sin mayores contratiempos recorrimos los tres kilómetros de regreso al pueblo, donde antes de nada colocamos de nuevo las bicis en la fregoneta del Javichy y nos dispusimos a darnos el merecido "homenaje" de fin de ruta.
Al igual que el año pasado, en la parte trasera de la casa de Mariano y Amelia, a la sombrita de un ciruelo habían preparado una mesa donde se estaba de lujo, unido ello a un par de exquisitas tortillas de patata que nos había preparado Amelia para ir "abriendo boca" mientras se preparaba el fuego para la barbacoa, y “por si fuera poco” nos encontramos con que también habían preparado “un perolo” de sangría para “regar” la fiesta.
Nos "adecentamos" un poco con la manguera y nos cambiamos de ropa, para sentados en la mesa reponer las fuerzas perdidas a base del menú típico de barbacoa, compuesto por chorizos, chuletas, panceta y pinchos morunos, todo ello acompañado por unas sanas ensaladas con los productos del huerto de Mariano, con lo que nos pusimos "moraos" de sólido y líquido, mientras entre risas charlábamos con nuestros anfitriones Mariano y Amelia.
Para rematar, al igual que el año pasado Mariano se ofreció a invitarnos a un cafecito en el bar del pueblo, así que para allá nos dirigimos para terminar de redondear la jornada antes de emprender el regreso a casa, realizando el viaje sin imprevistos.
Y así, al igual que el año pasado, pasamos una jornada inolvidable, tanto por la ruta como por lo que vino después, sitiéndonos "como en casa" y lo pasándolo genial, emplazándonos para realizar una nueva visita al pueblo el año que viene, aunque por recomendación de Mariano la realizaremos en primavera.
Hasta la próxima, Ojos-Albos!!!!!!.
¡¡MIL GRACIAS POR TODO, MARIANO Y AMELIA!!


jueves, 4 de agosto de 2016

Domingo 31 de julio de 2016 (El grupo más numeroso del año)



Dispuestos a darle al pedal en una nueva calurosa jornada, nos hemos reunido en la Plaza Mayor a la hora de siempre un buen grupo compuesto por Eltiolavara, Transcastro, Jose, Alberto, Javichy, Perejil, Noesperoanadie, Senderitos y Rafa, uniéndose también al grupo "Los Caracoles" Jorge y Javi, además de Juan Pedro "Tresme" y Paco “el Máquina”, con lo que nos juntamos un estupendo grupo de “12+1” integrantes.
Deliberando hacia dónde dirigirnos, Transcastro tomó la iniciativa para decir que hacia Chapinería, así que con ese rumbo partimos desde la Plaza Mayor para dirigirnos hacia el sur y abandonar el pueblo por el camino de La Aceña, donde desde el principio el grupo de cabeza puso un ritmo como si tuvieran “un cohete en el culo”.
Con el grupo partido, pasamos junto a la ermita de La Poveda, y continuamos por el camino del mismo nombre hasta llegar junto a la carretera M-507, donde por fin pudimos reagruparnos.
Como estamos en muy mala época de “abrojos”, en vez de tomar el senderito que transcurre entre las encinas en paralelo a la carretera, decidimos tomar la misma hasta llegar al puente de "La Pedrera" sobre el río Alberche.
Pasamos sobre el puente y nos incorporamos al camino que discurre en paralelo al río para bordear Aldea del Fresno y salir a la carretera M-510, que recorrimos durante unos metros hasta tomar a nuestra derecha la vía pecuaria con dirección a Chapinería, donde de nuevo el grupo se fue partiendo en función de las fuerzas de cada uno.
Nos reagrupamos de nuevo a la entrada de Chapinería, donde algunos ya iban justos de reservas de agua con lo que tuvimos que atravesar el pueblo para dirigirnos a una fuente a reponer agua y volver después sobre nuestras “rodadas” hasta llegar al “monolito” con el nombre de Chapinería, donde nos desviamos para tomar un bonito sendero por el que descendimos hasta la carretera M-510, cruzando la misma para continuar por un precioso tramo de senderos y senderos entre encinas hasta enlazar con el camino de Socaancho, por el que llegamos hasta la conducción Picadas-Valmayor.
Como de nuevo el personal iba sin agua, nos acercamos a Navas del Rey para reponer agua en la plaza del pueblo, haciendo allí la “parada barrita” de la jornada además de una fotito de grupo.
Tras los minutillos de relax reanudamos la marcha abandonando Navas del Rey para dirigirnos hacia el camino de San Martín, por el que rodamos a buen ritmo hasta llegar al pie de la torre de hormigón sobre el cerro de San Juan, donde de nuevo hicimos una paradita de relax para hacernos una fotito con el embalse de San Juan de fondo.
Reanudamos la marcha con un vertiginoso descenso por un cortafuegos que transcurre por la ladera del cerro y que nos llevó hasta la orilla el embalse de Picadas, cruzando después la carretera M-501 para pasar por debajo del puente sobre el embalse y tomar un senderito junto al agua evitando así el peligroso desvío desde la carretera.
La parte “mala” es que el senderito ha sido últimamente “invadido” por las zarzas, con lo que tuvimos que andar con bastante cuidado y aún así alguno se llevó en los brazos unas marcas “de recuerdo”.
Llegamos al inicio de la vía verde de Picadas y al poco de empezar nos encontramos con tres chavales…….¡¡CAZANDO POKEMON!! (Lo que nos faltaba por ver en Picadas) ¡¡Y además decían que sí que había!!! (Madre mía, lo que tendremos que ver).
Comentando el tema continuamos rodando por la vía verde en pequeños grupos, ya que surgieron “los piques” entre algunos, mientras que otros nos lo tomábamos a nuestro ritmo.
Llegamos hasta la presa y realizamos el ascenso por la carretera reagrupándonos en el alto, para continuar con el posterior descenso hasta desviarnos para tomar el camino de detrás del Safari y continuar hasta llegar a la carretera M-507 a la altura de "El Rececho", donde cruzamos la misma para enlazar con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox y realizar los últimos kilómetros hasta llegar al pueblo, de nuevo con "un buen pique” entre los que iban sobrados de fuerzas.
Y como al inicio de la ruta Javichy había prometido unas cervecitas, al llegar al pueblo nos dirigimos a la Plaza Mayor, donde cayeron un par de merecidas jarritas después de haber realizado una buena rutilla de casi 53 kilómetros en el día en que nos hemos juntado el grupo más numeroso de lo que va de año.