martes, 21 de junio de 2016

Domingo 19 de junio de 2016 (De rutilla por la sierra madrileña)



En esta jornada tocaba una realizar una ruta de las que mensualmente realizamos “con desplazamiento”, habiendo preparado para la ocasión una preciosa ruta con salida y llegada en Cercedilla, para lo que nos desplazamos hasta esa localidad de la sierra norte madrileña.
Habíamos quedado a las siete y media en la estación de autobuses, donde nos dimos cita Eltiolavara, Perejil, Transcastro, Noesperoanadie, Horacio y Rafa, además de Jorge de “los Caracoles”, que se unía a nosotros para realizar esta ruta.
Tras apañar “las burras” en el camión de Transcastro, nos dirigimos hacia Aldea del Fresno, donde nos esperaban Alberto y Jose y donde paramos para recogerlos antes de continuar camino de Cercedilla, donde también nos esperaba Carlitos, al que llevábamos unos cuantos meses sin ver.
Llegamos a Cercedilla minutos antes de las nueve, realizando a continuación los preparativos oportunos y comenzando a rodar haciendo frente a una buena cuestecilla de asfalto hasta enlazar con el camino Puricelli, que discurre entre la estación de Cercedilla y el Hospital de la Fuenfría por el interior de un cerrado pinar recorriendo un trazado paralelo al de la carretera de las Dehesas y por el que poco a poco fuimos “entrando en calor”.
Después de rodar por preciosos senderitos entre los pinos y helechos, tomamos un trozo de carretera que nos llevó a enlazar con la pista que sube al puerto de la Fuenfría, donde al tomar contacto “con buen firme” el grupo se dividió según “las patas” del personal, realizando cada uno la subida a su ritmo hasta llegar al mirador de Vicente Aleixandre, donde nos reagrupamos todos para hacernos una fotito de grupo y disfrutar de las vistas.
Reanudamos la marcha para continuar con un ascenso más suave que unos cuatro kilómetros más adelante nos llevó hasta el mirador de La Calva (o de La Reina), desde el que se tienen unas impresionantes vistas de todo el valle de la Fuenfría y los picos de la sierra.
De nuevo tras unos minutillos de relax y las oportunas fotos continuamos para afrontar los últimos metros hasta llegar a el alto de la Fuenfría, desde donde sin detenernos continuamos por la vereda del Infante hacia el Collado de Marichiva, donde al solecito hicimos una “parada barrita” para reponer fuerzas.
Desde allí tomamos realizamos a continuación una corta pero bastante “pedregosa” bajada que nos llevó hasta el Valle del Río Moros. Con los brazos “dormidos” de tanto “rebote” por las piedras, llegamos hasta una pista que recorre el valle por su lado sur y que nos llevó a bordear el embalse de El Espinar llegando a continuación hasta el embalse del Tejo, donde de nuevo hicimos otra paradita.
Precisamente en ese tramo tuvimos “el susto de la jornada” ya que rodábamos junto a otro grupo de gente cuando no sabemos por qué (un despiste quizá) un chaval arrolló por detrás a Eltiolavara con el resultado de terminar los dos por el suelo, aunque por suerte sin consecuencias graves quedando el otro chaval bastante magullado y aturdido (nuestro “Tiolavara” está hecho “un toro” y continuó sin problemas más preocupado por los arañazos de su bici nueva).
Tras visitar el embalse de El Espinar, continuamos rodando cómodamente por una pista descendente en paralelo al río Moros hasta desviarnos a la izquierda para tomar la Senda del Arcipreste que transcurre por un escenario espectacular, comenzando con una primera parte más sencilla para a continuación hacer frente a unos tramos pedregosos en los que tuvimos que echar pie a tierra durante algún metro (pero ni de lejos lo que esperábamos después de lo que algunos habíamos leído y donde la gente decía que había que subir con la bici al hombro porque era “inciclable”).
La realidad es que sin ser “unos fenómenos” pero con voluntad, buena dosis de técnica y por supuesto unos buenos “arreones” de piernas, algunos de nosotros subimos bastantes tramos de piedras sobre la bici realizando únicamente algunas pequeñas paradas de tres-cuatro metros, con lo que pasamos de forma rápida y divertida la “temida” Senda del Arcipreste que…..¡¡No es pa tanto!!.
A continuación tras un corto tramito de sendero comenzábamos a bajar por un sendero-cortafuegos cuando….¡¡Pum!!, ¡¡reventón de Nosperoanadie!!, con lo que tuvimos que dedicar unos minutillos a subsanar el imprevisto antes de continuar bajando por el sendero hasta salir al camino de Los Lomitos.
El camino de Los Lomitos es una pista rápida con un tramo intermedio de ligera subida que recorrimos a buen ritmo hasta llegar a la fuente de La Solana, donde hicimos la última paradita de la jornada para echar un traguito de agua de la sierra antes de realizar el descenso final hasta Cercedilla, con un tramo final donde nos esperaba un corto pero divertido sendero que nos dejó en la misma calle por la que habíamos comenzado la ruta.
Y así concluimos una preciosa rutilla de algo más de 41 kilómetros en la que hemos pasado fresquito en algunos tramos de la jornada sobre todo cuando rodábamos “a la umbría” y recorriendo un entorno espectacular de pinares por la sierra madrileña.
Para terminar la jornada y como es habitual, en los coches nos esperaba el avituallamiento líquido y sólido del que dimos buena y merecida cuenta mientras entre risas comentábamos los pormenores de la ruta y otras cuestiones varias……..


martes, 14 de junio de 2016

Domingo 12 de junio de 2016 (Una cortita e intensa)



Dispuestos a disfrutar de otra mañana calurosa nos hemos juntado a las nueve en la Plaza Mayor un grupo compuesto por Eltiolavara, Alberto, Transcastro, Jose, Horacio, Rafa y Noesperoanadie, al que llevábamos “sin ver el pelo” desde hacía dos meses, uniéndose también al grupo “Los Caracoles” Jorge y Pablo.
Como los últimos domingos nos habíamos demorado bastante en la hora de regreso al pueblo, decidimos hacer una “cortita” para que diera tiempo a tomarnos unas cervecitas a la vuelta, así que para “ganarnos las cervezas” la ruta tendría que ser “corta e intensa” y….¿¿Que tenemos “intenso” por la zona??......¡¡¡Pues el Alto de la Mira!!!.
Así que tras esperar unos minutos por si aparecía alguien más, echamos a rodar poniendo rumbo norte para tomar el antiguo camino de Villa del Prado a San Martín de Valdeiglesias, por el que comenzamos a subir con Pablo destacado en cabeza y los demás a buen ritmillo.
Al llegar a la puerta de arriba, Transcastro dijo que la rodilla le dolía mucho (producto de la caída del domingo anterior) y que no podía continuar, con lo que “su ruta” terminó ahí, despidiéndose hasta el próximo domingo y dándose la vuelta para regresar al pueblo.
El resto del grupo continuamos con el ascenso hasta llegar a la Cañada de Talavera, que atravesamos para continuar por el camino de San Martín, que después se convierte en camino-cortafuegos y que estaba “recién aradito”, con mucha tierra suelta y haciendo difícil el pedaleo en algunos tramos.
Tras realizar un buen esfuerzo por el cortafuegos, donde en algunos tramos de tierra suelta algunos tuvieron que poner “pie a tierra” llegamos al camino de Fuenfría, donde tras unos metros giramos a la derecha para dirigirnos a afrontar el ascenso al Alto de la Mira por su cara norte.
Y tras pasar una barrera comenzamos a hacer frente a esas buenas rampas de piedra suelta y grietas donde casi todos menos Rafa, Pablo y Jorge tuvieron que “descabalgar” en algún momento.
Tras la “corta” pero intensa subida, fuimos llegando a la cima “con cuentagotas” hasta reunirnos todos junto a la antena para realizar allí una merecida “parada barrita” además de la fotito de grupo con vistas hacia el norte.
Después de reponer fuerzas y “bajar pulsaciones” llegó el momento del descenso, para el que tomamos un sendero técnico entre pinos y jaras por el que después salimos a un cortafuegos (también arado, aunque algo más “asentado) por el que bajamos hasta la explanada a los pies del cerro Valdenoches, desde nos encaminamos a realizar la subida al cerro por su pista de piedra suelta.
Coronamos el cerro Valdenoches y a continuación de nuevo tocaba descenso por un rápido cortafuegos donde Jose bajó “como loco” y que nos llevó a los pies del cerro de Las Mucas, donde de nuevo tocaba una buena subidita por un cortafuegos en el que de nuevo el personal tuvo que poner pie a tierra menos Rafa, Jorge y Pablo.
Tras reagruparnos en el alto, a continuación nos dirigimos hacia el comienzo de “las zetas de Pelayos”, por las que hacía bastante tiempo que no bajábamos y que encontramos en mejor estado que la última vez que estuvimos por allí.
Al final del descenso y con “hormigueo” en los brazos por las piedras, nos dirigimos hacia el camino de Valdeyeros, donde tras unos metros….¡¡Pum!!, Jorge destalonó la cubierta trasera, con lo que hubo que hacer una paradita para ponerla de nuevo en su sitio (milagrosas botellas de aire comprimido) para poder reanudar la marcha.
Nos dirigimos al pinar junto al arroyo de Las Labores y desde allí tomamos un camino para pasar por debajo de la carretera M-501 y bordear el pueblo de Pelayos para dirigirnos hacia el muro del embalse de San Juan, pasando sobre el mismo para contemplar como el embalse está prácticamente al 100% de su capacidad.
Continuamos después la marcha hasta la gasolinera de Pelayos, donde hicimos una paradita para comprar unas botellas de agua fresquita con las que reponer los bidones para después incorporarnos durante unos metros la carretera M-501 para enlazar con el inicio de la vía verde de Picadas.
Y para variar, fue tomar contacto con “el llano” y “desatarse las hostilidades” con Noesperoanadie en cabeza, lo que hizo que el personal “se volviera loco” y pusieran un ritmo infernal, con excepción de Horacio, Alberto y Rafa que se lo tomaron con más tranquilidad, quedándose “perdidos” con respecto al grupo.
Recorrimos toda la vía verde hasta llegar a la presa, pasando sobre el muro y continuando con el ascenso por la carretera para reagruparnos todos en el alto, y desde allí realizar el descenso hasta enlazar con el camino que transcurre por detrás del detrás del Safari Park, por el que rodamos hasta conectar con el camino del Molino de Rodeles que nos llevó junto a la carretera M-507 a la altura de El Rececho.
Cruzamos la carretera y enlazamos con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox para regresar al pueblo tras hacernos una buena rutilla con subidas durillas y descensos vertiginosos de unos 40 kilómetros en la que hemos visitado “los tres picos” comenzando por el punto más alto de la zona, el alto de la Mira, seguido del cerro Valdenoches y el cerro de Las Mucas.
Al llegar al pueblo, como era una “hora prudencial” y además lo teníamos en mente, nos dirigimos al lugar de comienzo de la ruta, la Plaza Mayor, donde el amigo Jose nos invitó a unas cervecitas que nos supieron a gloria después del calorcito pasado. ¡¡Muchas gracias, Jose!!


lunes, 6 de junio de 2016

Domingo 5 de junio de 2016 (Ya llegó el verano........!!!)



Parece que ya por fin llegó el verano para quedarse, y con previsión de una mañana calurosa nos hemos reunido en la Plaza Mayor a la hora de siempre un buen grupo compuesto por Eltiolavara, Perejil, Senderitos, Alberto, Transcastro, Jose, Horacio y Rafa, uniéndose a nosotros “Los Caracoles” Jorge, Javi y Pablo.
Como hacía mucho tiempo que no lo visitábamos, decidimos poner rumbo hacia “la antena de Robledo” (aunque en realidad está en el término de San Martín de Valdeiglesias, sobre el cerro de “Cuerda Verduguera”).
Así que minutos después de las nueve comenzamos nuestra ruta dirigiéndonos hacia el norte para tomar el antiguo camino de Villa del Prado a Pelayos de la Presa, por el que subimos a buen ritmo llevando a Perejil “con la lengua fuera” tras su “falta de rodaje” últimamente.
En el transcurso de la subida a Javi “Caracol” se le soltó una biela y se quedó con ella enganchada a la cala, con lo que hubo que hacer “parada mecánica” para que Eltiolavara solventara el problema.
Nos reagrupamos en el alto y descendimos a continuación hasta la Cañada de Talavera, junto a la laguna del arroyo de Las Labores, desde donde continuamos la marcha por la Cañada para descender a continuación hasta la depuradora de Pelayos.
En ese tramo el grupo se partió en dos, ya que una parte tiró delante para tomar un sendero y Horacio se quedó en último lugar y se despistó tirando hacia otro lado. Después de estar un rato esperando junto a la depuradora hubo que llamarle por teléfono para indicarle donde le estábamos esperando y tras salirle a buscar nos reunimos todos de nuevo junto a la carretera M-501.
Tras unos metros por la carretera nos dirigimos hacia el inicio de la pista que va hacia el cerro de la Cuerda de la Parada, donde nos esperaba Javi “Tresme” que nos había llamado a ver por dónde estábamos y se unió al grupo para iniciar desde allí la subida de la jornada.
Comenzamos con el primer tramo durillo hormigonado, donde Perejil continuó con su “pajarón particular” dando muestras de que la ruta se le iba a hacer larga o por lo menos todo el tramo de subida, durante el que fue cerrando el grupo a buena distancia de los demás.
Después de la larga subida, nos reagrupamos todos unos metros antes de tomar el desvío a la derecha para continuar ascendiendo por la ladera del cerro Cuerda Verduguera hasta llegar a la pista asfaltada, donde hicimos la “parada barrita” y la foto de grupo de la jornada.
Luego de reponer fuerzas, comenzamos con el rápido y vertiginoso descenso por la pista asfaltada que nos llevó hasta la carretera M-512, a la que nos incorporamos para descender durante un kilómetro hasta llegar a la carretera M-501, que al tener mucho tráfico tuvimos que esperar un tiempo para poder cruzar de manera prudente.
Tras cruzar la carretera, tocaba un cortito pero intenso tramo de subida por una técnica trialera donde la mayoría tuvo que echar “pie a tierra” y por la que enlazamos con el camino que transcurre entre los pinos por la ladera del cerro del Monje y que nos llevó hasta Navas del Rey.
Nos dirigimos hacia la plaza del pueblo para “reponer agua” y allí nos dimos cuenta que de nuevo faltaba Horacio….¡¡otra vez!!. Se había ido por carretera siguiendo a Perejil (vaya ideas) y éste le había dejado tirado sin mirar para atrás……..¡¡En fin,…….!!!
Tras una nueva llamada a ver dónde estaba, nos reunimos todos en la plaza para reanudar la marcha y tomamos la carretera que va hacia la urbanización “El Morro”, bajando a continuación por el camino hasta el embalse de Picadas, donde hubo que hacer una nueva parada para arreglar un pinchazo de Jose.
Después de unos minutillos de parón retomamos la marcha con dirección hacia la presa, aunque unos metros más adelante a Javi de nuevo se le salió la biela y tuvo que parar a dar “otro apretón” (menos mal que en ninguna de las dos veces se le salió bajando, que si no……..la cosa había podido ser seria).
Tras el arreglo, continuamos la marcha a buen ritmo recorriendo el bonito entorno de la vía verde hasta llegar a la presa, pasando sobre el muro y continuando con el ascenso por la carretera y posterior descenso hasta enlazar con el camino que transcurre del detrás del Safari Park hasta enlazar con el camino del Molino de Rodeles, por el que llegamos junto a la carretera M-507 a la altura de El Rececho.
Cruzamos la carretera y enlazamos con el antiguo trazado del ferrocarril Madrid-Almorox para regresar al pueblo tras hacernos una buena rutilla de unos 50 kilómetros en la que el calorcito nos ha acompañado toda la mañana, llegando en algunos momentos a los 30 grados, y en la que “hemos batido el récord” del grupo más numeroso en lo que va de año, con doce integrantes.
Con los imprevistos de averías, pinchazos y extravíos de unos y otros nos hemos retrasado un poco sobre el “horario permitido” para tomarnos unas cervecitas (que bien merecidas estaban), así que tuvimos que “aplazarlas” para el domingo que viene.